En
estos días en que las fuerzas de la naturaleza se han manifestado
con tanta enormidad en las costas estadounidenses, esperamos que
el futuro del planeta de un fuerte giro y que los dirigentes del
mundo vayan entrando en razones de que la naturaleza no perdona
el daño que se le está haciendo.
Octavio, 02-09-05
(Rosa Belén)
Viernes 2 de septiembre de 2005
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Los dilemas éticos de la devastación
NUEVA YORK (AP).- Mientras Nueva Orleáns
se sumía ayer en un caos, habitantes desesperados robaban
fideos, panes, gaseosas y artículos de primera necesidad
en una ciudad dolorosamente vacía. Otros se apoderaban
de joyas, televisores e incluso armas.
La devastación provocada por el huracán Katrina
planteó complejos interrogantes éticos: ¿cuándo
-si cabe- está bien saquear? ¿Cuándo es aceptable
quebrantar la ley, y qué sucede cuando la propia ley deja
de imperar?
Ayer, en Nueva Orleáns, Mónica Laguard lloraba sin
consuelo mientras transportaba en bolsas de plástico productos
que había sacado de un negocio para llevarlos a su refugio
en una escuela cercana. Llevaba alimentos y ropa para los chicos,
pero no pudo encontrar agua potable. "Tengo que regresar
con mis hijos", repetía incesantemente.
Psicólogos sociales y especialistas en ética afirmaron
en diversas entrevistas que las normas del comportamiento humano
-incluido el respeto a la propiedad ajena y el propio orden social-
se disipan rápidamente en circunstancias desesperadas,
como las que tienen lugar tras el paso de Katrina. "Evidentemente,
robar cosas como televisores o cerveza o productos que no son
necesarios para la supervivencia es incorrecto", indicó
Mark Bernstein, profesor de ética aplicada de la Universidad
de Purdue.
Pero Bernstein hizo inmediatamente la siguiente comparación:
si la única farmacia cercana estuviera cerrada y allí
se vendiera un medicamento que la madre de uno necesita para vivir,
irrumpir en la farmacia y apoderarse de ese medicamento sería
correcto. En esa caldera anárquica que es hoy Nueva Orleans,
hipótesis como ésta, planteadas desde una torre
de marfil, quedan de lado cuando se trata de cuestiones de vida
o muerte.
Jan Boxill, directora asociada del Centro Parr para la Etica,
de la Universidad de Carolina del Norte, traza una
línea clara: saquear directamente está mal porque
es robar.
Sin embargo, añadió, Nueva Orleans parece haberse
retrotraído a lo que especialistas en la materia llaman
el estado natural, una atmósfera sin normas ni infraestructura
en la que las necesidades son tantas que vale todo. "No es
que eso justifique esa conducta -dijo-, pero donde no hay leyes
que puedan ayudar a todos, de una manera u otra, obviamente la
gente necesita lo que necesita para sobrevivir".
Traducción: Luís Hugo Pressenda (Hilda Reyes)