LA ESPIRITUALIDAD DETRÁS DE LA TORMENTA

Nila Tadic'


Enero ha sido un mes muy difícil para mi ciudad, Cochabamba. Durante varios días, llegaron camiones y camiones de campesinos y de cocaleros, indígenas del Chapare, una zona tropical cercana a la ciudad. Éstos fueron posesionándose de nuestra tranquila ciudad jardín, instalándose en nuestras plazuelas y calles, y la paz y tranquilidad desaparecieron como por arte de magia. Ya era incómodo transitar por nuestra Plaza principal y calles, pues se notaba su animosidad. Al poco, incendiaron nuestra prefectura, un lugar histórico y hermoso, junto con todo su contenido, ante la vista y paciencia de la policía, que había recibido órdenes de no molestar a los cocaleros. Hasta qué punto habrán sido solamente los campesinos, y sí quizás grupos de fanáticos que los incitaban a tales desórdenes.

Sin embargo, allí no terminaron los disturbios. Ya eran miles de indígenas que fueron llegando a Cochabamba, que en lugar de trabajar tranquilos en sus tierras, ahora se enfrentaban a los citadinos. El motivo era sacar de su puesto a nuestro Prefecto, quien salió democráticamente elegido y por amplia mayoría, y poner a otro que ellos escogerían

Hubo un momento en que cortaron nuestra agua, y durante varios días, bloquearon todos nuestros caminos que nos conectan con el resto de Bolivia. Se perdió mucho dinero, pues los comestibles que traían grandes camiones simplemente se descompusieron, y miles de inocentes viajeros quedaron varados en tierra de nadie, algunos asustados por la actitud de algunos comunarios de la zona. Sabemos que la mayoría de los indígenas de nuestros campos hubieran preferido quedarse atendiendo sus quehaceres, pero tuvieron que obedecer órdenes superiores o enfrentar castigos.

El citadino estaba ya cansado de tanto amedrentamiento, de no poder salir libremente a caminar por sus propias calles o ir a su trabajo. De no tener quien lo proteja o ponga las cosas en orden. Los ciudadanos decidieron entonces reunirse en la Plazuela de las Banderas, el sitio acostumbrado de concentraciones, para encontrarse que ya los campesinos se habían adueñado del lugar.

Se reunieron al día siguiente unas cuantas personas, en una plazuelita pequeña, y comenzaron a caminar hacia la Plazuela de las Banderas, demandando paz y democracia, y poco a poco, se fueron sumando todos los vecinos de la zona, y al ver el enorme gentío demandando justicia y democracia, hombres y mujeres de toda las edades y de todas las clases sociales iban saliendo de sus casas, de sus departamentos, y se unían a los demás. Todo esto lo hemos vivido y visto con nuestros propios ojos. Llegaron a sumar unos 80 mil hombres y mujeres. Como sabían que los campesinos estaban armados con palos, piedras y hondas, decidieron llevar consigo palos, algunos llevaban sus bates de béisbol, para protegerse. La consigna era exigir que esos grupos campesinos regresen a su lugar de origen, y dejen la ciudad en paz. Al ver a semejantes multitudes acercándose, cada cual con palos, debería haber estado el ejército, para imponer orden y evitar hechos de sangre. Pero en lugar de eso, sólo había unos cuantos policías que fueron fácilmente rebasados.

Mientras tanto, nuestro Prefecto estaba en La Paz , exigiendo al gobierno que se cumplan las leyes y la democracia, y que haya garantías para todos los ciudadanos. Además, en Cochabamba su vida corría peligro.

Pronto, las dos enormes multitudes se enfrascaron en una cruenta y sangrienta lucha a palos y piedras. Luego salieron a relucir una que otra pistola, para empeorar la situación. Los que veíamos toda esta tragedia no podíamos dar crédito a nuestros ojos. Los jóvenes citadinos, y hombres mayores también, fueron avanzando por el paseo del Prado, hacia la Plazuela Colón , abriéndose paso a puñetes y palos, luego calle por calle, hasta llegar hasta la plaza principal y recuperarla. El resultado: cientos de heridos de ambos bandos, algunos sumamente graves, y dos muertos: un cocalero por impacto de bala, y un joven citadino de 16 años, molido a palos y machete. La violencia animaliza.

"Que la Fuerza esté contigo".

Al día siguiente, los citadinos y los campesinos y cocaleros, amanecimos golpeados de cuerpo y alma. La incredulidad de lo ocurrido y el dolor de vernos enfrentados entre hermanos, iba más allá de nuestro entendimiento. Lamentablemente, se cortó una relación tranquila de muchos años entre citadinos y campesinos, y surgió el odio y el resentimiento. Y eso es algo que debemos subsanar a lo que de lugar. Debemos luchar por nuestra unidad.

Analicemos ahora qué ocurre en los planos internos, cuando estas trágicas situaciones ocurren en el mundo de la forma.

Primeramente deberemos recalcar que los educadores de la nueva era deben poner cada vez más el énfasis en el acercamiento esotérico y sería de valor que definieran el esoterismo en términos que estén al alcance de todos. Les recordaré que el verdadero esoterismo es algo más profundo de lo que se cree.

Una de las más inadecuadas definiciones dadas sobre el esoterismo es la que concierne a lo que está oculto y velado, pero aunque se lo presiente, se desconoce. Con ello se quiere insinuar que ser esoterista es estar entre quienes tratan de penetrar en cierto reino secreto, donde no se permite entrar al estudiante común. Esto no es del todo exacto. El místico jamás es un verdadero esoterista, porque no se ocupa conscientemente de fuerzas ni de energías sino de algo indefinido llamado Dios, Cristo, Bienamado y que es, por lo tanto, aquello que satisface el ansia de su alma. El científico que actualmente estudia y penetra con tanta rapidez en el mundo de las fuerzas y las energías es, en realidad, un verdadero esoterista, aunque en su esfuerzo por controlar las energías que busca, niega su fuente de origen. Esto no tiene importancia, porque más adelante reconocerá la fuente de donde emanan.

Actualmente, “el acercamiento fundamental de quienes tratan de captar el esoterismo consiste en hacer hincapié en el Mundo de las energías y reconocer que detrás de todo lo que acontece en el mundo de la forma, existe el mundo de las energías, las cuales son de la mayor diversidad y complejidad, pero todas se mueven y actúan bajo la ley de Causa y Efecto”.

“La primera tarea del esoterista consiste en captar la naturaleza de las energías que tratan de condicionarlo y que se expresan en el plano físico a través de su equipo o vehículo de manifestación. Tales energías podrían ser malignas para él si trabajara con ellas y, por lo tanto, debe saber diferenciarlas y descartarlas; hay otras energías que deberá aprender a emplear porque son benéficas y aumentarán su conocimiento, por lo tanto, debe considerarlas como buenas”.

Sin embargo, debe “tener en cuenta que las energías en sí no son buenas ni malas. La Gran Logia Blanca, nuestra Jerarquía espiritual, y la Logia Negra , emplean las mismas energías universales, pero con diferentes móviles y objetivos ; ambas están formadas por esoteristas entrenados.” ¿Recuerdan la famosa frase ‘Que la Fuerza esté contigo' de las películas de “ La Guerra de las Galaxias”? Vemos cómo ambos lados, el lado ‘bueno' y el lado ‘malo' se apoyaban en aquello que llamaban ‘ La Fuerza ' para lograr sus propósitos. Entonces vemos que lo que hace que las energías sean buenas o malas es el motivo que las impulsa.

Por lo tanto el esoterista en entrenamiento debe:

  • Llegar a ser consciente de la naturaleza de las fuerzas activas que constituyen el equipo de su personalidad y que él mismo ha atraído. Aprender a diferenciar entre las estrictamente físicas, las que vienen de los niveles emocionales y mentales de la conciencia, las cuales se enfocan a través del cuerpo etérico; esto moviliza y energetiza a su vez a su vehículo físico para ciertas actividades.
  • Llegar a ser sensible a las energías impulsoras del alma, que emanan de los niveles mentales superiores, las cuales tratan de controlar las fuerzas del hombre cuando ha alcanzado cierto grado definido de evolución.
  • Reconocer las energías que condicionan su medio ambiente, viéndolas no como hechos o circunstancias sino como energías en acción; por este medio aprende a abrirse camino detrás de la escena de los acontecimientos externos y llega al mundo de las energías, penetrando en el mundo de significados.

Los hechos y circunstancias, los acontecimientos y fenómenos físicos de todo tipo, son simplemente símbolos de lo que ocurre en los mundos internos, mundos que debe penetrar el esoterista hasta donde se lo permita su percepción.

Todo aspirante es un punto focal de energía...

“Existe la tendencia entre los estudiantes esoteristas, especialmente entre los que pertenecen a antiguos grupos piscianos, a considerar el interés puesto en las energías, que producen los acontecimientos universales o que conciernen al gobierno y a la política, como antagónico al esfuerzo esotérico y espiritual. Pero el nuevo esoterismo considera todos los acontecimientos, los movimientos mundiales y los gobiernos nacionales, y también todos los hechos políticos, como expresiones de las energías que se encuentran en el mundo interno de la investigación esotérica; en consecuencia no ven una razón valedera para excluir de su razonamiento y pensamiento un aspecto tan importante de los asuntos humanos, ni el descubrimiento de las nuevas verdades técnicas que pueden establecer la nueva era de correctas relaciones humanas. Ellos se preguntan: ¿por qué excluir la investigación política del plan de estudios espirituales? Lo consideran de la misma o de mayor importancia que las actividades de las iglesias; los gobiernos condicionan a los pueblos y contribuyen a la formación de cualquier civilización actual, obligando a las masas a seguir ciertas y necesarias líneas de pensamiento. Las iglesias y los hombres deben aprender que nada existe en el mundo de los fenómenos, de las fuerzas y de las energías, que no pueda ser controlado por lo espiritual. Todo lo que existe es, en realidad, espíritu en manifestación. Los pueblos están adquiriendo mentalidad política y eso los Maestros lo ven como un gran paso hacia delante. Un gran progreso se habrá obtenido cuando las personas espiritualmente orientadas incluyan esta zona relativamente nueva del pensamiento humano y su actividad internacional, dentro del campo de su investigación esotérica.

“Permítanme darles una simple ilustración: La guerra es, de hecho, una gran explosión de energías y fuerzas – generadas en los planos internos, en los cuales debería estar trabajando el esoterista (y donde raras veces se lo encuentra) – que hallan horrenda y espantosa expresión en el plano físico. La pauta de esto la tenemos hoy en el hecho del empleo constante de las expresiones “Fuerzas de la Luz ” y “Fuerzas del Mal”. Cuando las causas internas y ocultas que inducen a la guerra se descubran mediante la investigación esotérica, habrá llegado el momento en que la guerra y las guerras terminarán para siempre. Éste es el verdadero trabajo esotérico, pero los esoteristas de hoy lo desprecian porque se consideran espiritualmente superiores a esos acontecimientos y (en su torre de marfil) se concentran en su propio desarrollo, al que agregan un poco de filosofía.” (Educación en la Nueva Era , pgs. 72-76)

He aquí para todos los aspirantes ciertas sugerencias que pueden aceptar o no, según su criterio.

“Debe recordarse que todo aspirante es un punto focal de energía y que en el lugar donde se encuentre debería ser un punto focal consciente. En medio de la borrasca y la tormenta hará sentir su presencia. La ley de acción y reacción rige aquí, y a menudo los Grandes Seres (previendo la necesidad de tales puntos de contacto interno, en períodos de intranquilidad mundial, como el actual) reúnen en ciertas localidades a quienes aspiran a servir. Actúan como contrapeso y ayudan al plan general, y simultáneamente aprenden las lecciones necesarias.

El esfuerzo por parte de todos los aspirantes no debería ser resistir y repeler la presión o luchar y defenderse. Dicho método centraliza la atención en el no-yo y conduce a un mayor caos. El esfuerzo debiera consistir en hacer contacto con el yo superior y mantenerlo firme y estable, y alinearse en forma tan directa que la fuerza y el poder del alma puedan verterse sobre la triple naturaleza inferior y a través de ella. Esta afluencia originará una constante irradiación que afectará el medio ambiente, exactamente en proporción a la extensión del contacto interno, y en relación directa con la pureza del canal que vincula el cerebro físico con el cuerpo causal. El aspirante también debería obtener ese autoolvido que se refiere al yo inferior y se fusiona con el bien existente en quienes han establecido contacto. El recuerdo y el olvido del yo debieran marchar juntos. (Magia Blanca, pgs. 234-5)

Deberán desechar todo temor, pues el temor permite que entren potestades malignas.

Por lo tanto, los insto a:
  • trasladar su conciencia a la mente iluminada;
  • mirar arriba, no abajo;
  • no ser tan consciente de la forma externa.

Finalmente, una advertencia. Los que trabajen en el venidero ciclo deberán desechar todo temor. Recuerde, hermano mío, que el temor permite que entren potestades malignas y probablemente no lo atacan en el punto más débil, sino preferentemente en el más fuerte; es allí donde toman desprevenidos a los discípulos, sufriendo un momentáneo contratiempo. (Discipulado en la Nueva Era-II , pg. 637)

Procuremos no caer en el desaliento. “Su restablecimiento reside en comprender que el tiempo, la eternidad, la evolución (llámenlo como quieran) hace que todas las cosas pasen, y que no todo dependa del esfuerzo individual.” (Magia Blanca, pg. 249)

“Respecto a los problemas que ocupan la atención de quienes viven en esta época de intranquilidad y trastorno mundiales, daré una palabra de aliento.

“Si bien para ustedes la situación parecería confusa y el horizonte oscurecerse por la tormenta, tengan presente que cuando la perturbación es general como ahora, y toda la zona está afectada, el fin está cercano. En la naturaleza una tormenta eléctrica sirve para limpiar la atmósfera, trayendo un período de luz y agradables condiciones de vida. Tuvimos la tormenta eléctrica de la guerra mundial y el período de la gradual dispersión de las nubes, con el retumbar de los truenos a nuestro alrededor y las violentas tormentas de viento y lluvia, contrariando las esperanzas de los que ansían ver brillar el sol. Aquellos que pacientemente continúan el trabajo, que conservan la calma y la seguridad interna, que pierden de vista el primer plano de las personalidades y solo recuerdan las fuerzas amorfas que actúan a través de todas las formas y estaciones, verán surgir el orden del caos, la reconstrucción de la pasada destrucción y los ajustes actuales; ellos verán la liberación de nuevas fuerzas vitales, evitando hasta ahora la entrada de las envolturas cristalizantes construidas por el hombres. Por lo tanto, mantengan firmes la visión interna, y tengan esa gran paciencia que perdura a través del ciclo menor, porque la clave del ciclo mayor ha sido mantenida con firmeza.” (Magia Blanca, pg. 236-7)