SOLTARSE
Por Peter Russell

Peter Russell es miembro del Instituto de Ciencias Noéticas, de la Academia Mundial de Negocios y de la Fundación Findhorn , y Miembro Honorario del Club de Budapest. Estudió en Cambridge Matemáticas y Física Teórica. Es un revolucionario futurista.

“Simplemente hay que soltarse,” dijo el sabio.

“Si quieren estar en paz, si quieren sentir el amor de Dios en su corazón, si quieren saborear el momento presente, entonces simplemente suelten todos las restricciones que se han impuesto.”

“De eso se trata todo.”

“¿Simple, verdad?”

(Prosigue…)

. . . PERO OH, QUÉ DIFÍCIL ES . . .

Años de experiencia personal, combinada con siglos de aprendizaje cultural, nos han enseñado la importancia de aferrarnos.

Nos aferramos a nuestros deseos.

Nos aferramos a lo que creemos que necesitamos.

Nos aferramos a aquello que nos promete felicidad.

Nos aferramos a nuestras posesiones.

Nos aferramos a nuestra imagen.

Nos aferramos a ideas de lo que creemos es correcto.

Nos aferramos a nuestras teorías.

Nos aferramos a nuestras creencias.

Nos aferramos a nuestras actitudes.

Nos aferramos a nuestros juicios.

Nos aferramos a nuestro pasado.

Nos aferramos a nuestro futuro.

Nos aferramos a nuestros pesares.

Nos aferramos a nuestros temores.

Nos aferramos a nuestros amores.

Nos aferramos a nuestros amantes.

Nos aferramos al dinero.

Nos aferramos a nuestros pensamientos.

Nos aferramos a nuestras ilusiones.

Nos aferramos a nuestros dioses.

Nos aferramos a nuestros cuerpos.

Nos aferramos a nuestras vidas.

Pero, ¿por qué nos aferramos?

(Prosigue…)

. . . ¿POR QUÉ NOS AFERRAMOS? . . .

Quizás creemos que nuestra seguridad yace aferrándonos.

Que soltándonos podría llevarnos al desastre.

O quizás creemos que aferrándonos es un modo de salvación.

Pero, ¿verdaderamente sabemos si es más seguro aferrarnos?

¿Tal vez soltándonos no sería tan malo?

¿Verdaderamente logramos algo aferrándonos?

Es la misión del maestro demostrarnos que tal seguridad es ilusoria.

Que aferrándonos sólo nos detiene.

Que nuestra salvación yace en soltarnos.

El sujetarnos es un impedimento que nos hemos impuesto.

Es una actitud, una forma de pensar.

Y cuando pensamos – al contrario que el clima o el movimiento de los planetas – es una cosa sobre la cual tenemos un completo control.

La labor del maestro es mostrarnos que podemos cambiar de opinión, y que es muy seguro hacerlo.

(prosigue…)

. . . LA PARÁBOLA DE LA PITA

Somos como una persona que se aferra a un pedazo de pita.

Se sujeta como si su vida dependiese de ello, sabiendo que si se suelta, caerá a su muerte. Sus padres, sus maestros, y muchos otros le han dicho que esto es así; y cuando mira a su alrededor, él puede ver a los demás haciendo lo mismo.

Nada lo convencería soltarse.

Entonces llega una persona sabia. Ella sabe que es innecesario aferrarse, que la seguridad que le ofrece es ilusoria, y solo lo mantiene donde está. Así que busca una forma para disipar sus ilusiones y ayudarlo a liberarse.

Ella le habla de la verdadera seguridad, de la dicha más profunda, de la paz mental. Le dice que él podrá saborear todo eso si sólo suelta un dedo de la pita.

“Un dedo,” piensa el hombre; “eso no es tanto riesgo, y podré saborear un poco de dicha.” Así que acepta tomar esta primera iniciación.

Y verdaderamente saborea una dicha mayor, felicidad y paz mental.

Pero no lo suficiente como para una plenitud permanente.

“Pueden ser tuyas una mayor dicha, felicidad y paz,” ella le dice, “si sólo podrías soltar un segundo dedo.”

“Esto,” se dice a sí mismo, “va a ser más difícil. ¿Podré hacerlo? ¿Será seguro? ¿Tendré el coraje?” Duda, y luego, doblando su dedo, siente cómo sería soltarse un poco más . . . y luego corre el riesgo.

Se siente aliviado al ver que no cae; más bien descubre mayor felicidad y paz interna. ¿Podría ser posible más?

“Confía en mi,” dice ella. “Te he fallado hasta ahora? Conozco tus temores, sé lo que te está diciendo tu mente – que esto es una locura, que va en contra de todo lo que has aprendido – pero por favor, confía en mí. Mírame, ¿no estoy libre? Te prometo que estarás seguro, y que conocerás aún mayor felicidad y contentamiento.”

“¿Es que verdaderamente querré tanto la felicidad y la paz interna,” se pregunta, “como para arriesgar todo lo que yo amo? En principio, si; pero ¿tendré la seguridad que no caeré?” Con un poco de aliento, comienza a sopesar sus temores, a considerar sus bases y a explorar qué es lo que verdaderamente quiere. Lentamente siente que sus dedos comienzan a suavizarse y a relajarse. Sabe que puede hacerlo. Y sabe que debe hacerlo. Sólo es cuestión de tiempo, hasta que suelta su aferramiento.

Y al hacerlo, fluye un mayor sentimiento de paz a través de sí.

Ahora está colgando de un solo dedo. La razón le dice que debería haberse caído hace un dedo o dos atrás, pero no lo ha hecho. “Será errado que uno se sujete?” se pregunta. “¿He estado equivocado todo este tiempo?”

“Este último depende de ti,” le dice ella. “Ya no te puedo ayudar más. Sólo recuerda que todos tus temores no tienen sentido.”

Confiando en su silente voz interna, gradualmente suelta el último dedo.

Y nada pasa.

Permanece donde está. Luego comprende por qué. Ha estado parado sobre el piso todo ese tiempo.

Y al mirar el piso, sabiendo que no necesita aferrarse nunca más, encuentra verdadera paz mental.

* * *

PROTEGIENDO EL MEDIO AMBIENTE
¿SABES DÓNDE TIRAR EL ACEITE DE LAS FRITURAS HECHAS EN CASA?

Tal vez sí, pero siempre es bueno divulgar una información como ésta. Aunque no hagamos muchas frituras, cuando lo hacemos, tiramos el aceite usado en la pileta de la cocina o en algún otro resumidero, ¿verdad?

Ese es uno de los mayores errores que podemos cometer. ¿Por qué lo hacemos? Simplemente porque no hay nadie que nos explique cómo hacerlo en forma adecuada.

Siendo así, lo mejor que podemos hacer o recomendar es colocar el aceite usado en alguna de esas botellas de plástico de refresco, cerrarlas y colocarla luego en la basura normal.

UN LITRO DE ACEITE CONTAMINA CERCA DE UN MILLÓN DE LITROS DE AGUA.

Cantidad suficiente para el consumo de agua de una persona durante 14 años.

(Colaboración de Manuel Félix, Méjico)

“El amor es la única fuerza capaz de transformar a un enemigo en un amigo” (Dr. Martin Luther King, Jr.)

 

 

webmaster: Ivan Maldonado ivanmaldonadop@hotmail.com