Qué es un grupo de diálogo?

El diccionario define la palabra "diálogo" como una conversación entre dos o más personas y también como un intercambio de opiniones o ideas. Krishnamurti le dio un significado mucho más profundo y ha señalado su importancia como un medio religioso de inquirir en la Verdad, él se refiere a ésta como lo desconocido. El distinguió entre el conocimiento de la verdad y la realización de la verdad, y usó el diálogo como un modo para realizar esto último. Los libros sagrados de todas las religiones contienen descripciones de la verdad que fueron comprendidas por grandes videntes religiosos, pero aquellas descripciones no nos revelan la verdad cuando las leemos. Pueden apuntar a la verdad, darnos una idea sobre eso y crear un entendiendo intelectual pero eso no es lo mismo que realizar la verdad. Krishnamurti intentó construìr un puente entre ambos a través de lo que él llamó un diálogo.

Un diálogo es muy diferente de lo que nosotros normalmente llamamos una discusión o debate. Una discusión normalmente es entre personas que han adoptado puntos de vista definidos y quienes desean convencer a los demás o comparar sus puntos de vista. Normalmente están comprometidos a una cierta opinión, ideología, creencia religiosa, sistema político o nacionalidad y discuten desde ese punto de vista en particular. La mayoría de nuestros seminarios universitarios y simposios así como los intercambios diplomáticos internacionales son de ésta naturaleza. Así son las discusiones dialécticas entre filósofos o cabezas religiosas de diferentes tendencias. Ellos empiezan con conocimiento, animando un intercambio de ideas y terminan en más conocimiento y más ideas. El ejercicio entero se confina al campo de las ideas y conocimiento que no lleva a la realización de una verdad mas profunda. Por otro lado, un diálogo es una forma de un inquirir religioso que empieza sin conocimiento. Los participantes saben que no saben la verdad siendo èsta lo desconocido, son motivados a investigar juntos para descubrirlo. Al no saber, al no identificarse con ningún punto de vista, al no intentar convencer a los demás, ellos están juntos y no se están destrozando entre ellos. Es como si estuviesen en el mismo lado de la mesa y la verdad estuviese en el otro lado.

Es nuestro conocimiento, nuestras creencias, nuestros puntos de vista, lo que nos dividen. Si los pusiéramos a un lado podemos empezar a explorar como dos amigos profundamente interesados en examinar cualquier problema en la vida llegando a un entendimiento más profundo de ésta. La verdad puede revelarse así misma en el mismo proceso de explorar la pregunta, en lugar de intentar contestar rápidamente. Una respuesta dada por una mente que no ha examinado profundamente y no ha entendido todo lo que está involucrado en el problema, es meramente una opinión superficial y por consiguiente de poco valor para un buscador de la verdad. Sabiendo esto, la mente no está interesada en formar opiniones en un diálogo y llegar a conclusiones. Ni tampoco está compitiendo con otros para llegar primero a la verdad, ya que no es ambicioso y no busca la satisfacción, fama o reputación. Es una mente que esta inquiriendo por el simple amor a la comprensión, no para un resultado o una conclusión.

Una mente en un diálogo pone en duda cada opinión, es escéptica de cada conclusión porque no está interesada en una respuesta verbal. Está buscando ir mas allá de la palabra y tener una visión profunda de la realidad. Está buscando la percepción de hechos y una comprensión holística del asunto, no meramente un método por resolver un problema. Siendo que uno está buscando una profunda y directa percepción de la verdad y no meramente la transferencia de conocimiento, no hay jerarquía en un diálogo. No hay ninguna división como maestro y alumno, como el que conoce y el que no. Un diálogo empieza con la observación y apunta a discernir lo verdadero de lo falso. Puesto que el inquirir no esta basado en el conocimiento, no es su naturaleza el transferir ideas de uno que sabe a otro que no sabe. Es mas bien una exploración conjunta de "lo que es", dirigido con humildad absoluta, por amigos que saben que ellos no saben pero desean entender y descubrir la verdad.

Siendo que no hay sentido de competencia, rivalidad o debate en un diálogo, ni ningún deseo de impresionar, o ser el primero en señalar algo, no es importante en cual mente en particular surja un pensamiento. Sólo es importante explorar el significando que ese pensamiento está intentando llevar y ver si eso es verdad. Puesto que uno no esta tomando partido con ningún punto de vista, tampoco hay sentido de división en un diálogo. Cuando la mente está en el modo de observar, no importa si hay dos personas que participan en el diálogo, o doscientas o incluso sólo una. Una verdadera mente imparcial puede ver todos los lados de un problema sin atarse a ningún lado, así como un jugador verdaderamente imparcial puede jugar ajedrez con él mismo y puede mover ambas piezas: tanto negras como blancas!

Krishnaji asemeja un diálogo a un juego de tenis en el que la pregunta es como la pelota yendo de un lado al otro, cada jugador devolviéndolo con su comentario u observación. Esto continúa hasta que ambos jugadores desaparecen y la pelota quede suspendida en medio del aire! Esto significa que los observadores (participantes) con sus conocimientos particulares, puntos de vista, etc., desaparezcan y sólo haya observación del problema que está tomando lugar. Si los observadores (o sus personalidades) van ha desaparecer, entonces no importa cuantos o quienes sean.

Hay mucha discusión en estos días acerca de la mejor manera de dirigir un grupo de diálogo: si debería haber un coordinador que dirija o no, si debería empezar con una pregunta pre-formulada o la pregunta debe entrar al diálogo espontáneamente, si debería haber sólo cinco personas o cincuenta y así sucesivamente. Estas son preguntas útiles en cuanto a lo organizacional y es bueno saber las reglas del juego antes de empezar, pero son problema periféricos. Nada de ésto pueden crear un diálogo si la mente no está en el modo de diálogo. Recíprocamente, si nuestra mente está en el modo de diálogo, la forma no destruye o previene un diálogo. Lo que determina la calidad de un diálogo es principalmente el estado de nuestra propia mente.

En ese sentido, uno puede vivir toda su vida con la mente en un estado de continuo diálogo, un diálogo consigo mismo, con otros alrededor nuestro y con la naturaleza. Esto significa que una mente en el estado de diálogo no es diferente de una mente que escucha y observa, que también es esencialmente una mente que aprende, entendiendo que aprender no significa la acumulación de conocimientos, sino el discernimiento de lo que es verdadero dentro de lo que es falso. Es una mente que no está atada a ninguna opinión o a cualquier creencia religiosa, una que no está buscando satisfacción ni está juzgando en base a sus gustos y disgustos. A semejante mente cada experiencia, cada charla, cada libro es una fuente de preguntas profundas. El auto conocimiento y entendimiento son entonces los derivados de la exploración de estas preguntas para uno mismo. Es una mente que es como un estudiante de la vida, constantemente inquiriendo, viendo, aprendiendo, y creciendo en su comprensión, nunca llegando a una conclusión, nunca sosteniendo una opinión fija. Sólo semejante mente puede transcender las limitaciones del conocimiento y descubrir si hay algo sagrado que esta más allá de todo pensamiento humano y creencias.

Uno debe distinguir entre dos tipos de aprendizaje. Hay el aprendizaje que es acumulación de conocimiento, que es una cuestión de tiempo y esfuerzo. Esto es esencialmente el cultivo de habilidades o de pensamiento y memoria. Hay también un aprendizaje mas importante que es la capacidad de discernir entre lo que es verdad y desechar lo que es falso y por lo tanto llegar a un significado más profundo e importante de todo lo que es la vida incluyendo el amor, la religión, la belleza y la muerte. Este aprendizaje no es acumulativo, por consiguiente no es una cuestión de tiempo. Tiene la naturaleza de un conocimiento holístico, una comprensión profunda, una visión larga, la sabiduría y la compasión. Con el tiempo uno necesariamente crece en conocimiento y experiencia pero no en sabiduría. Solo cuando la mente tiene una visión profunda o una percepción directa de la verdad, la ilusión se desmorona y allí hay sabiduría o mayor entendimiento de la vida.

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