El viaje sin sendero de Jiddu Krishnamurti

Tomado de la revista: Share International ene/feb 96
Por Bette Stockbauer

Ya en el año 1889 Helena Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica, había comentado a
algunos de sus estudiantes que el propósito de la Teosofía era preparar a la humanidad para
la venida del Señor Maitreya, el Instructor del Mundo para la Era de Acuario. Después de la
muerte de Blavatsky, Annie Besant y C.W. Leadbeater consideraron que su labor era
continuar este trabajo, parte del cual consistía en la preparación de un discípulo que serviría
como vehículo del Instructor cuando este viniera.

En 1909 en Adyar, India, Leadbeater descubrió a un chico cuya aura juzgó que estaba
completamente libre de egoísmo. Este era Jiddu Krishnamurti, que tenía 13 años. Adoptado
por Besant y Leadbeater, el niño recibió una formación intensiva, y luego 10 años de
educación en Inglaterra. Algunas personas de muchos países fueron informados de su futuro
papel. A la edad de 27 años, Krishnamurti tuvo una visión personal que le convenció de que la
conciencia de Maitreya estaba empezando a adumbrarle. Los teósofos de todo el mundo
habían estado esperando este suceso.

Pero cuando tenía 34 años, Krishnamurti renunció a su relación con la Sociedad Teosófica,
declarando: "No quiero seguidores. Mi único interés es hacer que los hombres sean absoluta e
incondicionalmente libres." El pasó el resto de sus días enseñando a la humanidad cómo
alcanzar esa libertad.

Mary Lutyens, una vieja amiga y confidente, escribió la trilogía biográfica que describe su vida
-- Krishnamurti: Los Años del Despertar; Los Años de Plenitud; y La Puerta Abierta. El
siguiente artículo es extraído de esta trilogía. Intenta trazar la evolución de la relación que se
desarrolló entre Krishnamurti y la presencia espiritual que llenó su ser. Raramente ha estado
semejante relación tan bien documentada - por sus propios diarios y cartas y por los relatos
escritos de las personas que le amaron.

La educación de Krishnamurti fue totalmente inusual. A pocos en la historia se les ha
concedido la temprana posición que él conocía. Miles de personas en todo el mundo sabían de
su misión especial, y desde la adolescencia, la adulación seguía sus pasos. Sin embargo el
orgullo nunca estuvo en su naturaleza, ni tampoco ningún pensamiento de beneficio personal.
Aunque la consideración y el respeto que recibía eran una gran fuente de molestia para él, los
afrontaba con gracia y dignidad. Esta falta total de presunción fue evidente desde sus
primeros años.

Nació en 1895 al norte de la India, en una familia de casta alta brahman. En su juventud era
completamente generoso y no hacía distinción entre él y los sirvientes que le atendían. Tímido
e introvertido, podía permanecer recostado junto a una ventana durante horas, mirando
fijamente a lo lejos. Los pequeños insectos, las hojas caídas, las piedras y la hierba, eran
objetos de larga y constante admiración para él. Era de naturaleza tan vaga y soñadora que
muchos en su pueblo le consideraban retrasado y torpe.

Cuando tenía 10 años su madre murió, y su padre parecía incapaz de cuidar de la familia.
Krishnamurti siempre había sido enfermizo, y en ocasiones había estado cerca de la muerte.
Su descubrimiento por Leadbeater casi seguro que le salvó la vida. Muy pronto creció su
sensación de la protección especial que siempre le rodeó.

Una naturaleza flexible y un profundo sentido de lo espiritual abarcaban todas las enseñanzas
con las que se encontraba -- del Buddha, Sri Krishna y el Señor Maitreya -- sin resistencia o
comparación. La vida entera parecía que fluía a través del niño en igual medida. Con humildad
y asombro se inclinaba ante la fuente inagotable de Ser que percibía en toda la existencia.
Esta cualidad de aceptación permaneció en K* hasta su edad adulta. La completa falta de
temor que se convirtió en su expresión asombraría al mundo de muchas maneras.

A la edad de 15 años, K instruía a estudiantes adultos sobre los principios de la teosofía. A los
16, presidía una sociedad internacional, "La Orden de la Estrella de Oriente" (OEO) formada
para crear una atmósfera de bienvenida y respeto para el futuro Instructor. Además de la
instrucción diaria sobre estudios tanto normales como ocultos, empezó a viajar con Annie
Besant y a hablar a diferentes audiencias por todo el mundo.

Estos fueron años difíciles para la teosofía. La orientación de Blavatsky había cesado con su
muerte en 1891 y el mundo todavía tenía que recibir las enseñanzas de Alice Bailey cuyos
libros, inspirados por el Maestro Djwhal Khul, trazaron específicamente el sendero de la
iniciación y la exacta relación de la humanidad con la Jerarquía. Para los teósofos
contemporáneos de Besant, muchos detalles del viaje evolutivo quedaban en la imaginación, y
las imaginaciones a menudo son desenfrenadas.

Se concedía un énfasis indebido al contacto personal con los Maestros y la competencia para
alcanzar un mayor status iniciatorio se convirtió en una fuerza destructora. Estos
desequilibrios eran profundamente preocupantes para K, y los años que pasó en Inglaterra
vieron el principio de una desilusión con la Sociedad, con los "Maestros", y con las prácticas
espirituales. Se sentía desarraigado y falto de significado, aunque continuó presidiendo la
Orden de la Estrella, por lealtad hacia sus benefactores y con alguna convicción interna sobre
el papel que iba a desempeñar.

Visión en Ojai

En 1922 experimentó una visión que cambiaría el curso de su vida. Ocurrió en un alto valle
montañoso al sur de Los Angeles, denominado por los nativos americanos "Ojai" o "El Nido".
Durante dos semanas había meditado constantemente, percibiendo la imagen del Señor
Maitreya ante él. Entonces empezó a experimentar un dolor insufrible en su cuello y columna,
y largos períodos de delirio. Luchaba día y noche, incapaz de dormir o comer, a menudo
abandonando su cuerpo, o presenciando sucesos visionarios. A la tercera noche fue atraído
de su pequeña cabaña para sentarse bajo un pimentero lleno de la fragancia de los árboles
floridos. Lo que vino después quedó registrado con sus propias palabras:

"Cuando estaba sentado así durante algún tiempo, me sentí a mí mismo saliendo de mi cuerpo,
me vi a mí mismo sentado con las hojas tiernas y delicadas sobre mí. Miraba hacia el este.
Delante mío estaba mi cuerpo y sobre mi cabeza vi la Estrella, brillante y clara. Entonces pude
sentir las vibraciones del Señor Buddha; contemplé al Señor Maitreya y al Maestro KH. Me
encontraba tan feliz, en calma y en paz. Todavía podía ver mi cuerpo y yo me encontraba
suspendido cerca de este. Había una calma tan profunda tanto en el aire como en mi interior,
la calma del fondo de un lago profundo e insondable... La Presencia de los Seres poderosos
permaneció conmigo durante algún tiempo y luego se fueron. Yo era sumamente feliz, porque
había visto. Nada podría ser nunca lo mismo. Había bebido en las aguas claras y puras del
manantial de la fuente de la vida y mi sed fue saciada... He tocado la compasión que cura
toda pena y sufrimiento; no es para mí mismo, sino para el mundo. He permanecido en la
cumbre de la montaña y observado a los Seres poderosos... El Amor en toda su gloria ha
impregnado mi corazón; mi corazón nunca puede cerrarse. He bebido en la fuente de la
Alegría y la Belleza eterna. Estoy impregnado de Dios."

A Leadbeater escribió: "Me siento de nuevo en contacto con el Señor Maitreya y el Maestro y
no hay otra cosa que deba hacer sino servirles. Mi vida entera, ahora, está... dedicada al
trabajo y no es probable que cambie." Y a Besant: "Siento como si estuviera sentado en la
cumbre de una montaña en adoración, y que el Señor Maitreya está cerca de mí. Siento como
si estuviera andando sobre aire delicado y perfumado. El horizonte de mi vida es claro, bello y
preciso."

"El proceso"

Otro suceso, relacionado con su cambio espiritual, fue el fenómeno que él siempre describió
como "el proceso". Había empezado en los tres dolorosos días antes de su visión y volvería a
ocurrir, con variada intensidad, a lo largo de su vida. Dolores extremos y experiencias
extracorporales acompañarían su llegada. En su temprana manifestación, K sentiría una
presencia definida, como el Señor Maitreya que apareció una noche con este mensaje:

"Aprende a servirme, porque sólo por este sendero me encontrarás.
Olvídate de ti mismo, porque sólo entonces se me encuentra.
No busques a los Grandes cuando estos pueden estar muy cerca tuyo.
Tú eres como el hombre ciego que busca la luz del sol.
Tú eres como el hombre hambriento al que se le ofrece alimento y no comerá.
La felicidad que buscas no está muy lejos; se encuentra en cada piedra común.
Estoy ahí si tan solo miraras. Yo soy El que Ayuda si me permites ayudar."

Desde ese momento de su vida, todos los que le conocían podían percibir su creciente poder.
A partir de ese punto, él hablaba desde el corazón, hablaba sin miedo, parecía hablar desde
La Verdad misma.

El "adumbramiento"

En un encuentro de la Orden de la Estrella en 1925 empezó a hablar del Instructor del Mundo,
diciendo: "Viene sólo para aquellos que quieren, que desean, que anhelan..." Mientras sus
oyentes le veían, su rostro de pronto se volvió más luminoso. Su voz, hablando ahora en
primera persona, irrumpió con una fuerza resonante : "... y vengo para aquellos que quieren
compasión, que quieren felicidad, que anhelan ser liberados, que anhelan encontrar la felicidad
en todas las cosas. Vengo para reformar y no para derribar, no vengo para destruir sino para
construir."

La mayoría de las personas que presenciaron el discurso asumieron que el Señor Maitreya
había entrado completamente en la conciencia de K, y en ese punto K también lo parecía
asumir: "El recuerdo del día 28 (el día del encuentro) debería ser como si estuvierais
guardando una joya preciosa y que cada vez que la contempláis sentís un estremecimiento.
Luego, cuando El venga otra vez, y estoy seguro de que vendrá muy pronto, será para
nosotros una ocasión más preciosa y noble que incluso la de la última vez. Me siento como un
florero de cristal, un jarrón que ha sido limpiado y en el que ahora todas las personas del
mundo pueden poner una bella flor en él y en el cual esa flor vivirá y no morirá nunca."

Reacción teosófica

Se le otorgó extensa publicidad a su adumbramiento asumido. Este, desgraciadamente, sólo
sirvió para exagerar los desequilibrios existentes en la Sociedad. Algunos teósofos competían
por conseguir una posición en el futuro Orden Mundial, declarando un acceso imposible a los
niveles más elevados del mundo espiritual. La rivalidad se incrementó -- un discípulo incluso
afirmó haber avanzado tres niveles de iniciación en tres días. Se emitieron comunicados
públicos sobre la selección de 10 de los 12 "apóstoles" para el futuro trabajo. Todos ellos eran
teósofos.

Algunas veces divertido y en otras desalentado, K observaba el tumulto que le rodeaba.
Charla tras charla intentaba mostrar a sus compañeros un camino más verdadero -- un
camino de dirección interna que rechazara seguir a algo que no fuera la chispa de Dios dentro
del alma. Con el tiempo empezó a minimizar la importancia de una relación personal con el
reino espiritual. Cada vez hablaba menos de Maitreya o los Maestros o de cualquier otra
entidad. Su expresión se volvió cada vez más abstracta, como si intentara llegar más allá del
reino de lo físico para palpar la fuente esencial de Ser que da vida a toda expresión.

"Cuando yo era un niño pequeño, acostumbraba ver a Sri Krishna, con su flauta, como lo
representan los hindúes, porque mi madre era una devota de Sri Krishna... Cuando fui mayor y
me encontré con el obispo Leadbeater y la Sociedad Teosófica, empecé a ver al Maestro KH
-- también en la forma en que se me lo describía... -- y entonces el Maestro KH fue para mí la
meta. Más tarde, conforme crecía, empecé a ver al Señor Maitreya... Ahora, últimamente ha
sido el Señor Buddha a quien he visto, y ha sido mi deleite y mi gloria estar con El.

"Se me ha preguntado qué es lo que quiero decir con 'el Bienamado'. Daré un significado, una
explicación, que ustedes interpretarán como les plazca. Para mí es todo -- es Sri Krishna, es
el Maestro KH, es el Señor Maitreya, es el Señor Buddha, y está aún más allá de todas estas
formas. ¿Qué importa el nombre que ustedes le den?... Lo que les preocupa es saber si existe
alguien que sea el Instructor del Mundo, que se haya manifestado a Sí Mismo en el cuerpo de
cierta persona: Krishnamurti; pero en el mundo nadie se preocupa de esta cuestión... Mi
Bienamado es los cielos abiertos, la flor, cada ser humano... Yo me he unido a mi Bienamado y
mi Bienamado y yo recorreremos juntos la faz de la tierra... (y) no comprenderán al
Bienamado hasta que no sean capaces de Verlo en cada animal, en cada brizna de hierba, en
cada persona que sufre, en cada individuo."

La renunciación

Mientras se empezó a distanciar de las enseñanzas teosóficas, él predijo que "Todos me
abandonarán." Empezó a llamar a sus experiencias de los Maestros como "incidentes" y
describió los ritos de la iniciación como completamente irrelevantes para la búsqueda de la
Verdad. "Si queréis buscar la Verdad debéis salir, lejos de las limitaciones de la mente y
corazón humanos y allí descubrirla -- y aquella Verdad está dentro de vosotros. ¿No es mucho
más sencillo hacer de la Vida misma el objetivo... que tener mediadores, gurus, que deben
reducir inevitablemente la Verdad, y por tanto traicionarla?"

En 1929 disolvió La Orden de la Estrella. En ese punto contaba con 60.000 miembros,
manejaba grandes sumas de dinero, y poseía terrenos en todo el mundo, muchos designados
para el trabajo futuro de K. El tenía 34 años.

A continuación, fragmentos de su última conferencia:

"Yo sostengo que la Verdad es una tierra sin caminos, y no es posible acercarse a ella por
ningún sendero, por ninguna religión, por ninguna secta... Yo no quiero pertenecer a ninguna
organización de tipo espiritual; por favor, comprendan esto... Si se crea una organización
para este propósito, ella se convierte en una muleta, en una debilidad, en una servidumbre
que por fuerza mutila al individuo y le impide crecer, establecer su unicidad que descansa en
el descubrimiento que haga por sí mismo de esta Verdad absoluta e incondicionada..."

"Esta no es ninguna magnífica proeza, porque yo no deseo seguidores y esto es lo que quiero
significar. En el momento en que siguen a alguien, dejan de seguir a la Verdad... Por 18 años
se han estado preparando para este evento, para la Venida del Instructor del Mundo. Por 18
años se han organizado, han esperado a alguien que viniera a dar un nuevo deleite a sus
corazones y mentes... que los hiciera libres, ¡y vean ahora lo que está sucediendo! Piensen,
razonen consigo mismos y descubran de qué manera esa creencia los ha hecho
diferentes...¿En qué forma son más libres más grandes, más peligrosos para toda sociedad
que esté basada en lo falso y en lo no esencial?...

"Todos ustedes dependen de algún otro para su espiritualidad, para su felicidad, para su
iluminación... Se han acostumbrado a que se les diga cuánto han avanzado, cuál es el grado
espiritual que poseen. ¡Qué niñería! ¿Quién sino ustedes mismos puede decir si son
incorruptibles? ...Deseo que aquellos que buscan comprenderme sean libres... del temor de la
religión, del temor de la salvación, del temor de la espiritualidad, del temor del amor, del temor
de la muerte, del temor de la vida misma... Pueden formar otras organizaciones y esperar por
algún otro. Esto no me concierne, como tampoco me concierne crear nuevas jaulas y nuevas
decoraciones para esas jaulas. Mi único interés es hacer que los hombres, sean absoluta,
incondicionalmente libres".

Pocos había que podían entender esta libertad y , tristemente, aquellos que habían advertido
al mundo durante años que la venida del Cristo desafiaría a todos los sistemas existentes
parecían incapaces de abarcar ese desafío cuando llegó. La Sociedad Teosófica quedó
completamente desconcertada.

Krishnamurti nunca miró hacia atrás. Lo que hacía lo hacía con amor y sin rastro de rencor. La
verdad que estaba creciendo en él era su única preocupación; la Presencia que llenaba su ser
era su única guía. De esa Verdad llegó la compasión hacia todo ser viviente. De esa guía
emergería una enseñanza que cortaba hasta la raíz los apegos que han paralizado a la
humanidad durante miles de años.

K viviría unos 56 años más. Durante todo ese tiempo enseñó -- a través de sus conferencias,
sus libros, y las escuelas que él fundó. Sorprendentemente, aunque la mayor parte de sus
viejos amigos le abandonaron tal como había predicho, la asistencia a sus charlas no
disminuyó. En prácticamente cada año de su vida daba giras por el mundo. Más que impartir
una conferencia él "entraba en debate" con su audiencia, advirtiéndoles que no aceptaran
ciegamente lo que decía sino que miraran en lo profundo de sus propios corazones y
descubrieran la verdad de su propio ser.

Enseñanzas

Todas sus enseñanzas revierten en los temas de la libertad y la conciencia despierta de uno
mismo. El miedo, la muerte, el amor, el pensamiento, la seguridad y el tiempo -- cada uno de
ellos puede ser una jaula, y la humanidad puede escoger ir más allá de su limitación o
permanecer un prisionero torturado. Sus percepciones son asombrosas porque son totalmente
honestas. Muestra que la experiencia, cuando no está basada en la pura observación, se
distorsiona fácilmente cuando el pensamiento introduce tanto el pasado, con su culpa y dolor
acumulados, o el futuro, con sus intereses creados a mantener.

Las utopías y las visiones de perfección personal, el cielo prometido del sannyasi y el santo --
todas roban al presente su poder. Cada una de ellas forma una vía de escape del dolor del
mundo. Este dolor no fue inventado por un Dios indiferente, sino por cada ser humano que
habita la tierra. Como tal, cada uno es responsable de su resolución.

La solución nace de la pura conciencia despierta de uno mismo. K lo llama conciencia
despierta sin preferencia alguna -- una aceptación que contempla la vida sin resistencia o
perjuicio, sin ofrecerse ninguna forma de escape. Esta "honestidad de mente" completa se
convierte en una penetración total en el corazón de lo que es. Una humanidad que puede
discernir entre lo verdadero y lo falso, que puede hacer frente a sí misma en toda su gloria, y
en toda su vergüenza, ha empezado a liberarse.

La Presencia

Muchas personas resaltarían la energía que rodeaba a K dondequiera que fuera. En momentos
de intimidad, cuando los compartía con amigos cercanos a él, K de repente paraba y miraba a
su alrededor diciendo: "¿Podéis sentirlo en la habitación?" Lutyens una vez le preguntó: "¿Qué
es esta cosa? Sé que siempre te has sentido protegido, pero qué o quién es lo que te
protege?" "Está ahí, como si estuviera detrás de una cortina", respondió él, extendiendo su
mano. "Yo podría levantarla pero no sentía que me correspondiera hacerlo."

En 1961 y también 12 años después K tomaba anotaciones de "esta cosa" a la que llamaba
por varios nombres - la "inmensidad", el "otro", la "santidad", la "bendición". Las visitas del
"otro" siempre estaban relacionadas con su "proceso", y acompañadas por dolor, que nunca
resistía. Las anotaciones estaban escritas en lápiz con apenas borrones y fueron publicadas
como El Cuaderno de Notas de Krishnamurti y Diario de Krishnamurti. Son poesía del más alto
nivel, el compartir privilegiado de la comunión de una gran alma con el infinito.

"La habitación se llenó de esta bendición... Era el centro de toda creación; era una
solemnidad purificadora que limpiaba el cerebro de cada pensamiento, y sentimiento; su
solemnidad era como los rayos que destruyen y queman; su profundidad no era mensurable,
estaba allí inamovible, impenetrable, una solidez que era tan ligera como los cielos... Había
una dignidad impenetrable y una paz que era la esencia de todo movimiento, acción. Ninguna
virtud la igualaba porque era ... literalmente perecedera y por tanto tenía la delicadeza de
todas las cosas nuevas, vulnerable, destructible y aún así se encontraba más allá de todo
esto... Era 'pura', intacta e inmensamente bella. "... de repente esa inmensidad desconocida
estaba allí, no sólo en la habitación y más allá sino también en lo más profundo y recóndito,
que una vez fue la mente... esa inmensidad no dejaba marca, estaba allí, clara, fuerte,
impenetrable e inaccesible, cuya intensidad era fuego que no dejaba cenizas. Con ella estaba
la bendición."

Lo que sigue lo escribió a los 85 años, describiendo la culminación de una meditación que le
acontecía en la mitad de la noche durante muchos años: "Una noche en la extraña
tranquilidad... él se levantó para encontrar algo totalmente diferente y nuevo. El movimiento
había alcanzado la fuente de toda energía. Esto no debe ser de ninguna manera confundido o
considerado como Dios o el principio más elevado, el Brahman, que son las proyecciones de la
mente humana procedentes del miedo y el anhelo, el deseo inflexible de seguridad total. No es
nada de eso. No es posible que el deseo lo alcance, las palabras no pueden desentrañarlo ni
tampoco puede la cadena del pensamiento envolverlo. Uno puede preguntarse ¿Con qué
certeza afirmas que es la fuente de toda energía? Uno sólo puede responder con completa
humildad que esto es así."

¿Quién es Krishnamurti?

Mary Lutyens había conocido a K desde que ella tenía tres años. Su familia tenía una profunda
e íntima relación con la vida de K. Sin embargo, Mary nunca pudo comprender completamente
la esencia de su fuerza. Al final de Krishnamurti: Los Años de Plenitud, recoge un examen
sobre "El fenómeno de K".

¿Cómo, se preguntó, podía un chico tan soñador, en ocasiones considerado como retrasado,
producir enseñanzas tan originales y tan profundas? ¿Existía una reserva de conocimiento con
la que él había aprendido a conectarse? ¿Era él el resultado de un proceso evolutivo --
desarrollado a través de muchas vidas? ¿O era verdad que Maitreya había habitado en parte o
en toda su conciencia durante todos esos años?

K pensaba que probablemente no había forma de que él mismo pudiera dar una respuesta
porque, "El agua nunca puede descubrir lo que es el agua", pero animó a los demás a que
exploraran. "Si averiguáis" dijo, "yo lo confirmaré." Dos aspectos, creía, eran vitales - la mente
vacía que fue suya desde la infancia, y el sentido de protección que siempre había conocido.

Refiriéndose a sí mismo, K dijo "¿Cómo es que la mente vacía no se llenó de teosofía,
etc?...¿Por qué no se volvió abominable con toda esa adulación? ¿Por qué no se volvió cínico,
amargo?... Durante toda la vida (este vacío) ha sido guardado, protegido. Cuando entro en un
avión sé que nada va a ocurrir... Es extraordinario... Esta cosa debe haber dicho: 'debe haber
un vacío o yo -- o esto -- no puede funcionar.' "

"Sería simple si dijéramos que el Señor Maitreya preparó su cuerpo y lo mantuvo vacío. Esa
sería la explicación más sencilla pero es cuestionable. Otra explicación es que el ego de K
debió estar en contacto con el Señor Maitreya y el Buddha y dijo, 'Me retiro: eso es más
importante que mi yo animal.' Pero también esto es dudoso. Implica mucha superstición. De
alguna forma no parece claro, correcto. El Señor Maitreya vio este cuerpo con el menor ego,
quiso manifestarse a través de este y por tanto se lo mantuvo incontaminado... Así que ¿cuál
es la verdad? No lo sé. Realmente no lo sé. Otro aspecto peculiar de todo esto es que K
siempre se ha sentido atraído hacia el Buddha... ¿Es esa reserva el Buddha?, ¿El Señor
Maitreya?"

Lutyens se preguntó sobre sus enseñanzas. ¿Fueron realizadas por él, o el misterioso poder?
El contestó: "Seamos claros. Si yo deliberadamente me sentara para escribir, dudo que
pudiera producir estas enseñanzas... Ahí se encuentra el fenómeno de esta persona que no
está formada, que no ha tenido estudios. ¿Cómo consiguió todo eso? Es como -- ¿Cuál es el
término bíblico? -- revelación. Ocurre todo el tiempo cuando estoy hablando... Hay un sentido
de vacío y luego algo ocurre."

"Hay un elemento en todo esto que no es creado por el hombre, o por el pensamiento, ni
inducido por uno mismo... Si le preguntarais qué es, no contestaría. Diría: 'Sois demasiado
pequeños'... ¿Estamos intentando tocar un misterio? El momento en que lo entiendes, ya no
es un misterio. Pero la santidad no es un misterio. Por tanto estamos intentando eliminar el
misterio que conduce al origen."

Lutyens se inclinaba a pensar que K en realidad había sido utilizado por algo del exterior desde
1922, pero el mismo K había dicho a menudo que el pensamiento nunca podría explicar lo que
se extendía más allá de este. Quizás la libertad y el misterio de K reside en su aventura en
ese reino del más allá, no sólo de aspectos del pensamiento, sino también del tiempo y del
espacio. Quizás su viaje era a través de esa "región sin caminos" de la intuición donde residen
tanto la belleza eterna y la comunión con toda la existencia. Cuando esa región se encuentra,
entonces quizás su misterio será comprendido.

La muerte

Krishnamurti murió en 1986 a la edad de 90 años, en Ojai, el lugar donde tuvo lugar su visión.
Estuvo rodeado de sólo un puñado de amigos. Su cuerpo, al morir, fue envuelto en seda; una
camelia blanca descansaba a sus pies. Sus cenizas fueron esparcidas por los lugares que él
más amó para que así nadie erigiera un templo para adorar sus cenizas.

A menudo se había preguntado si su vida había sido de valor en el mundo todavía sufriente
que le rodeaba. Pero hasta el final nunca cesó de enseñar, como todos los demás - los
Grandes y Vigilantes de nuestra evolución - que son testigos silenciosos y prosiguen con su
trabajo, que se extiende sin fin a una humanidad a menudo demasiado ciega para ver.

El dijo que la "Presencia" estuvo con él en todo momento en los últimos años de su vida. La
cortina que le había impedido verla se debió haber convertido, por entonces, en un fino velo.
Uno percibe que su muerte no fue más que un breve paso más allá de ese velo, y que su
entrada en la otra vida casi una partida imperceptible de la vida que él había dado al mundo.

      *Krishnamurti prefería ser llamado K. El hablaba y escribía sobre sí mismo en
      tercera persona.

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