“¿Cómo se podrían eliminar esas grandes líneas divisorias existentes entre razas, naciones y grupos, y también las separaciones existentes en todas partes, para que surja la “Humanidad Una” en todos los asuntos mundiales? ¿Qué se podría hacer para desarrollar la conciencia de que lo bueno para la parte debe ser también bueno para el todo, y que el mayor bien de la unidad dentro del todo garantiza el bien de ese todo? La respuesta es una trivialidad generalmente aceptada y lamentablemente considerada sin importancia alguna: El establecimiento de correctas relaciones humanas mediante el desarrollo del espíritu de buena voluntad. Sólo entonces tendremos un mundo de paz, preparado para avanzar hacia una era nueva y mejor. Aunque una trivialidad en la mayoría de los casos, es la afirmación de una verdad reconocida, resulta difícil en este caso hacer que la gente acepte su factibilidad. Sin embargo, debido a que es una verdad, ella se demostrará oportunamente como tal, no sólo en la mente de unas pocas personas dispersas aquí y allá, sino en amplia escala por todo el mundo.
LA BUENA VOLUNTAD ES EL CAMINO HACIA LAS RECTAS RELACIONES HUMANAS. |
La gente espera ansiosamente que suceda algo inesperado y extraordinario; anticipa un milagro y que Dios (cualquiera sea el significado que se dé a esta palabra) actúe desligándola de la responsabilidad y haciéndole el trabajo que a ella le corresponde.
Los hombres no progresan con tales métodos; tampoco aprenden ni evolucionan eludiendo la responsabilidad. Podría suceder un milagro y aparecer lo bello y lo inesperado, pero esto sólo sucederá cuando los hombres hayan creado el clima propicio y hecho posible, mediante la maravilla de su propia realización, la manifestación de una expresión aún más maravillosa de la rectitud. No podremos obtener una expresión mayor de la divinidad hasta que los hombres actúen en forma más divina de lo que lo han hecho hasta ahora. Tampoco volverá Cristo ni se despertará la conciencia crística hasta que Él esté más despierto y alerta en cada hombre, de lo que actualmente está; el Príncipe o el Espíritu de la Paz no hará sentir Su presencia de paz en la tierra hasta que las intenciones pacíficas de los hombres cambien el aspecto de los problemas del mundo. La unidad no será característica distintiva del género humano hasta que los hombres hayan derribado las murallas separatistas y eliminado las barreras entre una raza y otra, una nación y otra nación, una religión y otra y un hombre y otro hombre.
La maravilla de la actual situación y la gran oportunidad que encierra es que, por primera vez en escala planetaria, los hombres se dan cuenta de que debe ser eliminado el mal, en todas partes se discute y se planea, se organizan reuniones y asambleas, conferencias y comités, que van desde las grandes deliberaciones de las Naciones Unidas hasta las pequeñas reuniones celebradas en alguna aldea remota.
La belleza de la actual situación estriba en que aún en la comunidad más pequeña se les ofrece a sus habitantes una expresión práctica de lo que se necesita mundialmente; las diferencias existentes entre familias, iglesias, municipalidades, ciudades, naciones, razas e internacionalmente, claman por el mismo objetivo y por el miso proceso de reajuste: el establecimiento de correctas relaciones humanas. La técnica o el método para obtenerlo es siempre y en todas partes el mismo: el empleo del espíritu de buena voluntad.
LA BUENA VOLUNTAD es la expresión más simple del verdadero amor y lo que se comprende más fácilmente. El empleo de la buena voluntad, respecto a los problemas que la humanidad debe enfrentar, libera a la inteligencia para la acción constructiva; donde hay buen voluntad se derriban las barreras de la separación y de la incomprensión.
El amor y la comprensión se manifestarán oportunamente después que se exprese en forma práctica la buena voluntad como un factor eficiente para establecer todo tipo de relación humana, y como medio de contacto entre grupos, entre naciones y sus minorías, entre una nación y otra, y también en el campo internacional de la política y la religión. Quizás esté muy distante la expresión del verdadero amor como un factor importante en la vida de nuestro planeta, pero la buena voluntad es una posibilidad del momento actual, y es una necesidad apremiante organizar la buena voluntad.
Actualmente se habla mucho de buena voluntad y estos términos se aplican continuamente; existe la sana intención de aplicarla en todos los campos del pensamiento humano, respecto a cualquier problema humano; evidentemente hoy se hace un verdadero esfuerzo para lograr que la buena voluntad sea un agente eficaz para negociar la paz y la comprensión mundiales y para establecer correctas relaciones humanas.
EL SIGNIFICADO DE LA BUENA VOLUNTAD DEBE SER BIEN COMPRENDIDO. |
Es necesario que las personas de buena voluntad de todo el mundo desarrollen inmediatamente una campaña para que el significado de la buena voluntad sea bien comprendido, y hagan resaltar su carácter práctico, reuniendo a un grupo mundial eficaz y activo de hombres y mujeres de buena voluntad, no con el fin de crear una superorganización sino para convencer al desdichado, deprimido o maltratado, de la enorme ayuda inteligente que tiene a su disposición. Los hombres de buena voluntad deben también demostrar su capacidad para fortalecer las manos de los trabajadores que bregan por establecer correctas relaciones humanas y probarles que existe el poder de la fuerza de una opinión pública entrenada y viviente (entrenada por hombres de buena voluntad) la cual pueden utilizar. Así establecerán en cada nación, ciudad y pueblo, un núcleo de personas de buena voluntad comprensivas, con sentido común práctico, con conocimiento de los problemas mundiales, dispuestas a difundir la buena voluntad y a descubrir en su medio ambiente a esas personas que piensan como ellos.
EDUCAR es el trabajo de las personas de buena voluntad; ellas no dan ni abogan por una solución milagrosa de los problemas del mundo, pero saben que el espíritu de buena voluntad, especialmente cuando está entrenado y complementado por el conocimiento, puede producir un clima y una actitud propicios para la solución de problemas. Cuando se reúnen hombre de buena voluntad, no importa a qué partido político, nación o religión pertenezcan, no hay problema que no puedan resolver a entera satisfacción de las diversas partes implicadas. El trabajo principal de los hombres de buena voluntad consiste en crear este clima y despertar esta actitud, y no en dar soluciones manidas. El espíritu de buena voluntad debe primar siempre aunque haya desacuerdos fundamentales entre las partes.
No hay razón para creer que el desarrollo de la buena voluntad sea un proceso lento y gradual. Sucederá lo contrario si los hombres y mujeres que hoy sienten una genuina buena voluntad y no tienen prejuicios, trataran de unirse y trabajar juntos para difundirla. A toda persona que tenga prejuicios, sea fanática religiosa o acérrima nacionalista, le es difícil despertar la buena voluntad, lo cual es fácil de lograr si realmente aman a su semejante y no lo coarta, pero antes tendrá que descubrir en su propia menta esa zona oscura donde existe ese muro separatista y derribarlo. También deberá desarrollar (con toda premeditación) la verdadera buena voluntad (no tolerancia) hacia el objeto de su prejuicio, hacia el hombre de diferente religión y hacia la nación o raza que mira con desdén y despierta su antagonismo. Un prejuicio es el primer ladrillo de la pared separadora.
La buena voluntad está mucho más difundida en el mundo de lo que la gente cree; necesita solamente ser descubierta, entrenada y estar activa. Sin embargo no debe ser explotada por los grupos que trabajan para sus propios fines, aunque los crean honestos y correctos o sinceros. Si así fuera sería desviada hacia fines partidistas. Los hombres de buena voluntad se hallan entre un grupo opuesto y otro, a fin de crear las condiciones donde es posible el debate y la contemporización. Siguen constantemente el “noble sendero medio” del Buda, que pasa entre los pares de opuestos y va directamente al corazón de Dios; huellan el “estrecho camino” del amor, al que se refirió el Cristo, lo cual indica que están recorriéndolo a través de la expresión del único aspecto del amor que la humanidad puede comprender actualmente: la Buena Voluntad.
Cuando la buena voluntad sea expresada y organizada, reconocida y utilizada, todos los problemas mundiales, cualesquiera sean, se solucionará a su debido tiempo. Cuando la buena voluntad sea un factor verdadero y activo en los asuntos humanos, obtendremos una comprensión más amplia y plena de amor y lograremos expresar algunos de los aspectos más elevados de ese amor divino. Cuando la buena voluntad esté difundida entre los hombres, veremos establecidas las correctas relaciones humanas y descubriremos en el género humano una nueva confianza, fe y comprensión.
Existe millares de hombres y mujeres de buena voluntad en todas las naciones y en el mundo entero, que deben ser descubiertos, llegar hasta ellos y ponerlos en contacto y hacerlos trabajar para crear un correcto ambiente en los asuntos del mundo y en sus propias comunidades; deben saber que unidos son omnipotentes y pueden educar y entrenar a la opinión pública, para que la actitud del mundo hacia los problemas mundiales sea justa, correcta y esté de acuerdo al Plan divino; tienen que darse cuenta además que la solución de los problemas cruciales que enfrenta la humanidad al entrar en la Nueva Era , no vendrá imponiendo al pública determinada línea de acción con campañas y propaganda, sino abogando por el espíritu de buena voluntad y desarrollándolo, lo cual traerá como resultado un ambiente y una sana actitud, más un corazón comprensivo.
La era cristiana fue introducida por un mero puñado de hombres – los doce Apóstoles, los setenta discípulos y las quinientas personas que reconocieron el mensaje del Cristo. La nueva era, en la que el Cristo “verá el afán de su Alma y quedará satisfecho”, la están introduciendo centenares de miles de personas de buena voluntad, que están activas hoy en el mundo, y lo estarán más si se las reconoce, se llega hasta ellas y se las organiza. (Los Problemas de la Humanidad )