La búsqueda final del hombre es la liberación. Solo
en esa liberación puede haber felicidad. El hombre siempre
ha estado buscando la felicidad durante centurias, pero siempre
lo ha hecho de una manera equivocada. Ha estado buscándola
netamente en el mundo material a través de la adquisición
de posesiones materiales. El tener una casa, un auto, una posición
social, una cuenta bancaria, un buen vestir, viajes, etc. ha dado
una sensación de bienestar temporal. Se ha considerado
que la continuidad de ese bienestar conduce a la felicidad. Por
lo que la sociedad busca a cualquier precio esa adquisición
de bienes que a su vez siente que le da seguridad. Esta falsa
concepción a dado lugar a que valoremos de tal manera las
cosas que poseemos, que comenzamos a amarlas emocionalmente. Ahí
nace el apego a las posesiones materiales. Las cosas que poseemos
no son sólo las cosas físicas densas sino también
las posesiones emocionales y mentales, que conforman las posesiones
psicológicas. Algunos ejemplos de estas posesiones psicológicas
son: nuestro estatus social, nuestras ambiciones, nuestros logros
pasados, nuestro conocimiento, nuestras virtudes, etc., pero también
poseemos aquellas cualidades negativas a las cuales también
estamos apegamos como: el temor, la sensualidad, la avaricia,
etc.
El método
que se ha estado utilizando simplemente está errado. El
resultado de este error es el sufrimiento y el caos que vemos
en todas partes del planeta. Se habla mucho del Amor como el sanador
de este sufrimiento, pero este tampoco ha sido hallado en su verdadera
dimensión. Solo cuando el sufrimiento termina, entonces
empieza el amor. Ahora, ¿Cómo terminamos con el
sufrimiento?
Terminar
con el apego es terminar con el sufrimiento. |
Primero, comprendamos
¿cuándo surge el sufrimiento en nuestras vidas?
Éste surge necesariamente cuando estamos apegados a algo
o a alguien, cuando hay un sentido de posesión emocional
hacia algo, a esto último le llamamos apego. El sólo
pensar que podemos perder ese “algo” nos genera un
sentimiento de temor (también a nivel emocional o astral).
En realidad, a lo que nos apegamos son a las imágenes que
forma nuestra mente y que son alimentadas por nuestros pensamientos
y sentimientos. Todo apego necesariamente genera ceguera espiritual
sobre aquello que estamos apegados. Por lo tanto, si no vemos
claramente el camino debido a esta ceguera, entonces no podemos
actuar como nosotros mismos, como almas, sino solo de acuerdo
a nuestras impresiones erróneas. Para obtener un conocimiento
de sí mismo es necesario estar desapegado para ver claramente.
Aquello que vemos de nosotros mismos son solo imágenes
distorsionadas creadas por nuestra mente debido a que el apego
emocional nos condujo a una ceguera y por lo tanto nos conduce
a una acción errada. Terminar con el apego es terminar
con el sufrimiento. Ahora bien, ¿Cómo terminamos
con el apego? A través del desapego emocional.
Desapegarse
no significa separarse. Esto simplemente conduciría nuevamente
al sufrimiento. Estar desapegado significa mantener la mente “firmemente
en la Luz”, de modo que la mente se convierta en el órgano
de visión para el hombre espiritual superior. Significa
poder ver mentalmente, sin ser influenciado por la reacción
del yo personal emocional.
Existe un
método científico para obtener el desapego. Este
es llamado la recapitulación vespertina y funciona de la
siguiente manera: antes de dormirse haga una recapitulación
de los acontecimientos principales que ocurrieron en su vida durante
ese día, preguntándose en qué forma ha practicado
el desapego durante el día. Por ejemplo, ¿ha hablado
con serenidad y desapego? ¿ha practicado el desapego de
sí mismo cuando han surgido circunstancias que amenazaban
su equilibrio emocional?
Finalmente,
recordemos que nosotros mismos somos los redentores de nuestra
naturaleza inferior. El trabajo lo debemos hacer nosotros mismos,
paso a paso en cada uno de nuestros tres cuerpos inferiores hasta
que finalmente el desapego desaparezca y nuestra verdadera naturaleza
se revele... el amor, el cual conduce a la tan añorada
libertad y felicidad.
UN GRAN AMOR
Érase una vez una isla donde habitaban todos los sentimientos:
la alegría, la tristeza y muchos más, incluyendo
el amor. Un día les fue avisado a sus moradores que la
isla se iba a hundir, por lo que todos los sentimientos se apresuraron
a abandonarla. Abordaron sus barcos y se prepararon a partir apresuradamente.
Sólo el AMOR permaneció en ella; quería estar
un rato más en la isla que tanto amaba, antes de que desapareciera.
Al fin, con el agua al cuello y casi ahogado, el AMOR comenzó
a pedir ayudar. Se acercó la RIQUEZA que pasaba en un lujoso
yate y el AMOR dijo: “RIQUEZA, llévame contigo! La
RIQUEZA contestó: “No puedo, hay mucho oro y lata
en mi barco, no tengo espacio para ti”. Le pidió
ayuda a la VANIDAD, que también venía pasando: “VANIDAD,
por favor ayúdame!” Le respondió: “Imposible
AMOR, estás mojado y arruinarías mi barco nuevo”.
Pasó la SOBERBIA, que al pedido de ayuda contestó:
“Quítate de mi camino o te paso por encima!”
Como pudo, el AMOR se acercó al yate del ORGULLO y una
vez más solicitó ayuda. La respuesta fue una mirada
despectiva y una ola casi lo asfixia. Entonces el AMOR pidió
ayuda a la TRISTEZA: “¿Me dejas ir contigo?”
La TRISTEZA le dijo: “Ay AMOR, tú sabes que siempre
ando sola y prefiero seguir así”.
Pasó la ALEGRÍA y estaba tan contenta que ni siquiera
oyó al AMOR llamarla. Desesperado, el AMOR comenzó
a suspirar, con lágrimas en sus ojos. Fue entonces cuando
una voz le dijo: “Ven AMOR, yo te llevo”.
Era un anciano el que le decía eso. El AMOR estaba tan
feliz que se olvidó preguntarle su nombre. Fue llevado
a la tierra de la SABIDURÍA y, una vez allí, el
AMOR preguntó a ésta: “¿Quién
era el anciano que me trajo y salvó mi vida?” La
SABIDURÍA respondió: “Era el TIEMPO.”
“¿El TIEMPO? Pero ¿por qué el TIEMPO
me quiso ayudar?”, dijo el AMOR. La SABIDURÍA le
respondió: “Porque solo el TIEMPO es capaz de ayudar
y entender a un gran amor”. No importa cuánto TIEMPO
esperemos, si existe AMOR, el TIEMPO nos ayudará a esperar
aquello que más deseamos. Todo es hermoso en el tiempo
exacto que Dios tiene para nosotros, ni antes, ni después.
Aunque este relato trata al amor como un sentimiento, hay quien
dice que el amor no es un sentimiento, sino una decisión,
de tal manera que independientemente de cómo te sientas,
buscas las cosas que le hagan bien a esa persona a quien le brindas
tu amor. El amor verdadero es una decisión y, como proviene
de Dios, está llamado a la eternidad. Que tengas NO un
día, sino una vida llena de amor…!
(Contribución del Grupo del Jueves)
“TODAS
LAS ENSEÑANZAS DE BUDDHA PUEDEN SER EXPRESADAS EN DOS ORACIONES:
‘DEBES AYUDAR A LOS DEMÁS’ Y ‘ SI NO
PUEDES AYUDAR, NO DEBERÁS LASTIMAR A LOS OTROS’.”
Dalai Lama.