Bios en griego significa vida – la energía universal que fluye por todos los seres. Y es un hecho observable que la vida se manifiesta aquí en la Tierra no sólo a través de una o dos formas, sino en una variedad escalonada de todas las formas, tamaños y diseños. Recientemente, se ha anunciado un proyecto titulado: “ La Enciclopedia de la Vida ” ( www.eol.org ), que tiene por objetivo recopilar información sobre esta diversidad disponible por todas partes en Internet. En términos simples, el concepto ecológico de la biodiversidad se refiere a las numerosas especies encontradas en cualquier área determinada. Esta biodiversidad es en parte el resultado de los diversos ambientes a los cuales las especies se han adaptado, pero también es difícil evitar la conclusión de que es el resultado de la total exuberancia de la vida misma, demostrando la asombrosa ingeniosidad con la cual la vida encuentra múltiples respuestas a la sola cuestión de la supervivencia. Y por supuesto, desde una perspectiva esotérica, las rocas y las piedras tienen vida, y adquieren una enorme diversidad de formas. Desde épocas tempranas la humanidad ha reconocido esta diversidad, y ha aprendido adaptarse a este fenómeno. Por ejemplo, el conocimiento de los indígenas sobre las plantas y los animales que pueblan su área es enciclopédico. En parte, esto es debido a las muchas aplicaciones que hacen de ellos, y en parte también a una actitud diferente hacia otras formas de vida, una comprensión de que el destino de la humanidad está íntimamente entretejido con el de otras criaturas, y que sólo somos una especies más dentro de un complejo mosaico. Es esta actitud la que ha estado en gran parte ausente, hasta hace poco, de la civilización occidental aunque ahora está empezando a resurgir en tales áreas como espiritualidad de la creación, con su “historia del universo”.
Habría que pensar en los animales y plantas como nuestros hermanos. |
Desafortunadamente en de la comunidad científica y económica, todavía existe la extensa tendencia de ver el valor de las otras especies principalmente por el uso que los seres humanos pueden darle. Así, las discusiones para la preservación de la especie se basan en gran parte en esta perspectiva, considerando las otras formas de vida como recursos. El problema de este concepto es que, como sabemos por nuestro coste, la humanidad está todavía demasiado inclinada a sobre explotar cualquier cosa que puede etiquetar como recurso. Sería mucho mejor si colectivamente pudiéramos alejarnos de esta manera de ver las especies, y en lugar de ello adoptar una actitud de parentesco, viendo a todas las especies como compañeros de peregrinaje en el misterioso viaje de la vida. Pensar en los animales y las plantas como nuestras hermanas, hermanos y primos puede parecer extraño, pero es una visión compartida por San Francisco de Asís y por la espiritualidad nativa americana. Y así como vemos la diversidad de culturas como algo deseable, también la diversidad de la vida debe ser considerada como importante para su propio bien. Si pensamos en las lenguas como diversas visiones del mundo, revelando las diversas facetas del conocimiento humano, de la misma forma, las diversas especies son diversas maneras para que la omnipresente energía de la Vida pueda expresarse a través de la forma, como diversos modos de jugar el juego divino. Como tal, cada expresión revela algo más sobre la naturaleza de la divinidad, y cada especie desaparecida es una oportunidad perdida para la comunicación y la comunión con la Mente Universal. Esto toma el concepto de biodiversidad de los reinos de la abstracción científica a los reinos de la significación espiritual, y como tal, se convierte en la responsabilidad de todos nosotros honrarlo y defenderlo.
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