Cuando
la gente pregunta si el alma vive después de la muerte,
la respuesta es si. Cuando la gente pregunta si la personalidad
vive después de la muerte, la respuesta es que la personalidad
ni siquiera sigue viviendo mientras estamos vivos. Nuestra personalidad
está siempre cambiando, no somos la misma persona que fuimos
hace cinco, diez o quince años atrás. Sería
muy lamentable si así fuera. Nuestras personalidades están
constantemente evolucionando, transformándose, creciendo.
Si la pregunta es, ¿sobrevive el individuo después
de la muerte? La respuesta es ¿qué es un individuo?
En realidad no existe tal cosa como un individuo, aquello que
llamamos “mi” o “me”, el individuo es
diferente de día a día, de semana a semana, de año
a año. La pregunta sería ¿de qué individuo
estás hablando tú? Del viejo individuo que bordea
la senilidad, de la persona que estaba joven y llena de romance
y deseo, o del pequeño niño, lleno de inocencia
y maravilla. ¿De cuál de ellos estás hablando?
¿Con cuál tú sobrevivirías? El individuo
está constantemente pasando por cambios, así que
aquello que sobrevive es un alma que está más allá
de las personalidades individuales, en el sentido de que existe
una continua transformación de aquello que llamamos el
individuo, en el transcurso de la vida como después de
la muerte. La oruga muere para convertirse en crisálida
y comienza un largo sueño con sus propias energías.
Luego la crisálida muere para convertirse en mariposa,
que es un nivel muy diferente de existencia, por lo tanto, ¿es
la oruga el mismo individuo que la crisálida y la mariposa?
Es la misma criatura que se ha convertido en otra cosa y, sin
embargo cada célula en su cuerpo es distinta, cada energía
en su cuerpo es diferente, cada expresión de energía
en su cuerpo es otra. Todo experimenta un cambio de forma y un
cambio de actividad. Hay un cambio en la expresión de la
energía dentro de la forma y también hay un cambio
en la forma. Nada muere verdaderamente. La gota de agua se convierte
en vapor, que a la vez se vuelve nube o un arco-iris, que cae
como lluvia y se vuelve agua en la profundidad del suelo, transformándose
en un manantial, que se vuelve un arroyo y luego un río,
una cascada y finalmente retorna al océano. En cada estado
es la misma gota de agua con una expresión distinta. Hay
una transformación constante en la naturaleza, y una constante
transformación en aquello que llamamos nuestro ser o nuestra
alma. Por lo tanto, la idea que somos una personalidad fija, fija
en el espacio y en el tiempo, es una ilusión, un espejismo.
Todo está cambiando pero nada muere jamás.
"Nuestra
personalidad está siempre cambiando, así que aquello
que sobrevive es el alma".
En
las religiones occidentales, el más allá ha sido
considerado tradicionalmente como un lugar que existe dentro del
espacio y del tiempo. El cielo, el infierno, el purgatorio o algún
otro sitio son descritos como ubicados encima o debajo o en alguna
región distante. Para la filosofía oriental, este
concepto, ya sea llamado cielo, infierno o lo que sea, no es considerado
como un lugar, pero como un estado de conciencia, un plano de
existencia. Un plano de existencia es una expresión vibratoria
del Espíritu o conciencia dentro del cual el cosmos vive,
se mueve y tiene su existencia. El cosmos que tú estás
experimentando en este momento, con árboles, plantas, gente,
casas, carros, estrellas y galaxias, es una expresión vibratoria
del Espíritu o conciencia en una frecuencia específica.
Sin embargo, en cualquier sitio en el espacio, puede haber la
presencia simultánea de varios planos de existencia.
Un ejemplo es la energía electro-magnética que incluye
lo que se llama la luz visible. La luz visible contiene todos
los colores del espectro en el mismo rayo de luz. Esa misma radiación
electro-magnética, sin embargo, contiene luz invisible
tal como los rayos-x, microondas, ondas de radio, radar, etc.
Todas existen en la misma ubicación simultáneamente
y sin embargo tú sólo percibes aquello que se llama
luz visible y aún así, normalmente no la percibes
en sus componentes individuales. La luz visible e invisible son
todas partes del mismo espectro electro-magnético que está
vibrando simultáneamente en distintas frecuencias y en
la misma ubicación en espacio y en tiempo. Cada milímetro
de espacio contiene todas estas distintas frecuencias vibrando
simultáneamente y no desplaza a ninguna otra de su ubicación
ni en espacio ni en tiempo. Con el instrumento correcto, sintonizado
en la adecuada frecuencia, tú puedes escoger cualquier
vibración que desees.
"En cualquier sitio del
espacio puede haber la presencia simultánea de varios planos
de existencia que representan distintas frecuencias vibratorias
de conciencia".
Similarmente estos distintos planos de existencia representan
distintas frecuencias vibratorias de conciencia, siendo el mundo
de la materia física sólo una expresión de
una frecuencia particular de conciencia. El espacio, el fuego,
el agua, la tierra, son, de hecho, distintas frecuencias vibratorias
de conciencia dentro del mundo material, diferentes planos de
existencia en el mundo material. Hasta en el mundo material corriente
tú puedes ver que todo tiene una naturaleza mecánica
cuántica que es energía e información, tiene
una naturaleza gaseosa o vaporosa, porque si lo calientas, se
evaporará, tiene una naturaleza ardiente porque si la calientas
a cierta temperatura, será sólo llamas luminosas,
tiene una naturaleza líquida y una naturaleza sólida.
Cada día, la materia corriente exhibe simultáneamente
diferentes frecuencias vibratorias, pero las captas sólo
en una frecuencia debido a la naturaleza de tu aparato sensorial.
Cualquier ítem material puede ser captado en estas formas
diferentes, pero, después de haber recibido todos estos
distintos niveles de existencia, tus sentidos sólo te brindan
una perspectiva. Se dice que las cosas sólidas tienen vibraciones
densas o - en términos espirituales, vibraciones de un
plano inferior. Las cosas vaporosas se dicen que tienen una vibración
más fina o una vibración de un plano superior. Aquí,
sin embargo, la referencia a lo superior o inferior no significa
estar arriba o abajo, mejor o peor, pero es solo una indicación
de los niveles de densidad.
De igual modo que existen diferentes planos de cosas materiales,
hay también varios planos de existencia del Espíritu
llamados planos espirituales. La frecuencia vibratoria de conciencia
más evidente es el plano material, pero también
hay más sutiles o que se denominan planos superiores espirituales
conocidos como los planos astrales. Existe casi una infinidad
de planos astrales que están divididos en planos astrales
superiores e inferiores, siendo los planos inferiores astrales
más elevados que los planos materiales. En los planos astrales
inferiores se encuentran experiencias de fenómenos síquicos,
clarividencia, clariaudiencia, telepatía, psicometría.
Otras frecuencias vibratorias de los planos inferiores astrales
incluyen a los fantasmas, apariciones o almas incorpóreas,
etc. Estos son percibidos a veces por los humanos cuando están
en ciertos estados de conciencia, pero son más percibidos
por los animales, los cuales tienen un sentido agudo de captación
de algunos de estos planos astrales inferiores. En los planos
astrales inferiores también encontramos formas-pensamiento
y nubes de pensamiento, cuerpos astrales que viajan durante el
sueño o en estados alterados de conciencia, colores astrales
y auras. Todas estas son vibraciones del Espíritu en el
plano astral inferior.
"Cuando
muere el cuerpo físico, cada alma entra en la frecuencia
vibratoria del plano astral que corresponde a la existencia que
tuvo en el plano material".
Todo cuerpo físico está acompañado por un
cuerpo astral. Este cuerpo astral es un espejo completo del cuerpo
físico con un corazón, hígado, brazos, piernas,
una cara, etc., pero, debido a que vibra en una distinta frecuencia,
la mayoría de la gente no está conciente de su presencia.
Durante la vida, el cuerpo físico provee una cubierta para
el alma en una frecuencia más baja, dándole la apariencia
de estar ubicado en el mundo material. En la muerte, el cuerpo
físico se desintegra dejando al cuerpo astral para que
vista al alma en una frecuencia más elevada, dándole
una apariencia diferente de ubicación.
Cuando muere el cuerpo físico, cada alma entra en la frecuencia
vibratoria del plano astral que corresponde a la existencia que
tuvo en el plano material, la frecuencia que más corresponde
a la realidad de su vida material. El alma desencarnada comienza,
entonces, a elevarse poco a poco debido a su experiencia kármica,
y gradualmente asciende a las frecuencias elevadas de los planos
astrales más espirituales. Se podría decir que las
frecuencias vibratorias más elevadas, los planos superiores,
corresponden a las descripciones del cielo que dan las tradiciones
religiosas. En el plano astral hay frecuencias vibratorias que
corresponden a toda posible versión del cielo, infierno
o purgatorio, no como lugares pero como planos de existencia.
El alma desencarnada se mueve de uno a otro, basado en cómo
maneja su karma y se mueve de acuerdo a su deseo, de un plano
imaginado a otro. En realidad todos estos planos han sido imaginados
por el Espíritu, igual como imaginó el plano material.
Igual como en el plano material, en los planos astrales el Espíritu
continúa asumiendo diversos papeles. Cada plano astral
es la experiencia de un concepto del Espíritu, igual como
el plano material también era la experiencia de un concepto
del Espíritu. El Espíritu imagina, construye, se
convierte.
"Cuando
una persona muere, es importante dejarla ir para permitirle descansar
en paz".
El cosmos, en realidad, no tiene ubicación. Tú dices
que la tierra tiene ubicación el sol está distante,
la luna está cerca, pero eso es sólo desde este
punto de vista. Nada en el universo tiene ubicación. Tú
estás en el centro del universo, porque el infinito se
extiende en todas las direcciones, y otro que está en el
otro lado del mundo también es el centro del universo,
porque el infinito se extiende alrededor de él. Ambos son
el centro del universo, por lo cual, por supuesto significaría
que ambos están en la misma ubicación. El hecho
que ambos parecieran estar en distintas ubicaciones es un engaño
sensorial basado en esta frecuencia vibratoria de conciencia.
Similarmente cada vez, cada momento es el centro del tiempo, la
eternidad se extiende hacia delante y hacia atrás. Este
es el único momento porque todos los demás momentos
también son el centro del tiempo eterno y cada momento
es, por lo tanto, igual que cualquier otro momento. No teniendo
ubicación el cosmos, significa que no hay arriba o abajo,
norte o sur, este u oeste, sino sólo puntos de referencia
para nuestra conveniencia. No hay ubicaciones pertinentes específicas
en espacio o en tiempo. El proceso de transformación después
de la muerte no es un movimiento hacia algún otro lugar
o tiempo, sino que es sólo un cambio en la cualidad de
la atención. Es una condición o estado de cualidad
vibratoria de tu conciencia.
Basándonos en las experiencias de personas que han tenido
experiencias cercanas a la muerte, las percepciones de sabios
o rishis, o solo al cambiar la cualidad de tu propia atención
en la meditación, o por tener la intención o el
deseo de tener estas experiencias, lo que pareciera ocurrir es
que, al aproximarse la muerte, ocurre un embotamiento de los sentidos.
Los sentidos son materiales, por lo tanto, cuando comienza la
transición, éstos comienzan a desaparecer uno por
uno. El último en desaparecer es el sonido, el cual fue
también el primero en aparecer. Sin embargo, mientras van
apagándose los sentidos físicos, aumentan los sentidos
síquicos tales como la clariaudiencia, clarividencia, visiones
celestiales y sonidos, seres celestiales y luces brillantes. Durante
este tiempo, las personas que han estado ligados muy de cerca
a una persona moribunda podrán sentir la presencia de esa
persona en la forma de una aparición, un sonido o una sensación
física, hasta desde una distancia, y a veces hasta antes
de la muerte de la persona. De algún modo se han sintonizado
con la frecuencia vibratoria del moribundo o su propio cuerpo
astral puede haber sido proyectado hacia el moribundo, y así
pudieron estar concientes de la transición de la persona.
"El
plano astral es un reflejo manifestado del ideal imaginado".
Al
morir, el cuerpo astral, que es la contraparte exacta del cuerpo
físico, se separa del cuerpo físico. El alma entonces
entra en un período de sueño en el cuerpo astral,
duerme profundamente. Normalmente el alma duerme en profunda paz
pero, si la persona partió prematuramente o tenían
muchos deseos incumplidos, su sueño podría ser desasosegado
y agitado. Las almas desencarnadas que tienen una atracción
muy fuerte hacia el plano físico de la existencia material
y no se resignan a dejar ir, las personas que han muerto de golpe
o violentamente o no en forma natural (tales como las que han
sido asesinadas, o que se suicidaron o fallecieron debido a drogas),
pueden quedarse trabadas en estos planos astrales inferiores por
un período extendido de tiempo (tiempo medido en el sentido
material). Estas almas desencarnadas pueden vibrar a una frecuencia
astral inferior por un tiempo bastante prolongado, tal como lo
percibimos. Cuando una persona muere súbitamente o en forma
no natural, no tiene tiempo para resolver su karma terrestre,
y hasta que haya procesado plenamente sus apegos y obligaciones
kármicas en este plano, permanecerá apegado a este
plano más denso y continuará vibrando en la frecuencia
de este plano por algún tiempo, a pesar que está
en un plano astral. Permanece atrapado entre dos mundos, por así
decirlo.
También, si hay un apego intenso de la gente que dejó
atrás, y si éstos continúan invocándole
mediante sesiones espiritistas, el alma continuará inquieta
en su sueño. La voluntad de aquellos que dejó atrás
puede perturbar al alma. Cuando una persona muere, es importante
dejarla ir para permitirle descansar en paz. El alma duerme en
el cuerpo astral, tal como el alma fetal duerme en el vientre.
Una muerte pacífica y dejarlo partir producirá un
sueño pacífico en el cuerpo astral. Un alma desasosegada
tratará de retornar al reino terrestre como un fantasma
o aparición, pero al final, hasta en estos casos, la fatiga
sobrevendrá y el alma eventualmente se sumirá en
su profundo sueño en el cuerpo astral.
"El
grado de libertad que tenemos para escoger cómo regresar
al mundo físico depende de nuestro grado de captación".
A la hora de morir, y de acuerdo a gente que ha tenido experiencias
cercanas a la muerte, se nos ha dicho que con frecuencia pasa
toda la panorámica de la vida de la persona ante sus ojos
en una fracción de segundo, Esta es una demostración
de que cada segundo contiene toda la eternidad. Durante el sueño
profundo del alma, todas las memorias de los eventos pasados en
el cuerpo físico, quedan impresos en el alma, formando
una programación kármica que servirá para
dar forma a su futura individualidad. Durante el proceso de la
muerte, con frecuencia, una persona tendrá un repaso de
esta programación, viendo toda su vida en unos breves momentos.
El registro concentrado de toda una vida es luego agregado al
alma, que está en estado dormido, como su programación
kármica. En las doctrinas cristianas y de otras religiones
escuchamos expresiones tales como “que descanse en paz”,
“entrando a un largo descanso”, que aparentemente
se relacionan con este sueño del alma. Cuando una persona
tiene una experiencia cercana a la muerte, ha vibrado por un momento,
en un plano astral, y luego regresan a su frecuencia física
vibratoria normal.
El período durante el cual el alma duerme varía
de acuerdo al grado de evolución del alma en el momento
de su muerte. La razón principal para ese sueño
del alma es para liberarse de sus apegos y luego despertar a la
frecuencia astral o plano más apropiado para su nivel de
evolución. El grado de apego determinará cuánto
se demore liberarse. Cuando el alma despierta sólo puede
entrar a un plano de existencia que le sea familiar. Su tú
entrarás a un plano superior que tu nivel de evolución,
te confundirías y te sentirías incómodo.
Del mismo modo, no es posible ir para atrás en la evolución,
sólo se progresa. Primero, el alma astral duerme para desapegarse
parcialmente y olvidarse de las cosas innecesarias para luego
despertar a la frecuencia astral del plano que le es el más
apropiado para su nivel de evolución. Una vez que despierta,
continúa con su evolución desde ese punto, a niveles
superiores de conciencia.
"Hay
personas que no están plenamente aquí; aún
están parcialmente en su sueño del alma".
Cuando
sobreviene la muerte física, el cuerpo físico se
desintegra y el alma comienza su primer período de sueño
en el cuerpo astral. Durante este sueño, el cuerpo astral
y el alma están encajados en una especie de concha astral
o capullo. Tal como el sueño es importante para el cuerpo
físico, también este sueño es importante
para permitir que se remoce el alma. Cuando el alma despierta
de este profundo sueño, vierte su cáscara, la cual
se dice que flota en la atmósfera astral hasta que eventualmente
va desapareciendo. En este punto el alma aún está
en el plano astral y continúa su evolución yendo
hacia frecuencias astrales más elevadas de su vida astral.
Durante esta vida astral, comienza un mundo totalmente nuevo de
experiencias. El alma se encuentra con almas de otros seres que
también están en el mundo astral, vibrando en un
similar nivel de evolución que ese momento tienen. Puede
encontrarse con almas que ha conocido en el mundo físico
si están en ese momento en la misma frecuencia vibratoria.
En los planos astrales no hay un cuerpo físico, solo formas
pensamiento. Toda la comunicación es telepática.
En el mundo astral de experiencia, el alma desencarnada puede
visitar planos de vibración más bajas de sí
mismo a voluntad, pero sólo puede visitar planos superiores
por evolución. Es tal como cuando se pasan partículas
a través de cernidores más y más finos, cualquier
partícula puede pasar por un nivel más tosco, pero
sólo puede avanzar cuando ha alcanzado el correcto nivel
de refinamiento.
El plano astral es un reflejo manifestado del ideal imaginado.
El escenario en el plano astral es sólo una proyección
de los pensamientos-forma de los que lo habitan. Como todo lo
demás, es una manifestación de la imaginación.
El Espíritu compenetra todo el espacio y las experiencias
en el otro lado concuerdan a las creencias y expectativas de la
vida aquí, en el cuerpo físico. Dependiendo de tu
nivel de evolución, experimentarás tus ideas del
cielo o del infierno en esta vida, cuando llegues al otro lado.
Existen muchos planos astrales, y hasta en estos planos tus experiencias
corresponderán a todo lo que tú hayas previamente
imaginado. En el mundo físico, si tú quieres construir
una casa, necesitas reunir los ladrillos, colocarlos uno sobre
otro, y así sucesivamente. En el mundo astral, tú
simplemente imaginas la casa del modo cómo la quieres y
aparecerá. Sin embargo, para la persona en el mundo astral,
la casa parecerá tan real y sólida como la que está
en el mundo físico. La evolución en los planos físicos
o astrales es gradual, toma su tiempo. Todo el sufrimiento y todos
los goces ocurren en la imaginación en el plano astral,
a pesar que, tal como en el plano físico, parezcan reales.
Los escépticos, cínicos e incrédulos en el
plano físico serán los mismos escépticos
e incrédulos en los planos astrales; simplemente no comprenden
que de hecho están en el plano que ellos no creen que existe.
El cuerpo o personalidad que posees en el mundo astral es aquél
con el cuál tú te has identificado más en
la previa vida física. Ya que este es un cuerpo imaginario,
tú podrás conservarlo intacto o cambiarlo durante
la vida astral. Tú podrías, en realidad, hacer eso
con tu cuerpo físico, pero debido a los condicionamientos
sociales, la mayoría de la gente sigue con el proceso aceptado
del envejecimiento. Sin embargo, en cada semilla de deseo está
la promesa de futuros capullos, frutos y jardines. La evolución
es en verdad el proceso de la realización del deseo que
se lleva a cabo a través de los ciclos actuales. En el
mundo astral, tú cumples y refinas los deseos que quedan
de tu última vida física. También refinas
tu conocimiento y experiencias del mundo material. El mundo astral
es como una escuela de graduación de nuestra previa encarnación
física. En el plano astral, el alma almacena energía
para manifestar sus deseos evolutivos superiores, para que se
lleven a cabo en el plano físico.
"Aquí
y ahora, estamos rodeados por una infinidad de planos. Lo celestial
como también los reinos del dolor existe justo al lado
nuestro".
Justo cuando el alma ha alcanzado su máximo nivel de evolución
en el cuerpo físico, deberá desprenderse de ese
cuerpo y comenzar su primer sueño de alma, para que cuando
el alma en el plano astral alcance la máxima evolución
de esa vida astral, vuelva a sumirse en un sueño, llevándose
consigo el registro kármico que ha estado preparando para
la manifestación nuevamente en el plano físico.
Durante este segundo período de sueño, el alma busca
unos padres adecuados para que pueda renacer en el plano físico
y continuar con su evolución. Ahora, sin embargo, debido
a la evolución que ha ocurrido en el plano astral, nos
reencarnamos en el plano físico en un nivel más
elevado del que dejamos. Nacemos en circunstancias de evolución
más elevada. Sólo queda una vaga memoria de lo que
ha sucedido, pero florece todo un nuevo nivel de percepción
y creatividad. El proceso continúa repitiéndose
una y otra vez, cada vez progresando hacia un plano un poco superior.
Cuando el karma ha sido tratado allí, alcanzamos el límite
máximo de ese plano y deberemos retornar al sueño
nuevamente, y de nuevo, y de nuevo. Este proceso continúa
a través de planos físicos como astrales, cada vez
más y más elevados. El movimiento siempre va para
arriba. Jamás se puede ir para abajo, ya que el plan kármico
es de tal modo que nuestras acciones siempre serán mejores
la siguiente vez. El grado de libertad que tenemos para escoger
cómo regresar al mundo físico depende de nuestro
grado de captación. Dependiendo de nuestra habilidad para
atestiguar, para estar conscientes de nuestra situación,
podremos escoger las vidas físicas o astrales y también
los cuerpos que encarnaremos y la velocidad con el que tratemos
nuestro karma. De igual modo como refinamos destrezas y talentos
en el plano físico, también en el plano astral el
alma está refinando destrezas y talentos que se expresarán
en la existencia material. Cada vez que nacemos físicamente
o astralmente, retornamos con mayores talentos de todas las previas
existencias.
Debido a las acciones anteriores y al karma, al nacer todos están
en un nivel distinto de evolución. Podemos comparar la
vida terrena con la de la oruga, el sueño astral de la
crisálida y el renacimiento hacia la vida astral como mariposa.
Cada nacimiento aún sin expresar total perfección,
pero sí más elevado que el de la vida previa. El
ciclo de evolución deberá proseguir, como una nueva
oruga, una nueva crisálida y una nueva mariposa. Hay un
constante avance hacia arriba en espiral. Surgen lazos y relaciones
entre almas en el plano astral, tal como ocurren en el mundo físico.
Las relaciones en el plano astral significan que tú estás
vibrando en una frecuencia similar a otro y, por lo tanto, sientes
amor, unidad y bienaventuranza. No es una relación en términos
espaciales o físicos, ya que en el mundo astral no existe
la forma física, sólo la forma-pensamiento. Cuando
un alma desencarnada piensa en el ser amado que está en
el plano físico, la persona en el plano de la materia podrá
sentir la presencia del ser que se ha marchado. Puede haber una
comunión entre alma y alma, a pesar que uno esté
vibrando en el plano material y el otro en el plano astral.
La muerte de la vida astral lleva hacia el sueño, que a
su vez lleva hacia la preparación para el renacimiento
en un cuerpo físico. Para continuar su evolución,
el alma deberá reanudar sus atracciones, sus necesidades
para realizar sus deseos y la necesidad para encarnar con otras
almas con quienes mantiene relaciones kármicas. La razón
de proseguir retornando al plano material es para cumplir los
deseos y reanudar relaciones con almas con quienes ha habido parentesco
previo. El alma con frecuencia se despierta lentamente de su segundo
período de sueño y los efectos de la somnolencia
pueden continuar en la niñez y en las etapas tempranas
del crecimiento. Cuando recién naces, existe aún
algún elemento del sueño del alma que está
presente, y el bebé va y vuelve, aún no completamente
consciente de sus alrededores físicos. A veces esto puede
durar hasta la etapa adulta, y podrán notar que hay personas
que no están plenamente aquí; aún están
parcialmente en su sueño del alma. Generalmente, sin embargo,
hay un despertar gradual de la conciencia durante la niñez
y la adolescencia. El estado de ensoñación de la
juventud es con frecuencia debido a que el alma aún no
está plenamente despierta, siendo las excepciones los niños
prodigio y los genios, quienes han despertado muy rápidamente.
Cualquier alma que se ha hecho cargo de su karma y ha despertado,
no tendrá esa apariencia somnolienta o estará más
alerta, pero la mayoría de la gente en la tierra lleva
consigo algún grado de los efectos del sueño del
alma de la pasada vida.
Cuando un alma ha tratado completamente su karma, pierde todos
los deseos terrenos. Ha trascendido todos los objetos materiales
y apegos para convertirse en iluminado. No hay necesidad de renacer
en los planos físicos o astrales, tal cual los conocemos.
Esta alma continúa en su espiral ascendente para seguir
adelante con su evolución hacia planos que no podemos imaginar.
Renacemos para expresar y para desgastar la fuerza del deseo.
En la ausencia del renacimiento, el alma se mueve hacia reinos
más y más elevados de existencia, hacia una infinidad
de ellos, que están más allá del alcance
de nuestra imaginación o comprensión. Como dice
Rumi, “Cuando muera, me remontaré con los ángeles,
y cuando muera para los ángeles, en lo que me convertiré
no puedo imaginar”.
Fuera de los planos astrales que ya hemos comentado, existen reinos
celestiales que pertenecen a reinos superiores de existencia,
vibrando en frecuencias muy elevadas. Aún están
en los reinos imaginables, tal como toda religión ha imaginado
el cielo o el infierno. Sin embargo, están en niveles muy
altos, cerca de los niveles inimaginables. A cierto nivel de evolución,
algunas almas podrán escoger completar su evolución
en lo celestial en lugar de retornar al mundo físico. Una
vez que un alma ha alcanzado estos niveles, normalmente no querrá
retomar un nacimiento humano, a no ser que quiera rendir algún
servicio específico, completando su ciclo material en este
reino celestial. La fuerza de la evolución tiende siempre
a ir al nivel más elevado posible, pero nuestras limitaciones
kármicas quizás no nos permitan ir más allá
de cierto nivel en un momento dado, en tal caso, deberemos seguir
retornando al ciclo. La mayoría de la gente, por supuesto,
no está consciente de esto y continúa retornando
espontánea y simultáneamente. Aquí mismo,
ahora mismo, estamos rodeados por una infinidad de planos. Lo
celestial como también los reinos del dolor con almas atormentadas
existe justo al lado nuestro. Si podrías cambiar tu percepción
en este momento hacia una de las frecuencias vibratorias superiores,
podrías estar con los ángeles. En el campo de las
infinitas posibilidades, tú estás existiendo en
todos estos planos al mismo tiempo, pero de acuerdo al nivel de
experiencia, tú sólo existes en un plano de existencia
a la vez.
Durante la proyección astral o viaje nocturno, cuando una
persona está dormida, el cuerpo astral sale del cuerpo
físico, pero permanece sujeto mediante un filamento que
lo devuelve nuevamente. Si el filamento se corta, entonces, por
supuesto, no hay modo de retornar. Sólo es peligroso coquetear
con los planos astrales inferiores cuando no los comprendes. Asustan
si no sabes de qué tratan. Si comprendes que todo está
imaginado por el Espíritu, desde el nivel más bajo
hasta el más elevado, desde los demonios hasta ángeles,
y todo en el universo, no puede haber algo peligroso en eso. Los
fantasmas, demonios, etc., son todas formas imaginarias del Espíritu
universal, que está efectuando su Lila o representación.
La perspectiva Védica es intelectualmente muy satisfactoria.
Diferentes teologías declaran un punto más fijo
de vista diciendo que el cielo se ve de este o del otro modo,
que el infierno está aquí, el purgatorio allí.
Esto podría ser intelectualmente perturbador. Si un Musulmán
devoto apareciera en un cielo cristiano o viceversa, se sentiría
muy infeliz, pues con seguridad no cumpliría con sus expectativas.
Cada vez que las expectativas no están de acuerdo con la
realidad, tú te sientes decepcionado. Aquí, sin
embargo, hay un esquema para quienquiera vibre en el nivel de
tus expectativas, pues tu imagen del infierno aquí será
tu infierno allí, y el cielo que tú esperas también
te estará esperando. Todos tus deseos se cumplen porque
dentro de cada deseo están los elementos para su cumplimiento,
tu propia evolución.