¿He expresado amor éste año, real amor?
La clase de amor que no se anuncia a si mismo de manera estridente
o estructurada, amor auténtico, sereno e interno, la clase
de amor que burbujea en la superficie cuando miras a otro con
empatía , amor que te coloca en sus zapatos, amor que no
juzga, amor profundamente compasivo. Amor filantrópico,
amor que se siente compelido a expresarse porque sabe que hay
de sobra para todos.
Si no fue así, resuelvo ser mejor dando amor.
¿He
perdonado éste año, he perdonado realmente? ¿La
clase de perdón que abre mi corazón rompiendo rigideces
y justificadas indignaciones permitiendo respirar a mi alma? ¿La
clase de perdón que afloja la indignación de mis
puños cerrados en alto ante ciertas situaciones y me salva
de entrar en la próxima con la misma desconfianza? ¿El
perdón que realiza que hay una diferencia entre comprender
una opción de conducta y condenarla?
Si no fue así, resuelvo ser mejor perdonando.
¿Paré éste año, realmente paré?
¿Paré de entumecerme y alejarme de quién
realmente soy con distracciones, cortinas de humo, excusas y autoimpuestos
clichés? ¿Paré para verme desnudo ante mis
sentimientos, permitiéndoles expresarse? Ni correcto ni
equivocado, solo parar para oír lo que necesito oír
para vivir más efectivamente?
Si no fue así, resuelvo mejorar y permitirme parar.
¿Busqué aventuras éste año, reales
aventuras? La clase de aventura que no solo implica salir de lo
conocido y entrar en territorio desconocido quitando todas las
telarañas de mis alas para volar con los maravillosos vientos
del cambio? ¿La clase de aventuras para las que no hay
red de seguridad en éste mundo físico, solo internas?
Vivir en plenitud.
Si no fue así, resuelvo mejorar buscando aventuras.
¿Busqué bienestar éste año, real bienestar?
¿La clase de bienestar que me hace estar totalmente consciente
de lo que pongo dentro de mi cuerpo -la clase de bienestar que
me hace practicar lo que predico entendiendo que el poder de cambiar
reside en simplemente elegir cambiar? Sabiduría que dice:
"Este es el único cuerpo que tienes, trátame
con respeto, hónrame como el sagrado templo que soy".
Si no fue así, resuelvo ser mejor y permitir bienestar
en mi vida.
¿Jugué éste año, realmente jugué?
¿La clase de juego que valora la celestial actividad de
divertirse, sabiendo que la alegría de divertirse es sagrada,
que el juego es equivalente al trabajo, y que durante el juego,
renovación y relajación, surgen las mejores ideas?
¿Vi al juego como una función vital y no como un
lujo?
Si no fue así, resuelvo jugar.
¿Puse una meta para completar éste año y
la realicé? ¿La clase de realización que
deja una vibración de satisfacción y de confianza
en mis habilidades y cura mis ideas de no ser lo suficientemente
bueno? ¿Honré mi vida y su sagrado propósito
usando mi tiempo con pensamientos hacia adelante sin dejar que
mis errores intervengan? ¿Disolví mis inseguridades
y mis demoras comprendiendo que mi poco explorado genio tiene
un modo de expresarse que es a través de palabra y acción?
Si no fue así, resuelvo ubicar mejor mis metas.
¿Me abrí yo mismo como para aprender éste
año, realmente aprender? ¿La clase de aprendizaje
que me seduce ser un estudiante de la vida con sed y entusiasmo?
¿Puse una intención en descubrir más de mi
potencial entrando más profundamente en las aguas de la
sabiduría? ¿Abrí un libro desconocido, aprendí
un nuevo instrumento, visité otra cultura, me emocioné
a mi mismo con la infinita capacidad que tengo de dominar más
de lo que suponía poder?
Si no fue así, resuelvo aprender.
¿Limpié mis relaciones éste año, realmente
las limpié? Esta clase de limpieza implica abrir los ojos,
levantar las cortinas y remover palabras crueles, y falsas acusaciones,
y malas opciones puestas en mi corazón. ¿Hice enmiendas
en mis dolorosas maneras de descorazonar a otros negándome
a honrar sus puntos de vista? ¿supe exponer mi punto de
vista sin juzgar y sin malicia? Con comprensión hacia el
otro ¿supe plantear que podemos acordar o no, sin malicia
y sin juzgar?
Si no fue así, resuelvo limpiar mis relaciones.
¿He compartido éste año, realmente compartido?
¿Alegrándome por el éxito de otros sin esperar
retorno o retribución? ¿He respondido donde fui
espiritualmente alimentado, transformado e inspirado? ¿He
practicado actos amables, piadosos, dado mi tiempo, talento y
tesoro realizando que no puede secarse aquello cuyo origen es
la primaveral fuente de lo divino? ¿He hecho el camino
del altruismo recordando que cada paso trae sanación e
iluminación al mundo?
Si no fue así, resuelvo ser mejor en mi compartir.
¿He rezado éste año, realmente rezado? ¿La
clase de rezos que no son dichos a Dios sino COMO Dios? ¿Oraciones
que afirman antes que suplicar, impregnadas con afirmación
más que con dudas? He hecho de mis actividades diarias
un rezo, realizando que cada pensamiento cargue con la responsabilidad
de un efecto proyectado al mundo? ¿He recordado cuán
verdaderamente poderosa es mi oración realmente, y que
por simple devoción en practicarla consigo el cambio? ¿He
recordado que mi oración busca e introduce en mí
al buscador?
Si no fue así, resuelvo rezar y que mi oración
sea mejor.
¿Hice todas éstas cosas porque en el fondo comprendí
completamente cuán precioso soy y que éstas actividades
me ayudarán a ver que soy sostenido en la luz como una
perfecta idea? ¿He recordado que fui perfectamente concebido
y que soy siempre sostenido en la perfecta mente de Dios como
un perfecto ser? ¿Realicé que no hay nada que pueda
jamás decir, nada que pueda jamás hacer que me pueda
separar del amor de Dios?
Si por alguna razón hubiese olvidado mi divinidad
éste año, entonces resuelvo procurar mi mejor conocimiento
de ello y comprender totalmente y encarnar lo que es verdad para
mi, lo que es para ti, y para todos.