“LA TRANSITIVIDAD DEL COSMOS, UNA EXPANSIÓN DE LA LEY HERMÉTICA DE CORRESPONDENCIA”
Parte 2 de 3

Por Luis Cabezas Tito
La Paz - Bolivia


Centremos nuestra atención a este universo en miniatura. El Nanocosmos está formado por una serie de partículas, conocidas como los ladrillos del universo. Para una mejor clasificación, éstas se dividen en dos grandes grupos:

* Los Quarks
*
Los Leptones

Por ejemplo, los protones y neutrones del microcosmos están compuestos de tres quarks; mientras que el electrón es un leptón y no hay algo más pequeño que él. Ahora bien, existen seis tipos de quarks y seis tipos de leptones que se agrupan de dos en dos, formando tres familias de quarks y tres de leptones como se ve en el siguiente cuadro:

Quarks:

Primera familia

Segunda familia

Tercera familia

Quark Arriba

Quark Encanto

Quark Cima

Quark Abajo

Quark Extraño

Quark Valle

Leptones:

Primera familia

Segunda familia

Tercera familia

El Electrón y su Neutrino

El Muón y su Neutrino

El Tauón y su Neutrino

Los leptones pueden encontrarse libres en la naturaleza; mientras que los quarks no, siempre aparecen en parejas o tríos, formando otras partículas.

Pero ¿serán éstas todas las partículas que conforman el mundo nanocósmico? Por ahora parece que sí, aunque León Lederman, Nóbel de Física, nos asegura que aún falta una, la partícula divina, llamada también partícula de Higgs. Según este físico, la partícula divina es un corpúsculo vital que fijaría la masa del resto de las partículas conocidas, pero aún falta descubrirla.

Muchos físicos consideraban hasta hace unos años atrás al Quark como la partícula más pequeña del universo hasta que Ed Witten en 1985 irrumpió con otra alucinante teoría que se supone que es (por el momento) la estructura última de la materia, la que está debajo de los quarks; se trata de las “Supercuerdas”.

Si el tamaño del nanocosmos le parece demasiado pequeño para comprenderlo, sepa usted que una supercuerda es diez elevado a la veinte veces más pequeña que el núcleo atómico; así como el universo entero es diez elevado a la veinte veces más grande que el ser humano. En esta condición de pequeñez, la gravedad (representada por los gravitones) y las fuerzas electromagnéticas (repulsivas y atractivas) y nucleares (débiles y fuertes) dejan de actuar como tal, para convertirse en campos gravitatorios, electromagnéticos y nucleares. Con esta nueva concepción del universo, podemos estar seguros sobre lo postulado por Vicente Beltrán Anglada (V.B.A.), de que el “Espacio es una Entidad”. Efectivamente, es la Madre que, al unirse con el Padre o Espíritu, engendra al Hijo, pues todo campo actúa como sumidero o fuente. Sumidero porque recibe la semilla del Espíritu y Fuente porque de su matriz nace la creación misma que adquiere una forma.

Estas supercuerdas son el culmen del nivel de abstracción mental, son las constituyentes fundamentales de la materia, no digamos los últimas, pero sí hasta donde la ciencia moderna nos permite llegar, por ahora.

Después de todo, lo planteado por V.B.A. si que tiene una rigurosa fundamentación científica al considerar al Espacio como una Entidad que se expresa a través de tres cuerpos, a los cuales les añadimos los tres universos y las partículas fundamentales de cada una de ellas.

CENTRO CREADOR

ESENCIA ÍGNEA

CUALIDAD DEL ESPACIO

UNIVERSO

PARTÍCULA FUNDAMENTAL

Espíritu - Mónada

FOHAT

Multidimensional

Macrocosmos

Estrellas

Alma - Conciencia

SOLAR

Multimolecular

Microcosmos

Átomos

Materia - Cuerpo

FRICCIÓN

Multigeométrico

Nanocosmos

Quarks y Supercuerdas

Las estrellas son las partículas fundamentales del Macrocosmos, porque ellas dan lugar a los demás cuerpos celestes. Por ejemplo, si alumbran son soles; si están apagadas, son planetas; si se agrupan forman las constelaciones, cúmulos y galaxias; si explotan, se convierten en novas o supernovas; si se contraen, pueden volverse pulsares o agujeros negros, etcétera, según la teoría de la Astrofísica. Por esta razón, su campo de acción es de “n” dimensiones o multidimensional.

Los Átomos con sus núcleos formados por protones y neutrones constituyen el Microcosmos y dan al Espacio esa cualidad Multimolecular, ya que un conjunto de átomos forman determinadas moléculas, que constituyen las células, los tejidos, los órganos y, finalmente, los sistemas, donde habita el Alma.

Después están los Quarks y las Supercuerdas, de ellas se dicen que son los ladrillos del Universo; por tanto, el verdadero mago, esoterista o investigador de la ciencia de la Magia puede construir diferentes formas geométricas, usando este material cósmico, a través de la fricción. No olvidemos que una cuerda –de guitarra, por ejemplo- cuando se la fricciona, emite una vibración a una determinada frecuencia. De ahí que, la labor del mago blanco actual es hacer vibrar las supercuerdas descubiertas por la física cuántica, en esa entidad llamada Espacio que consta, como ya vimos, de tres campos, los cuales interactúan entre sí, dando origen a la creación.

Todo esto puede parecer muy confuso y demasiado abstracto a nivel intelectual, pero si comprendemos mediante la intuición cómo actúan los tres Centros Creadores, habremos comprendido el enorme significado espiritual presente en el momento de crear algo. Sin ir muy lejos, cuando pronunciamos la Palabra Sagrada “OM” del Reino Espiritual, estamos haciendo vibrar la atmósfera; por tanto, estamos rasgando las supercuerdas cósmicas y con ellas, los campos gravitatorios, electromagnéticos y nucleares comienzan a crear objetos, no siempre visibles para el ojo humano, como respuesta a dicha pronunciación, que actúo como elemento fertilizante de esa entidad cósmica, conocida como Espacio.

¿Será el nanocosmos el límite inferior de nuestro universo? Vaya uno a saber, lo que sí se puede estar seguro de que existe un mundo oculto o esotérico y con sentido, una especie del gigante Atlas sosteniendo al mundo más allá de la nube electrónica de probabilidades. A esta interesante propuesta se la conoce con el nombre de “Teoría de las Variables Ocultas” , defendida por Albert Einstein hasta el fin de sus días.

Continuará…

"Miles de velas pueden encenderse en una sola vela, y la vida de esa vela no se acortará. La felicidad nunca decrece cuando es compartida". —Buddha

 

 

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