Desde hace algunos cien años atrás, el mundo mecanicista, predecible de Newton se metió en problemas. Con la fisión del átomo a fines del siglo 19 y del núcleo atómico a principios del siglo 20, una entidad física aún ha sido más fragmentada. La misma base de la ciencia natural se ha sacudido: los experimentos de física de principios del siglo 20 destruyeron el punto de vista anterior de que toda la realidad ha sido construida con bloques, los cuales no pueden ser divididos. Sin embargo, los físicos no podían encontrar un sensato concepto en su lugar. La noción de la “materia” en sí se volvió problemática. Las partículas subatómicas que emergen cuando los átomos y los núcleos atómicos se fisionan no se comportan como sólidos convencionales: tienen una misteriosa interconexión conocida como “sin ubicación,” y una naturaleza dual que consiste en ondas como también en propiedades tipo corpúsculos. También se demostró que las partículas que en un momento compartieron el mismo sistema de coordenadas permanecen instantánea y perennemente correlacionadas.