El Día de la Invocación Mundial o El Festival de la Buena Voluntad, como también es conocido, es el final del ciclo de los tres festivales mayores que marcan el comienzo de cada año espiritual. Se dice que es el Festival del espíritu de la humanidad que aspira hacia Dios, buscando sintonizarse con la Voluntad de Dios, expresándose mediante las correctas relaciones humanas.
En este Festival del Cristo y de la humanidad, las Fuerzas de la Reconstrucción son las que están activas. Estas fuerzas se relacionan con el aspecto de la Voluntad de la divinidad, y en el momento de la emisión de la Gran Invocación en 1945, fue la menos poderosa de las tres corrientes de energía emitidas durante los tres Festivales mayores de ese tiempo.
Estas energías son las energías que pueden aumentar la potencia de los objetivos de la Unidad Mundial , de la Paz y del Progreso, objetivos que las Naciones Unidas sostiene ante la humanidad como una visión verdadera del Plan. Estas energías constructivas, sintetizadoras deberían tener el efecto de transformar la teoría de la unidad en una experiencia práctica, para que el mundo “Unido” pueda cobrar verdadero significado y realidad en todas las naciones.
Hoy en día, la voluntad hacia la síntesis se está desplegando lentamente dentro de la Asamblea General de las Naciones Unidas, bajo la inspiración de las fuerzas de la Reconstrucción y del Avatar de Síntesis, con la ayuda del Cristo, emitida como Voluntad al Bien. Se nos pide a todos los discípulos compartir y ayudar con la distribución de estas energías mediante nuestra conjunta y unida meditación. Esperamos con gusto aprovechar esta oportunidad compartida de servicio.
“La opinión pública enfocada, decidida e iluminada, es la fuerza más poderosa del mundo”. D.K.
DÍA MUNDIAL DE LA GRAN INVOCACIÓN – 11 DE JUNIO DE 2006
El Día Mundial de Invocación es un día de plegaria en el que, mediante el empleo de La Gran Invocación, se unen los hombres y mujeres de cada sendero espiritual en un llamado universal a la divinidad. Juntos actúan como foco para la demanda invocativa de la humanidad por la luz, el amor y la dirección espiritual necesarias para la construcción de un mundo de justicia, unidad y paz.
El uso correcto de La Gran Invocación y la participación de miles en la Vigilia permitirá alejar negros nubarrones e introducir Luz, Amor y Voluntad al Bien en nuestro mundo.