LA HORMIGA Y LA PLUMA

 

“¡Ve con la hormiga, haragán; toma en cuenta sus modos y sé sabio!”.

“Una mañana,” escribe Ron Clarke, “Pasé cerca de una hora observando a una pequeña hormiga que llevaba una enorme pluma a través de mi terraza posterior. Varias veces se encontró con muchos obstáculos en su camino y después de una pausa momentánea, efectuaba el debido rodeo.

“En un momento dado, la hormiga tuvo que tratar con una grieta en el concreto de unos 10mm de ancho. Después de una breve consideración la hormiga depositó la pluma encima de la grieta, caminó encima de ella y la levantó al otro lado, continuando su camino.

“Estuve fascinado con la ingeniosidad de esta hormiga – una de las criaturas más pequeñas de Dios.

Aquí estaba un diminuto insecto, careciendo en tamaño, y sin embargo equipado con un cerebro para razonar, explorar, descubrir y vencer”.

¿Pueden imaginar a Dios diciéndonos que aprendamos de una hormiga? ¿Y qué podemos aprender? Las hormigas son decididas, no temen trabajar para lograr sus metas, trabajan en equipo, analizan y trabajan para superar los retos que surgen en su camino, y nunca se dan por vencidos. Pero sobre todo nos enseñan sobre las maravillas de la creación de Dios.

“Oración sugerida: “Dios amado, gracias por los milagros de Tu creación. Ayúdame a aprender las lecciones que necesito saber sobre las hormigas. Gracias por escucharme y responder mi oración. Con gratitud en nombre de Jesús, amén”.

Proverbios 6:6 ( NIV ).

(Dorita Alvarez, Nueva York)