UNA PUERTA HACIA UNA NUEVA HUMANIDAD

Por Janis Roze


Más de seis billones de puntos de vista mundiales están andando sobre la faz de nuestra tierra. El universo de cada YO individual tiene el suyo. Juntos creamos y llevamos adelante el avance de la vibrante y esforzada creación de la humanidad – una noosfera cambiante y en movimiento. La noosfera, un término popularizado por el filósofo Jesuita, Pierre Teilhard de Chardin, es descrito como la esfera que rodea a la tierra, producida por la mente humana, las emociones, ambiciones, esperanzas y sueños. Recordemos todos que nuestra mente individual, nuestras emociones, ambiciones, esperanzas y sueños forman una parte integral de esta obra maestra humana. En esta empresa todos somos co-trabajadores. Muchos de nosotros, sin embargo, estamos perplejos y nos preguntamos qué tipo de noosfera estamos creando. ¿Es una sociedad global o una confusión global? En estos días de crisis, violencia e incertidumbre, podríamos preguntarnos nuevamente una vieja pregunta, “Quo vadis, Homo sapiens”. ¿Hacia dónde nos dirigimos nosotros, como humanidad? Y también podríamos preguntarnos, ¿Hacia dónde voy como un individuo?

Hagamos a un lado, por un instante, todas las magníficas complicaciones de filosofías, ideologías, ciencias, religiones, tradiciones y modos de vida. Aceptémoslas como una fruta rica que nutre la conciencia humana. Todos nosotros, ricos o pobres, famosos o no, poderosos o sin poder alguno, educados o no, pensadores o constructores, buscadores o no buscadores, creyentes o ateos, espiritualistas o materialistas, estamos construyendo nuestras vidas individuales. En el actual esfuerzo de ir construyendo nuestros “imperios personales” con un sentimiento de que viviremos para siempre, descubrimos que somos un ingrediente fundamental en la evolución de ese cósmicamente único mundo humano. ¡Qué oportunidad y qué responsabilidad!

Mirando la situación mundial, algunos signos nos sugieren que gradualmente nos estamos volviendo insensibles, mecanizados y deshumanizados, lo cual nos llevaría hacia una catástrofe global. Otros signos nos sugieren que precisamente debido a esta crisis mundial, estamos en proceso de abrir la puerta a una Nueva Humanidad. Algunos lo ven y trabajan por ello con entusiasmo, intensidad y amor; otros están renuentes, mientras muchos van por ahí confundidos; pero todos estamos encaminándonos juntos hacia esa Nueva Humanidad.

Además de ese esfuerzo “externo” de mejorar la condición humana, la búsqueda de la puerta a la Nueva Humanidad nos está llevando hacia dentro, profundamente dentro de nuestro ser individual donde el substancial humano es forjado en un auténtico humano. En momentos especiales, desde la profundidad espiritual de cada individuo, la necesidad de reconocer y expresar lo auténticamente humano burbujea hacia la superficie.

La actual condición mundial urge hacia una movilización del substancial humano para que encare la crisis global que estamos enfrentando. Dos ejemplos ilustran el esfuerzo hacia una Nueva Humanidad: una basada en las relaciones humanas, y la otra, la relación de la humanidad con la naturaleza.

El Despertar del Remanente Oculto Sólo desde la profundidad espiritual donde habita la presencia divina podemos movilizar la necesaria humanidad substancial para resolver los megaproblemas globales de la sociedad contemporánea. Un llamado dramático surgió en la tragedia del 9/11.

Nuestro dolor no es un grito de guerra.

En medio del dolor, del sufrimiento, del cuestionamiento y del sentido de desvalidez debido al colapso de las Torres Gemelas, se escuchó un nuevo llamado. Detonado por la compasión, el perdón y el amor, el llamado se extendió casi silenciosamente por toda la tierra y en muchas tierras más allá. Desde las ruinas y el polvo de las Torres Gemelas, percibimos el despertar de una nueva espiritualidad. La destrucción de este símbolo de la humanidad, junto con gente de sesenta países se convirtió, como dijo el New York Times, “es extraordinariamente importante – casi espiritual – para la gente en Nueva York y alrededor del mundo”. La energía central de la transmutación de la humanidad emanó del sufrimiento de Nueva York, donde están presentes todas las religiones mundiales, todas las naciones, todas las culturas y tradiciones, todas las expresiones de las artes y del pensamiento político, social y económico.

En su esencia, la tragedia no significó un llamado a la venganza, pero el despertar dentro de nosotros de un gigante interno. Muchos lloramos cuando caminábamos por las calles de Nueva York, portando velas. Tres días después del 9/11, en muchas paredes se vio un letrero adhesivo rojo con el mensaje “Nuestro dolor no es un grito de guerra”. Era el llamado al Remanente Oculto.

¿Qué es el Remanente Oculto? Cuando existe una gran crisis mundial en la humanidad, como pareciera ser ahora, cuando da la impresión que todo lo que es cuerdo y humano está a punto de destruirse, cuando las guerras y la violencia amenazan la tierra, aparece un grupo de personas trabajando desinteresadamente para cambiar las condiciones de derrumbe del mundo. Ellos son los Remanentes Ocultos que aparecen una y otra vez en tiempos de gran peligro, cuando el mundo necesita ayuda para enfrentar una profunda crisis. Permanecen ante la humanidad en sus vidas personales. Permanecen para lo auténticamente humano y trabajan para la realización del destino humano. Ellos son la gente “Yo soy Nosotros”. Platón los llamaba “el muy pequeño remanente” en búsqueda de lo verdaderamente humano y de la sabiduría de las edades. Isaías mencionó que este pequeño remanente es ese grupo de personas que salva la tierra. Gerald Sykes los llamó el Remanente Oculto. Continúan trabajando por la sanidad humana como si estuvieran parados en un volcán a punto de explotar, a pesar del aparente e inminente peligro de una explosión. Una persona que escapó del piso número 20 de las Torres Gemelas y llamó a su esposa para decirle que estaba bien, pero decidió regresar a ese piso para ayudar a evacuar a sus hermanos – y nunca retornó – es un Remanente Oculto.

Hoy en día, una vez más nos paramos en un volcán que está en peligro de explotar. Al enfrentar un nuevo peligro mundial nutrido por la venganza ciega, la violencia, el odio y la inhumanidad, se nos invita a todos a despertar internamente a ese Remanente Oculto. Se nos invita a movilizar nuestra fuerza interna y defender a la humanidad.

Así Habló la Planta a un Humano Una pequeña planta en el Brasil me brindó de un modo extraño una ilustración de la gran interdependencia que existe entre lo esencialmente humano y la naturaleza.

En mi silencio interior, capté un mensaje que 'escuché' de mi planta mágica.

En 1996, durante uno de nuestros viajes de investigación de Earthwatch (Vigilantes de la Tierra ), estábamos recolectando y estudiando plantas medicinales en la vibrante Selva de Buzios, en el Brasil. Hicimos viajes diarios recolectando plantas, a veces con un curandero local que tenía mucho conocimiento. Un día, tuvimos más éxito que otros al encontrar especies de plantas sanadoras. De vuelta en el laboratorio, preparamos cuidadosamente cada espécimen, sabiendo que cada uno de ellos tenía sus cualidades especiales para sanar, para dañar o para nutrir. Aprendimos que en el bosque no existe ninguna planta o árbol que “simplemente esté ahí”, como frecuentemente pensamos. Todos tienen su razón de ser dentro de las interacciones ecológicas y en su interdependencia. El cansancio liberó mi mente y mis emociones del sonido constante de la personalidad que casi siempre nos acompaña. Estaba manipulando la planta ‘A041', reflexionando silenciosamente en sus cualidades, casi como si estuviera inquiriendo sobre su existencia. En mi silencio interior, capté un mensaje que intentaba trasmitirnos a los humanos una importante parte de la creación – las plantas. Esto es lo que yo “escuché” de mi planta mágica..

Mucho antes que tú vinieras, nuestro mundo fue diseñado para proveer para tu llegada. Trabajamos y luchamos para sobrevivir. Al mismo tiempo, reunimos energías y material que ofrecimos al resto de la Ola de la Evolución.

Todos crecimos juntos porque somos Uno. Teníamos una meta que nos dio la Madre Tierra. Buscamos el Sol, nuestro verdadero dador de vida. Nuestras raíces estaban en la Madre Tierra para extraer nutrientes para la vida. No consideramos el tiempo como ustedes, pero tenemos ritmos – es una especie de danza conjunta.

Aprendimos a generar lo que necesitamos, sin saber que debíamos ofrecerlo todo a la Ola de Evolución. Esta ofrenda era nuestro modo de transformar y lograr el siguiente paso de la Ola. Hemos producido todo lo necesario para mantener la Gran Armonía en el mundo animal, en el mundo humano.

Todo fue bien por un largo período. Pero entonces llegó el Gran Rompimiento. Ustedes los humanos se olvidaron gradualmente de la Ola de la Evolución. Se sintieron fascinados con lo que podían hacer con las riquezas de la Madre Tierra. Se aislaron e inventaron sus propios y extraños propósitos y definiciones y dejaron de escuchar al pulso de la vida. Se volvieron sordos a la melodía de la Madre Tierra. Se hundieron en un mundo indiferente donde sólo escucharon el eco de sus propios hechos.

Ahora, el Gran Quiebre está produciendo estragos en nuestro mundo y en el mundo de nuestros hermanos, los animales. Se han olvidado que todo lo que está en ustedes sale de la tierra, de las plantas y de los animales. Si, han olvidado que el sol brilla sobre todos nosotros, sin distinción, y que el Gran Viaje es retornar al Creador. La Madre Tierra nos alimentó a todos, nos ha provisto y nos ha enviado en el viaje del diseño Cósmico.

Sufrimos al no poder hablarles de nuestra ofrenda y que todos viajamos juntos en la Ola de Evolución. Les proveemos su nutrición, su sanación, belleza y vida. Sufrimos porque se han aislado y no reconocen la Ofrenda de la Planta. Poseemo todo lo que necesitan para recuperar la Gran Armonía , y mucho más. Y es así, porque compartimos la Sabiduría Una , la de la Madre Tierra , la del Creador. Silencien su ruido. Abran sus corazones. Les ofrecemos todo lo que somos como un regalo de vida y prosigamos juntos nuevamente el viaje en la Ola de Evolución.

Mi mundo se abrió. Dedicaría mi vida al avance de la condición humana, al respeto a la naturaleza...

Una Nota de Janis Roze En 1957, como herpetólogo (persona que estudia serpientes) de la Universidad Central de Venezuela en Caracas, estaba investigando para el Museo de Zoología Comparativa de Harvard. Pitrim Sorokin, un respetado amigo del Centro de Altruismo Creativo de Harvard me invitó a participar en la conferencia del Nuevo Conocimiento de los Valores Humanos, organizado en el Auditorium de Kresge, MIT. Durante los siguientes dos días mi mundo se abrió. Se hicieron realidad todas mis esperanzas para dar los pasos hacia una nueva forma de humanidad, para el aceleramiento del desarrollo humano mediante un despertar espiritual, para promover la dignidad humana, la reverencia hacia la vida, respeto al mundo en desarrollo y a su gente, y el explorar los caminos y el poder del amor conociendo a gente que también lo estaban transitando.

Aunque joven e insignificante, supe que debía aceptar esa apertura. El resto de mi vida sería dedicada al avance de la condición humana, al respeto a la naturaleza, a la integración del conocimiento en muchos campos, buscando la paz con justicia social y humana y, sobre todo, buscando en la profundidad espiritual-divina del ser el significado de ser humano. La gente de avanzada que conocí en ese tiempo y escuché en la Conferencia , incluian a Abraham Maslow, Lodwig von Bertalanffy, Diasetz Suzuki, Hernry Margenau, Erich Fromm, Paul Tillich, Gordon Allport, Theodosious Dobzhyandsky, Robert Hartman y muchos más. La mayoría de ellos se convirtieron en miembros del Centro Internacional de Estudios Integrales que posteriormente establecimos en Nueva York, para promocionar el diálogo sobre “asuntos cruciales contemporáneos y el futuro de la humanidad”. Este diálogo continúa en mi propia vida.