SONRIAMOS

Un pasajero le toca el hombro al taxista para hacerle una pregunta.

El taxista grita, pierde el control del coche, casi choca con un camión, se sube a la acera y se mete en un escaparate haciendo pedazos los vidrios.

Por un momento no se oye nada en el taxi, hasta que el taxista dice:

- Mire amigo, ¡jamás haga eso otra vez! ¡Casi me mata del susto!

El pasajero le pide disculpas y le dice:

- No pensé que se fuera a asustar tanto si le tocaba el hombro.

El taxista le dice:

- Lo que pasa es que es mi primer día de trabajo como taxista.

- ¿Y que hacia antes?

- ¡ Fui chofer de carroza funeraria durante 25 años!

***

Tres hijos dejaron su hogar, se independizaron y prosperaron. Cuando se juntaron nuevamente, hablaron de los regalos que habían podido hacerle a su madre.

El primero dijo: -“Yo construí una casa enorme para nuestra madre.”

El segundo dijo: -“Yo le mandé un Mercedes con un chofer.”

El tercero dijo: -“Les gané a los dos: ustedes saben cuanto disfruta mamá de leer la Biblia , y saben que no puede ver muy bien. Le mandé un gran loro marrón que puede recitar la Biblia en su totalidad.

Les llevó 20 años a 12 Franciscanos enseñársela. Contribuí con $1.000.000 por año durante 20 años, pero valió la pena. Mamá solo tiene que nombrar el capítulo y el loro lo recita”.

Pronto, la mamá envió sus cartas de agradecimiento.

Escribió a su primer hijo:”Isaac, la casa que construiste es tan grande!. Yo vivo en un solo cuarto, pero tengo que limpiar toda la casa”.

Escribió a su segundo hijo: “Moisés, estoy demasiado vieja como para viajar. Me quedo en casa todo el tiempo, así es que nunca uso el Mercedes.”

Escribió a su tercer hijo: “Mi queridísimo Abraham, fuiste el único hijo que tuvo el sentido común de saber lo que le gusta a tu madre. ¡¡El pollo estaba delicioso!!”

 

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