Ervin Laszlo
es un hombre del renacimiento para el mundo del futuro. Si eso
les sorprende, entonces consideren esto: Laszlo comenzó
su carrera como un pianista; se convirtió en el principal
proponente de la teoría de sistemas sobre una amplia base
filosófica; llegó más allá de Darwin
al elaborar una teoría evolutiva general; teorizó
sobre el “quinto campo físico” para probar
una dimensión absoluta más allá del tiempo
y del espacio; enseñó en universidades de todo Norteamérica,
Europa y Asia; y ahora defiende la sustentabilidad global. ¿Qué
lo llevó desde el escenario de los conciertos hasta el
laboratorio, alrededor del mundo, y a través de disciplinas?
El interés, el puro interés. “Me interesan
los problemas, los enigmas, aquello que la ciencia llama ‘anomalías’,”
señala sencillamente. “Me interesan verdaderamente
las cosas que no entiendo.” Y gracias al increíble
alcance de su interés, todos estamos despertando para ver
todo un cosmos bajo una nueva Luz – como un sistema viviente
dentro del cual somos una parte integral.
Nació
en Hungría en medio de dos guerras mundiales. Laszlo fue
un niño prodigio – un pianista brillante que permitió
que su mente se remonte mientras sus manos volaban por las teclas.
Después que terminaba de tocar, iba rápidamente
a su máquina para escribir las percepciones y preguntas
que le habían llegado. Eventualmente comprendiendo que
“no se puede ser un concertista profesional mientras la
mente trabaja en problemas científicos filosóficos,”
Laszlo dejó la música para dedicarse a la ciencia.
Y verdaderamente a eso se dedicó; ha estado en pos de la
ciencia en el laboratorio y en diversos círculos académicos
desde entonces, trayendo los últimos descubrimientos para
impeler interrogantes fundamentales de la vida humana. Hace una
década atrás, Laszlo fundó el prestigioso
Club de Budapest, uniendo de ese modo a las principales mentes
de las artes, de la ciencia, de la religión y cultura,
para poder desarrollar una nueva ética para un mundo sustentable.
Lo
que hacemos a otras personas o a la naturaleza, eventualmente
regresa a uno. |
Poco después
de una conferencia en la Universidad de Yale, nuestra revista
tuvo el privilegio de hablar con el Dr. Laszlo sobre su visión
de un cambio de paradigma que podría cambiar el futuro.
P:
¿Usted ha escrito que estamos actualmente en un “macro
cambio” – donde los sistemas económicos y ecológicos
del planeta pasarán por una crisis, una transformación
total que nos llevará a la total destrucción o hacia
una apertura extraordinaria. ¿Qué es lo que cree
que ocurrirá? Y ¿cuán pronto cree usted que
pasará esto?
Ervin Laszlo: Eso es lo que no sabemos. Evidentemente
no puede proseguir el hecho de que más y más personas
usen cantidades crecientes de recursos, y que haya una aún
mayor desigualdad en la distribución de esos recursos en
que se llegará a un punto de ruptura. En este momento,
por ejemplo, con la capa de hielo derritiéndose y desviándola
Corriente del Golfo, es muy posible que en tres años más
Inglaterra tenga el clima frígido del Labrador, que está
en la misma latitud. La primavera y el verano simplemente no vendrán.
El asunto es que vivimos en un planeta donde todo es circular
– lo que hacemos a otras personas o a la naturaleza, eventualmente
regresa a uno.Pese a que siempre ha sido así, no teníamos
la capacidad de pensar de este modo hasta unos cientos de años
atrás.
Un factor
adicional tiene que ver con el comportamiento de sistemas compuestos:
no cambian suavemente. Es imposible decir, inclusive teóricamente,
cuándo está llegando a su límite un sistema
compuesto – existe mucha retroalimentación, muchos
mecanismos auto-correctivos que están en funcionamiento.
Pero cuando existe más y más estrés, tarde
o temprano se llega a la gota que rebasa, al punto de bifurcación,
y de pronto el sistema no lograr corregirlo. Hemos estado ignorando
la presión aumentando en el sistema. Como resultado, nos
enfrentamos en una crisis “ecol-nómica” –
ecológica y económica simultáneamente –
con potenciales problemas catastróficos, tales como el
cambio climático y el aumento del nivel del mar, que pueden
ser amenazas a nuestra supervivencia.
La
ciencia está reconociendo acrecentadamente que todo
está conectado fuertemente con todo lo demás.
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P:
Estos son problemas de una magnitud y complejidad que la humanidad
nunca ha enfrentado antes. Es intrigante que, como científico,
usted no está buscando soluciones tecnológicas pero,
más bien, cambios fundamentales en nuestro modo de pensar.
¿Cuál es esta nueva forma de pensar, y cómo
puede ayudarnos?
Laszlo:
Tiene que ver con una nueva visión del mundo, basada en
nuevos valores adaptados para vivir, sobrevivir y desarrollarnos
en este planeta. El aumento de la espiritualidad y la elevada
tendencia hacia técnicas de meditación, y su implicación
con el crecimiento interno, son parte de este fenómeno.
Y ya está ocurriendo, pero tiene que ser acelerado.
Pues bien,
se puede lograr esta nueva visión mundial mediante el raciocinio
o intelectualmente. Puede llegarse a ello intuitivamente, a través
del arte, de la espiritualidad o la religión. Y se puede
llegar allí mediante la ciencia. Si observan los desarrollos
en la ciencia, encontrarán que la ciencia está reconociendo
acrecentadamente que todo está conectado fuertemente con
todo lo demás. Todo lo que existe es un sistema abierto.
Nada es completamente cerrado o independiente – todo está
muy sensiblemente conectado.
Las implicaciones
son enormes dondequiera que vean. Así, por ejemplo, no
sólo somos un bloque de células, como un edificio
es un bloque de ladrillos. Fundamentalmente, nuestro tejido viviente
no está hecho de sustancias duras – átomos
y moléculas – sino está hecho de ondas. Por
lo tanto, somos sistemas vivientes que estamos continuamente recibiendo
y trasmitiendo información. Esta trasmisión de información
es más rápida que cualquier mecanismo bioquímico
concebible, porque lo que ocurre en una parte del organismo, simultáneamente
ocurre en la otra parte. Está interactiva constantemente
en dimensiones múltiples. Está ocurriendo algo asombroso
más allá de cualquier concepto técnico, biológico,
mecánico y materialista del organismo.
Estamos
viviendo en un universo que es consciente. |
Gran parte
de la literatura espiritual dice: no estamos limitados a cinco
ranuras en la torre – queriendo decir que no solo vemos
el mundo a través de los cinco órganos del sentido.
Para mí es evidente que la conciencia no es un subproducto
del cerebro, producido por una serie compleja de neuronas. La
conciencia es algo que está compenetrando todo el universo.
Está ahí, en todo el cuerpo, en todos los sistemas
vivientes, posiblemente bajando hasta el nivel cuántico.
Estamos viviendo en un universo que es consciente. Y así,
podemos abrir el techo hacia el cielo. La creatividad le permite
a uno abrirse – se tiene la posibilidad de abrir el techo
hacia el cielo. Entonces ya no se está solo. He tenido
estos momentos cuando era un joven músico en un concierto
– una sensación de ser parte de un universo mayor.
Uno se une a algo más grande que uno mismo.
Creo que estas
cosas nos brindan un nuevo paradigma de un universo conectado.
Estamos mucho más interconectados los unos a los otros
y a todos los elementos, de lo que jamás pensamos. Un amigo
a quien admiro mucho, Jonas Salk, dijo que un nuevo paradigma
en la ciencia y en la sociedad es como una respuesta del sistema
inmunológico, porque nos permite pensar de maneras más
adecuadas para lidiar con nuevos problemas. Así, si este
paradigma podría comenzar a penetrar en la sociedad, tendríamos
más solidaridad, más humanidad, y una mejor relación
con la naturaleza y los unos con los otros, porque reconoceríamos
lo que dijo William James en Las Variedades de la Experiencia
Religiosa: que estamos separados en la superficie, pero conectados
en lo profundo. O lo que saben los Buddistas: que estamos conectados
con el cosmos. Creo que a eso se refería Jesús cuando
dijo: “Ustedes tienen que amarse los unos a los otros, como
yo los amo, porque todos son parte de lo mismo.” TODOS los
grandes profetas han dicho esto, pero hemos perdido esta interconexión
con nuestra fascinación hacia la tecnología, la
economía y el poder mismo. El reconocer el elemento sutil
que conecta a toda la naturaleza y su efecto en nuestra mente,
en nuestra conciencia, podría extenderse para hacernos
más humanos – y de paso, nos ayudaría a sobrevivir
la crisis que estamos enfrentando hoy.