¿NO VOLVERÁN LA PRIMAVERA Y EL VERANO?
El Futuro Demanda una Nueva Visión Mundial

Una entrevista a Ervin Laszlo por Elizabeth A. Debold
De la Revista “¿Qué es la Iluminación?”, Edición Nº 26


Ervin Laszlo es un hombre del renacimiento para el mundo del futuro. Si eso les sorprende, entonces consideren esto: Laszlo comenzó su carrera como un pianista; se convirtió en el principal proponente de la teoría de sistemas sobre una amplia base filosófica; llegó más allá de Darwin al elaborar una teoría evolutiva general; teorizó sobre el “quinto campo físico” para probar una dimensión absoluta más allá del tiempo y del espacio; enseñó en universidades de todo Norteamérica, Europa y Asia; y ahora defiende la sustentabilidad global. ¿Qué lo llevó desde el escenario de los conciertos hasta el laboratorio, alrededor del mundo, y a través de disciplinas? El interés, el puro interés. “Me interesan los problemas, los enigmas, aquello que la ciencia llama ‘anomalías’,” señala sencillamente. “Me interesan verdaderamente las cosas que no entiendo.” Y gracias al increíble alcance de su interés, todos estamos despertando para ver todo un cosmos bajo una nueva Luz – como un sistema viviente dentro del cual somos una parte integral.

Nació en Hungría en medio de dos guerras mundiales. Laszlo fue un niño prodigio – un pianista brillante que permitió que su mente se remonte mientras sus manos volaban por las teclas. Después que terminaba de tocar, iba rápidamente a su máquina para escribir las percepciones y preguntas que le habían llegado. Eventualmente comprendiendo que “no se puede ser un concertista profesional mientras la mente trabaja en problemas científicos filosóficos,” Laszlo dejó la música para dedicarse a la ciencia. Y verdaderamente a eso se dedicó; ha estado en pos de la ciencia en el laboratorio y en diversos círculos académicos desde entonces, trayendo los últimos descubrimientos para impeler interrogantes fundamentales de la vida humana. Hace una década atrás, Laszlo fundó el prestigioso Club de Budapest, uniendo de ese modo a las principales mentes de las artes, de la ciencia, de la religión y cultura, para poder desarrollar una nueva ética para un mundo sustentable.

Lo que hacemos a otras personas o a la naturaleza, eventualmente regresa a uno.

Poco después de una conferencia en la Universidad de Yale, nuestra revista tuvo el privilegio de hablar con el Dr. Laszlo sobre su visión de un cambio de paradigma que podría cambiar el futuro.

P: ¿Usted ha escrito que estamos actualmente en un “macro cambio” – donde los sistemas económicos y ecológicos del planeta pasarán por una crisis, una transformación total que nos llevará a la total destrucción o hacia una apertura extraordinaria. ¿Qué es lo que cree que ocurrirá? Y ¿cuán pronto cree usted que pasará esto?

Ervin Laszlo: Eso es lo que no sabemos. Evidentemente no puede proseguir el hecho de que más y más personas usen cantidades crecientes de recursos, y que haya una aún mayor desigualdad en la distribución de esos recursos en que se llegará a un punto de ruptura. En este momento, por ejemplo, con la capa de hielo derritiéndose y desviándola Corriente del Golfo, es muy posible que en tres años más Inglaterra tenga el clima frígido del Labrador, que está en la misma latitud. La primavera y el verano simplemente no vendrán. El asunto es que vivimos en un planeta donde todo es circular – lo que hacemos a otras personas o a la naturaleza, eventualmente regresa a uno.Pese a que siempre ha sido así, no teníamos la capacidad de pensar de este modo hasta unos cientos de años atrás.

Un factor adicional tiene que ver con el comportamiento de sistemas compuestos: no cambian suavemente. Es imposible decir, inclusive teóricamente, cuándo está llegando a su límite un sistema compuesto – existe mucha retroalimentación, muchos mecanismos auto-correctivos que están en funcionamiento. Pero cuando existe más y más estrés, tarde o temprano se llega a la gota que rebasa, al punto de bifurcación, y de pronto el sistema no lograr corregirlo. Hemos estado ignorando la presión aumentando en el sistema. Como resultado, nos enfrentamos en una crisis “ecol-nómica” – ecológica y económica simultáneamente – con potenciales problemas catastróficos, tales como el cambio climático y el aumento del nivel del mar, que pueden ser amenazas a nuestra supervivencia.

La ciencia está reconociendo acrecentadamente que todo está conectado fuertemente con todo lo demás.

P: Estos son problemas de una magnitud y complejidad que la humanidad nunca ha enfrentado antes. Es intrigante que, como científico, usted no está buscando soluciones tecnológicas pero, más bien, cambios fundamentales en nuestro modo de pensar. ¿Cuál es esta nueva forma de pensar, y cómo puede ayudarnos?

Laszlo: Tiene que ver con una nueva visión del mundo, basada en nuevos valores adaptados para vivir, sobrevivir y desarrollarnos en este planeta. El aumento de la espiritualidad y la elevada tendencia hacia técnicas de meditación, y su implicación con el crecimiento interno, son parte de este fenómeno. Y ya está ocurriendo, pero tiene que ser acelerado.

Pues bien, se puede lograr esta nueva visión mundial mediante el raciocinio o intelectualmente. Puede llegarse a ello intuitivamente, a través del arte, de la espiritualidad o la religión. Y se puede llegar allí mediante la ciencia. Si observan los desarrollos en la ciencia, encontrarán que la ciencia está reconociendo acrecentadamente que todo está conectado fuertemente con todo lo demás. Todo lo que existe es un sistema abierto. Nada es completamente cerrado o independiente – todo está muy sensiblemente conectado.

Las implicaciones son enormes dondequiera que vean. Así, por ejemplo, no sólo somos un bloque de células, como un edificio es un bloque de ladrillos. Fundamentalmente, nuestro tejido viviente no está hecho de sustancias duras – átomos y moléculas – sino está hecho de ondas. Por lo tanto, somos sistemas vivientes que estamos continuamente recibiendo y trasmitiendo información. Esta trasmisión de información es más rápida que cualquier mecanismo bioquímico concebible, porque lo que ocurre en una parte del organismo, simultáneamente ocurre en la otra parte. Está interactiva constantemente en dimensiones múltiples. Está ocurriendo algo asombroso más allá de cualquier concepto técnico, biológico, mecánico y materialista del organismo.

Estamos viviendo en un universo que es consciente.

Gran parte de la literatura espiritual dice: no estamos limitados a cinco ranuras en la torre – queriendo decir que no solo vemos el mundo a través de los cinco órganos del sentido. Para mí es evidente que la conciencia no es un subproducto del cerebro, producido por una serie compleja de neuronas. La conciencia es algo que está compenetrando todo el universo. Está ahí, en todo el cuerpo, en todos los sistemas vivientes, posiblemente bajando hasta el nivel cuántico. Estamos viviendo en un universo que es consciente. Y así, podemos abrir el techo hacia el cielo. La creatividad le permite a uno abrirse – se tiene la posibilidad de abrir el techo hacia el cielo. Entonces ya no se está solo. He tenido estos momentos cuando era un joven músico en un concierto – una sensación de ser parte de un universo mayor. Uno se une a algo más grande que uno mismo.

Creo que estas cosas nos brindan un nuevo paradigma de un universo conectado. Estamos mucho más interconectados los unos a los otros y a todos los elementos, de lo que jamás pensamos. Un amigo a quien admiro mucho, Jonas Salk, dijo que un nuevo paradigma en la ciencia y en la sociedad es como una respuesta del sistema inmunológico, porque nos permite pensar de maneras más adecuadas para lidiar con nuevos problemas. Así, si este paradigma podría comenzar a penetrar en la sociedad, tendríamos más solidaridad, más humanidad, y una mejor relación con la naturaleza y los unos con los otros, porque reconoceríamos lo que dijo William James en Las Variedades de la Experiencia Religiosa: que estamos separados en la superficie, pero conectados en lo profundo. O lo que saben los Buddistas: que estamos conectados con el cosmos. Creo que a eso se refería Jesús cuando dijo: “Ustedes tienen que amarse los unos a los otros, como yo los amo, porque todos son parte de lo mismo.” TODOS los grandes profetas han dicho esto, pero hemos perdido esta interconexión con nuestra fascinación hacia la tecnología, la economía y el poder mismo. El reconocer el elemento sutil que conecta a toda la naturaleza y su efecto en nuestra mente, en nuestra conciencia, podría extenderse para hacernos más humanos – y de paso, nos ayudaría a sobrevivir la crisis que estamos enfrentando hoy.

 

webmaster: Ivan Maldonado ivanmaldonadop@hotmail.com