HACIA UN MUNDO DE PAZ

Comenzaremos analizando “ la Paz ” desde tres enfoques:

  • Desde el enfoque de un científico.
  • Desde el enfoque de un político.
  • Desde el enfoque de un Maestro de Sabiduría.

FRITJOF CAPRA - Físico y Teórico en Sistemas.

El camino hacia un futuro seguro y sostenible es la voluntad moral y política.

“Comprendiendo el terrorismo internacional desde una perspectiva sistémica significa comprender que su misma naturaleza deriva de una serie de problemas políticos, económicos y tecnológicos – todos interconectados. El terrorismo siempre es el arma de los que no tienen poder político, y que sienten que no pueden hacer escuchar sus sufrimientos mediante procesos políticos convencionales. Para poder combatirlos con efectividad, necesitamos entender con claridad la frustración de los terroristas. No podemos luchar contra el terrorismo con efectividad sin comprender sus raíces.

De la sombra del mal, debe emerger un bien perecedero: la destrucción de la maquinaria del terrorismo, dondequiera se la encuentre; la esperanza entre todas las naciones de un nuevo comienzo, donde busquemos cómo resolver las diferencias de un modo calmado y ordenado; mayor comprensión entre las naciones y credos; y sobre todo, justicia y prosperidad para los pobres y los desamparados, para que la gente de todas partes pueda ver una oportunidad de un mejor futuro mediante el trabajo esforzado y el poder creativo de un ciudadano libre, y no la violencia y salvajismo de un fanático.

Necesitamos comprender que el concepto de seguridad necesita ser ampliado para incluir consideraciones tales como la seguridad alimenticia, la seguridad de entornos sanos, justicia social e integridad cultural. Un sistema global basado en la injusticia, consumismo, deshechos y explotación, es inherentemente violento e inseguro. Una economía basada en la eficacia local, en recursos energéticos renovables descentralizados, y en el continuo reciclaje de materiales tanto ecológicos como socialmente sustentables, y por lo tanto, globalmente seguros.

Un cambio hacia tal economía sustentable y segura es absolutamente posible con las actuales tecnologías. En particular, el desarrollo reciente de las eficientes células de hidrógeno para combustible, que prometen inaugurar una nueva era dentro de la producción energética – la “economía del hidrógeno”. Una célula de combustible es un artefacto electroquímico que combina hidrógeno con oxígeno para producir electricidad y agua – y ¡nada más! Esto hace del hidrógeno el combustible más limpio.

Los obstáculos que impiden el camino hacia un futuro más seguro y sostenible no son ni conceptuales ni técnicos. Todo lo que necesitamos es la voluntad moral y política. Citaré a Tony Blair, “Este es el momento que debemos aprovechar. El caleidoscopio ha sido sacudido. Los pedazos están cambiando. Pronto se asentarán nuevamente. Antes que lo hagan, debemos re-ordenar este mundo alrededor nuestro. . . Hoy en día, la humanidad tiene la ciencia y la tecnología para destruirse o para traer prosperidad para todos. Sin embargo, la ciencia no puede escoger por nosotros. Sólo puede el poder moral de un mundo, actuando como una comunidad”.

www.ecoliteracy.org

DENNIS KUCINICH – Congresista Demócrata representante de Ohio, y candidato para la Presidencia de Estados Unidos durante la pasada elección.

Los pensamientos belicosos de los líderes transforman conciencias y pueden tener efectos adversos.

“Hemos llegado a un momento en la historia donde es urgente que la gente en todas partes levante la voz, cada uno como presidente de su propia vida, para proteger la paz de su nación y del mundo. Deberíamos levantar la voz y aconsejar prudencia a aquellos líderes que promueven el temor hablando de guerras sin fin o de un conflicto final. Deberíamos pedir a nuestros líderes que consideren que sus propios pensamientos belicosos, sus palabras y hechos están transformando conciencias y pueden tener efectos adversos. Por que cuando una persona piensa: ¡pelea! él o ella encuentran una pelea. Una facción dice: ¡guerra! y la guerra comienza. Una nación piensa ¡nuclear! y se acerca al abismo. Y ¿qué entonces cuando una nación piensa en la paz, y busca esa paz?

Cada uno de nosotros es un ciudadano de un planeta común, unidos a un destino común. Tan conectados estamos, que cada uno de nosotros tiene el poder de ser los ojos del mundo, la voz del mundo, la conciencia del mundo, o el fin del mundo. Y como cada uno de nosotros escoja, así se convierte el mundo.

El uso propuesto de armas nucleares contamina el psique con la arrogancia del poder infinito. Crea engaños de dominación de materia y de espacio. Es deshumanizante mediante sus cálculos de muerte masiva. Debemos vencer a los fatalistas y a aquellos que invitan hacia un mundo en descenso y desintegrado por un desastre nuclear. Con un mundo en peligro, debemos encontrar las bombas en nuestras propias vidas y desarmarlas. Debemos escuchar a esa quieta y silente voz interna que nos aconseja que la supervivencia de todos se logra mediante de unidad de todos.

Debemos superar nuestro temor hacia los demás, buscando nuestra humanidad dentro de cada uno de nosotros. El corazón humano puede contener cualquier posibilidad de raza, credo, idioma, religión y política. Somos uno en nuestras similitudes. ¿Por qué temer nuestras diferencias? Debemos vencer nuestros temores sin alimentarlos con más guerra o confrontaciones nucleares. Debemos pedir a nuestros líderes que nos unifiquen en la valentía.

Necesitamos crear una visión nueva y clara de un mundo unido, de personas arreglando sus diferencias pacíficamente. Una visión nueva y clara enseñando la no-violencia, la intervención no violenta y la mediación, donde la gente pueda vivir en armonía dentro del seno de sus familias, en sus comunidades y consigo mismos. Una nueva y clara visión de coexistencia pacífica en un mundo de tolerancia.

Este es el momento para organizarnos para la paz. Este es el momento de un pensar nuevo. Este es el momento de engendrar la paz de un modo que no simplemente sea ausencia de violencia, pero la presencia activa de la capacidad de una evolución superior de la conciencia humana. Este es el momento de engendrar una paz de respeto, confianza e integridad. Este es el momento de tomar las infinitas capacidades de la humanidad para transformar la conciencia que obliga hacia la violencia a nivel personal, grupal, nacional o internacional. Este es el momento para desarrollar una nueva compasión hacia otros y hacia nosotros.

El desarme nuclear y la paz son señales de un sendero elevado de una condición humana más luminosa, donde podremos, mediante nuestros esfuerzos concientes, evolucionar y re-establecer el contexto de nuestra existencia, del peligro a la paz, de la revolución a la evolución Piensen en la paz. Hablen la paz. Actúen la paz. Paz”.

www.kucinich.us/contact.htm , www.kucinich.us .

LA PAZ DESDE EL PUNTO DE VISTA ESPIRITUAL – MAESTRO DJWHAL KHUL –

“Sólo quienes aman verdaderamente a sus semejantes pueden ver las cosas con claridad y captar la inevitabilidad de lo que debe hacerse para dar fin al actual gobierno del terror e introducir el nuevo gobierno de paz.

La paz no es la meta para nuestra raza o época. Éste es un ciclo donde la actividad aumenta constantemente, teniendo en vista el establecimiento de rectas relaciones humanas, llevadas a cabo inteligentemente. Tal actividad y tan intenso cambio no concuerdan con lo que se comprende generalmente por paz. La paz tiene relación con el aspecto emocional de la vida. Pero la paz y el amor a la paz pueden ser un mortal soporífero, y lo son en este momento, siendo generalmente egoístas en su propósito; la gente anhela la paz porque quiere ser feliz. La felicidad y la paz vendrán cuando haya rectas relaciones humanas.

La paz y la guerra no son verdaderos pares de opuestos, sino la paz y el cambio, la paz y el movimiento . La paz generalmente deseada y considerada se relaciona con la paz material, y en todos los casos está relacionada con la personalidad, sea la personalidad individual o de la humanidad como un todo. Por lo tanto, no me ocupo de la paz, sino del amor, que a menudo perturba el equilibrio de la materia y las circunstancias materialistas, y en consecuencia puede actuar contra la así llamada paz.

El hombre deberá ser capaz de vivir en el mundo de las realidades externas y en el mundo interno.

En la raza actual está surgiendo y aproximándose a su consumación, una actitud civilizadora diferente. En cada época actúa alguna idea que se expresa tanto en el idealismo racial como en el nacional. Su tendencia fundamental, en el transcurso de los siglos, ha producido nuestro mundo moderno y éste ha sido estrictamente materialista. En la actualidad una nación se considera civilizada cuando ha despertado a los valores mentales y al mismo tiempo exige valores materiales, y cuando la mente concreta, en sus aspectos memoria, discernimiento y separación, en sus funciones analíticas y en su capacidad de formular ideas concretas, basadas en la percepción, los deseos y los propósitos materiales – recibe el entrenamiento que lleva a una civilización materialista, lo cual ha hecho de la nuestra lo que es hoy.

Se ha ocupado de las condiciones materiales con el fin de acrecentar las posesiones, mejorar la situación mundana, forjar la vida en el plano físico, pero no se ha preocupado de sustituir lo tangible por lo intangible, lo concreto por lo espiritual y los valores físicos por los valores subjetivos, valores éstos que algún día deberán ser expresados.

Las masas deben ser civilizadas como paso previo a esa cultura que hará de ellas seres humanos íntegros y significativos. Un ser humano tiene que ser por fuerza un hombre capaz de vivir en el mundo de las realidades externas y al mismo tiempo reconocer que vive en un mundo interno como mente y como alma . Entonces expresa una vida subjetiva interna de tal potencia que controla y domina la vida en el plano físico, motivándola y dándole su verdadera trayectoria. Esta actitud del ser humano y la tarea de hacer fructificar esta condición de la conciencia ha sido, durante siglos, tarea de la religión organizada, cuando, en realidad, esto le corresponde pura y exclusivamente a la educación.

Las erróneas relaciones humanas alcanzaron una etapa tan difícil que todos los aspectos del vivir humano se hallan en estado caótico, involucrando todos los sectores de la vida diaria – la familiar y comunal, las relaciones comerciales, los contactos políticos y religiosos, la actividad gubernamental y la vida común de todos los pueblos, incluso las relaciones internacionales. En todas partes existe odio, rivalidad, desarmonía, lucha de partidos, profunda desconfianza entre los hombres y las naciones, entre el capital y el trabajo y entre las innumerables sectas, iglesias y religiones.

Está muy lejana la época en que la humanidad piense en términos universales, pero el hecho de que podamos hablar de ello, desearlo y planearlo, es la garantía más segura de que no es imposible. La humanidad ha evolucionado siempre de una etapa de iluminación a otra y de una gloria a otra. Actualmente nos encaminamos hacia una civilización mucho mejor que la que el mundo ha conocido, y hacia condiciones que aseguren una humanidad mucho más feliz, la cual verá el fin de las diferencias nacionales y sociales (basadas en la herencia y posición económica), que asegurarán una vida más plena y rica para todos.

Estos cambios pueden comenzarse inmediatamente. La sencillez debe ser nuestra consigna, porque la sencillez eliminará nuestra antigua forma materialista de vivir. 

La buena voluntad colaboradora es, seguramente la primera idea que debe presentarse a las masas y enseñarse en nuestras escuelas como garantía de una nueva y mejor civilización.

La comprensión amorosa aplicada inteligentemente, debe ser la característica de los grupos cultos e inteligentes, a la cual debe agregarse el esfuerzo, de su parte, para relacionar el mundo de significados con el mundo de los esfuerzos externos, en bien de las masas.

La ciudadanía mundial como expresión de buena voluntad y de comprensión debe ser la meta de los iluminados de todas partes y el signo característico del hombre espiritual; en estas tres expresiones, se hallan establecidas las correctas relaciones entre la religión, la educación y la política.

Quiero señalar aquí que serenidad y paz no tienen idéntico significado. La paz debe ser siempre temporaria y se refiere al mundo de los sentidos y a las condiciones susceptibles de perturbación. Es un acontecimiento inevitable y esencial para el progreso, que cada paso adelante está seguido por perturbaciones, puntos de crisis y caos, los cuales serán posteriormente reemplazados (cuando sean manejados con éxito) por períodos de paz. Pero esta paz no es serenidad. Serenidad significa esa calma profunda, desprovista de perturbaciones emocionales. Todo puede derrumbarse a nuestro alrededor, pero a pesar de ello mantenernos firmes, equilibrados en la conciencia del alma, permaneciendo imperturbables las profundidades de nuestra vida. Esto implica una continua orientación hacia la vida desde el ángulo del alma. No es como muchos dicen “dar la espalda al mundo”. Es hacerle frente al mundo, pero desde el nivel del alma, mirando con visión clara el mundo de los asuntos humanos. “En el mundo, pero no del mundo”, es la actitud correcta expresada por Cristo.

Nila Tadic' de Ossio
Cochabamba, Bolivia