MUJERES PACIFICADORAS

Diplomacia Ciudadana para Mujeres: Comienza el Nuevo Ciclo
Rene Wadlow


“Cuando vemos la realidad de las vidas de las mujeres alrededor del mundo, comenzamos a ver el papel que podemos jugar para hacer la diferencia”.
Anita Rahman, presidente de Americanos para UNFPA.

El 31 de Octubre del año 2000, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adoptó unánimamente la Resolución 1325 (2000) impulsando “a los Estados Miembros garantizar una representación mayor de mujeres en todos los niveles donde existen tomas de decisiones en instituciones nacionales, regionales e internacionales y mecanismos para la prevención, manejo y soluciones de conflictos”. La Resolución 1325 sobre la Mujer , la Paz y la Seguridad ha sido la primera vez que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas admitió que la mujer juega un papel fundamental para promover la paz sustentable y acentuó la participación de la mujer en los procesos de paz para evitar el conflicto, en negociaciones, en la reconstrucción post-guerra y reconciliación.

El trabajo de tal resolución en el Consejo de Seguridad comenzó por lo menos cinco años antes en la Conferencia para la Mujer en Beijing, 1995, con su Declaración de Beijing y Plataforma de Acción, y especialmente en el foro no-gubernamental que se llevó a cabo fuera de Beijing, donde la pacificación fue un tema de primordial importancia.

En Enero del 2000, resaltando los cinco años desde la Conferencia de Beijing, hubo una reunión importante de ONGs, junto con observadores gubernamentales, en el Palacio de las Naciones de Naciones Unidas en Ginebra, Suiza, consolidando la Plataforma de Acción en Beijing. Con más de 650 participantes de 51 países, surgieron una gran cantidad de puntos de vista. Fue la primera de tales conferencias de ONGs desde 1990 al final de la Guerra Fría. Por lo tanto, hubo un gran número de representantes de Rusia, de otros estados de la Unión Soviética como también de Europa del Este.

El reporte de la Conferencia subrayó en particular que “Es necesario que las mujeres participen políticamente en todas las tomas de decisiones que influyen en sus vidas, especialmente durante la concepción, ejecución y evaluación del desarrollo de programas y en negociaciones oficiales de paz. Debería garantizarse la participación en decisiones económicas en todos los niveles. Se debería tener consideración a la diversidad femenina, particularmente la integración entre mujeres jóvenes y mayores en la toma de decisiones y el proceso político. Para poder asumir la igualdad y participación de la mujer en todos los niveles de la vida pública, los gobiernos deberán reconocer que las ONGs son un factor fundamental de la democracia”.

Un buen número de participantes, tanto mujeres como hombres, incluyéndome a mí mismo, hemos tenido una larga experiencia con el sistema de Naciones Unidas. Pensamos que una resolución efectuada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tendría un mayor impacto, ya que raramente discutía asuntos sociales. Hubo numerosas resoluciones del Consejo Económico y social de Naciones Unidas o de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidos que trataban con la igualdad e importancia de la mujer. Sin embargo, tales resoluciones tuvieron un impacto limitado en las políticas de gobiernos nacionales o en agencias de Naciones Unidas. Una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas obtendría más atención e indicaría una conexión entre la seguridad de los Estados miembros - el principal mandato del Consejo de Seguridad – y lo que se llamaba cada vez más la ‘seguridad humana' – esto es, la seguridad de la gente. Así que, después de la reunión de Ginebra, había gran necesidad de convencer que tal resolución era muy necesaria a los miembros del Consejo de Seguridad, quienes generalmente se reúnen en Nueva York.

Se efectuaron intensos contactos entre representantes de ONGs en Nueva York y miembros del Consejo de Seguridad, como también con oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores. Quizás era muy aventurado decir que había mucho entusiasmo por tal resolución, pero habían pocos gobiernos que querían admitir públicamente que las mujeres no son importantes. Aún más, 1990 fue una década de conflictos interestatales, especialmente en la antigua Yugoeslavia, la antigua Unión Soviética y África. El destino de las mujeres y los niños estaba en las mentes de muchos delegados gubernamentales, así que la resolución llamó la atención hacia las “necesidades especiales de las mujeres y niños durante la repatriación y nueva colonización y rehabilitación reintegración y reconstrucción post-conflictos”.

Era importante encontrar un equilibrio al llamar la atención de las necesidades especiales de las mujeres y de los niños en tiempos de conflicto, y a la vez no reforzar el estereotipo de las mujeres como víctimas solamente. Por lo tanto, había necesidad de reforzar el importante papel positivo que la mujer desempeña como pacifista y su función potencial en los procesos y negociaciones de paz.

Representantes de ONGs y después gobiernos amistosos del Consejo de Seguridad se hicieron cargo, especialmente cuando representantes gubernamentales vieron que las ONGs asumieron tal resolución de un modo positivo e hicieron esfuerzos para informar a las mujeres de la resolución y las entrenaron para ponerse en acción. La planificación de las reuniones del Consejo de Seguridad fue tal que la resolución fue adoptada el 31 de Octubre – un día considerado en Estados Unidos como Halloween. En Halloween, los niños se disfrazan como fantasmas y brujas. Esto hizo surgir comentarios desagradables en forma privada que concernía a un gran número de mujeres en la sección pública de la cámara del Consejo de Seguridad en el sentido de que “las brujas salieron esta noche”.

La Resolución 1325 es una herramienta importante de construcción del papel de la mujer como pacificadora. La resolución en sí no ha cambiado las cosas radicalmente. Aún hay pocas mujeres en la mesa cuando se llevan a cabo los planes de negociaciones serias para la paz o reconstrucción. Sin embargo, la Resolución 1325 establece las pautas, y actualmente las ONGs, gobiernos y agencias de Naciones Unidas pueden procurar transformar estas pautas y ponerlas en práctica. En muchas culturas y tradiciones espirituales, existe la idea del significado de los ciclos de siete años. Podemos ver los primeros siete años de la Resolución 1325 como el plantar la semilla. Ahora, siete años después, la planta podría estar lista para dar su fruto. Comienza un nuevo ciclo.

Rene Wadlow es Representante de Naciones Unidas, Ginebra, de la Asociación de Ciudadanos Mundiales.

( Rudolf Schneider-Ginebra)