MÓNICA TIENE AGUA LIMPIA

Como una de las 15 esposas de un jefe de la tribu masai, Mónica Mhadi ha llevado una vida que siempre ha sido mejor que la de otras mujeres del pueblo en que vive, situado en una zona rural de Tanzanía (pulse el enlace relativo al mapa de Tanzanía). Aun así, perdió a cuatro de sus siete hijos debido a las malas condiciones sanitarias. Por fortuna, ese tipo de tragedias ya no es una parte inevitable del mundo en que vive Mónica.

El acceso al agua limpia ha hecho que la vida de Mónica y otras mujeres masai y mangati de los distritos de Dodoma y Kondoa, en Tanzanía, sea más segura. Un proyecto ejecutado con el apoyo de las Naciones Unidas les ha traído agua potable, mejores condiciones sanitarias y atención de la salud en la comunidad. Como consecuencia de ello, el octavo hijo de Mónica nació en condiciones higiénicas y sin complicaciones.

El Proyecto sobre abastecimiento de agua y fomento de la salud está financiado por un organismo de las Naciones Unidas, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola ( FIDA * ), y el Fondo Belga de Supervivencia ( FBS * ). El FIDA financia los programas de producción de alimentos para aliviar la pobreza rural y elevar los niveles de nutrición en los países en desarrollo. Las comunidades locales participan activamente en la elaboración de esos programas.

En el marco del Proyecto sobre abastecimiento de agua y fomento de la salud, los habitantes del pueblo formaron comités que se ocuparan de las cuestiones relacionadas con el agua y la atención de la salud para supervisar la financiación inicial y obtener apoyo gubernamental para la perforación de nuevos pozos. Mónica y su marido ayudaron a planificar la perforación del pozo en su localidad y aportaron 100.000 chelines para su puesta en funcionamiento.

Susana Masinga, quien vive con su marido y sus dos hijos en el pueblo vecino de Chiboli, también se benefició con el Proyecto sobre abastecimiento de agua y fomento de la salud. Antes de que se perforara el nuevo pozo, acarrear agua era una tarea que consumía todo un día y en la que los miembros de la familia se relevaban. Podían lavar su ropa una vez al mes únicamente, y bañarse una vez a la semana.

En la actualidad, Susana puede terminar todos los quehaceres domésticos - barrer, limpiar, recoger leña, hacer harina, cocinar - y le sobra tiempo para atender un puesto de venta de té. De hecho, está considerando la posibilidad de ampliar su negocio para llevarlo al mercado del pueblo de Fufu, que es un poco más grande.

Olivia Mgoba y Moreen Yusuph también han abierto un negocio de venta de té y panecillos en Chiboli. Hace algunos años, eso habría sido imposible, pues Olivia y Moreen tenían que caminar 6 horas todos los días para traer agua del río más cercano.

La perforación de esos pozos y la disponibilidad de agua potable han tenido tremendas consecuencias para las vidas de mujeres como Mónica, Susana, Olivia y Moreen. El proyecto tiene particular importancia en Dodoma, cuyo nombre en chicogo, la lengua que se habla en la localidad, significa "se ha cavado".

 

 

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