Uno
de los sueños más significativos que haya tenido
fue hace más de 30 años atrás, cuando comencé
mi búsqueda de iluminación. Aún lo recuerdo
hoy y valoro su sabiduría – y sigo empeñada
en personificar lo que aprendí, ya que es la piedra angular
del sendero espiritual.
El
sueño comenzó yendo yo a una conferencia de un maestro
espiritual, un joven blanco a quien admiraba y a quien había
escuchado ya muchas veces antes. Había cientos de estudiantes
escuchándolo. Todos lo veían como un gran gurú,
y le llevaban flores y frutas. El dio una maravillosa e inspiradora
charla, plena de profundas verdades espirituales.
Parpadeé,
y la escena cambió de pronto, y parecía que yo viajaba
hacia el futuro. De algún modo, supe que había avanzado
espiritualmente, y me encontraba nuevamente escuchando otra conferencia
espiritual. Esta vez se llevaba a cabo en un extraño edificio
futurista. Noté que había bastante menos estudiantes
presentes que en la conferencia anterior.
Comprendí
que era así debido a que el conferenciante era un hombre
negro, y el prejuicio racial evitaba que le gente escuche las
mismas profundas verdades espirituales que emitía este
hombre. Se me dijo que cualquier tipo de prejuicio evitaba que
alguien escuche las mismas grandes verdades. Por ejemplo, algunas
personas se negaban a escuchar a una mujer, o a alguien de una
religión diferente. Pero yo sabía que había
avanzado más para entonces, y que podía aceptar
enseñanzas profundas espirituales de cualquier auténtico
maestro, sin importar su apariencia u origen.
Sorprendentemente,
la escena cambió nuevamente y supe que había avanzado
aún más en el sendero espiritual. Me encontré
ahora en la cocina de una casa común y corriente y ya no
había casi estudiantes. Sabía que me encontraba
allí debido a las mismas profundas enseñanzas espirituales,
pero ¿dónde estaba el maestro?
De
pronto comprendí que la enseñanza de ese momento
era ¡lavar los platos sucios en el fregadero con amor! Ahora
bien, yo no soy de ese tipo de personas a quien le entusiasme
mucho lavar los platos. Así que comprender esto me revolvió
el estómago. Me tuve que recostar. ¡No lo podía
creer! Así que ¿ésta es la enseñanza
avanzada?!!
“Así
es”, se me dijo internamente. “Todo tiene
que ver con encontrar al Maestro dentro de uno – no afuera.
Se descubre que la cara de Dios es tu propia cara”.
El Buddha dijo: “Tu verdadero Maestro es tu alma,
la Presencia Divina en ti. Aquí encontrarás la fuente
más confiable de guía en tu vida”. Cuando
trabajas con tu Maestro interno, aprendes a hacer todo con amor,
hasta las labores más mundanas tales como lavar los platos.
Aprendes a estar totalmente presente en todo momento, totalmente
despierto y consciente.
Este
sueño me recordó unas palabras de la sabiduría
antigua: “Antes de la iluminación – cortando
madera, llevando agua. . . Después de la iluminación
– cortando madera, llevando agua. . .” pero ahora
lo haces con amor...