Este año (1995) ha sido declarado por las Naciones Unidas “Año Internacional de la Tolerancia ”, la palabra Tolerancia quiere decir, según el diccionario: “Indulgencia, condescendencia, paciencia, aguante, respeto, consideración, transigencia, benevolencia, altruismo, generosidad.., etc”.
(Del diccionario mágico de las palabras, tomo II, pág.760)
Cada uno de los aspectos que intervienen en la palabra Tolerancia tiene una connotación particular con nuestro yo separado, con nuestra personalidad, con ¡o que hemos aprendido o vivido.
Cuando comenzamos por ser indulgentes, comprendemos que es la condescendencia lo que comienza a desarrollarse en nuestros corazones, entonces podemos ser pacientes hay un cambio en nuestra forma de ver la vida y los que nos rodean, naciendo en nosotros un profundo respeto por todo y todos por la vida en toda su dimensión, dejamos a un lado todo fanatismo, todo juicio y nos convertimos en seres transigentes, que no se auto imponen, empezamos a vivir aspectos más elevados, como la benevolencia, el altruismo, la generosidad, ese “YO” ha comenzado una reorientación hacia el mundo de los valores espirituales. Una sociedad transformada por la tolerancia se convierte en un punto de Luz para las demás.
Cuando en la nota clave del signo de Leo se nos dice: Yo soy Ése, se refiere a nuestra personalidad, a lo que llamamos yo inferior, a lo que nos separa…, este “yo” que se ha llenado con todo lo que ha vivido, con lo que he aprendido, con lo que ha heredado… La humanidad también tiene su propia personalidad, las sociedades viven como “yoes” separados expresando claramente “SU” diferencia. Es interesante comprender la necesidad de un cambio, un cambio que debe conducir al sacrificio de ese “yo” para alcanzar la perla que está en su interior, la perla de “Ése YO que ES”.
Para recorrer el camino se debe tener el oído abierto a la necesidad de los demás. |
Según el mito de Hércules, es en la soledad del interior de la caverna que se mata al León, es decir al “yo” y en esa lucha se prepara para la ascensión a la cumbre de la montaña… La humanidad está en el proceso de destrucción de ese “yo”, se ha introducido en la cueva, debe matar al León, y percibe ciertos valores espirituales y los reconoce a nivel mundial… ”El año Internacional de la Tolerancia ” es un gran principio espiritual reconocido, porque mientras que en la cueva, el combate continúa, puede comenzar a ver su “Otro YO”, su devenir espiritual… hay un gran reconocimiento y una reorientación… mientras aparentemente miramos hacia lo bajo, con ello quiero decir, lo que diariamente nos presentan los medios de comunicación: guerras, fanatismos, extremismos, violencia, caos, afirmamos como discípulo mundial: La Tolerancia , expresamos una cualidad de ese “YO” que conduce hacia la vida espiritual más elevada.
Centrémonos en el recorrido, el esfuerzo, la lucha, el valor que está conduciendo a tantos seres humanos a una actividad de servicio de don de sí mismos, que los aleja del egoísmo para consagrarse a los demás, al camino que han recorrido, consciente o inconscientemente es el de dejar sus yoes separados para ir al encuentro de los demás, han atravesado el camino sinuoso que acerca a la cima de la montaña, que va hacia su superación personal, mediante el olvido de sí mismos para encontrarse Consigo Mismo, a través de la experiencia única del don de sí mismo.
El camino que va entre el yo separado, es decir: entre “yo soy ése” y el reconocimiento de la divinidad en sí, es decir: “Ése soy Yo” es un proceso aparentemente sencillo, como sencillo nos parece el trabajo que Hércules realiza pero que debe conducirlo hacia ese lugar secreto, ese “círculo no se pasa” que una vez alcanzados los verdaderos valores espirituales, permiten atravesarlo para encontrar en el centro Ése YO, que se transforma .en todos.
Para recorrer ese camino se debe tener el oído abierto a la necesidad de los demás, la vía del servicio es la única posible, y ¿cómo realizarlo a una escala, aparentemente tan pequeña como es la nuestra?, nosotros en lo diario no tenemos posibilidades de hacer grandes cosas, nuestro mundo moderno no nos permite, ni siquiera el tiempo preciso para escuchar esa necesidad, tan sumergidos como estamos en nuestros propios problemas de supervivencia moderna, que nuestros pequeños actos de servicio no los podemos considerar como SERVICIO, ya que en esta palabra encerramos ¡o que nosotros entendemos por servicio, pensamos en aquellos seres humanos que han desarrollado grandes acciones, o que son muy conocidos por su labor humanitaria… Pero nuestro camino de servido es más secreto, como la transmutación que se opera en nuestro interior cuando descubrimos que hay otras formas de vivir el mundo de la espiritualidad, de la realidad humana, de las relaciones con los demás…, entonces nos re-orientamos, es decir cambiamos nuestro punto de mira, ya el blanco de nuestro objetivo no es “yo”, mi comodidad, mis deseos, mis angustias o mis esperanzas.., nuestro punto de vista se transforma en una búsqueda, en una necesidad de descubrir el significado de la frase del oráculo de Delfos: “Conócete a ti mismo” , ahí comienza nuestra reorientación, el camino desconocido que conduce al Centro en el cual todo es Uno. Es decir el Camino hacia la auténtica naturaleza de nosotros mismos.
Veamos el camino pero no lo hagamos precipitadamente, para .VER el camino es necesario poder verlo con los ojos de los que necesitan de nuestra presencia, de nuestra visión, de nuestro apoyo ¡ese es el servicio!, y es mediante ese servicio que el Camino se nos revela, entonces, distinguimos la cueva en la que debemos entrar solos, en la Oscura Noche del Alma, como la llamaban los místicos, en esa oscura noche se debe realizar la transmutación que nos conducirá hacia la Divinidad en Nosotros, hacia la revelación del conocimiento de nosotros mismos hacia el cumplimiento del destino del ser en Leo: “Yo soy Ése y Ése Soy Yo”.
(Este texto se escribió para la Luna de Leo en Agosto de 1995
por Esther Rodríguez C. directora del
Centro de Ginebra, en aquel año).