En los postreros tiempos lemurianos, un grupo de hombres altamente desarrollados, desde el punto de vista de esa época, que se contaban entre los que entonces eran discípulos mundiales, discreparon con la Jerarquía planetaria y se separaron de la “ley de los iniciados”.Fue una época en que la enseñanza ponía de relieve la parte material de la vida y el enfoque de la atención se centraba sobre la naturaleza física y su control. El Antiguo Comentario define lo sucedido con las siguientes palabras. Sería de valor comprender que las frases se refieren a ese grupo de discípulos que fueron los primitivos fundadores de la actual raza judía:
SÓLO ENTRAN POR EL PORTAL, QUIENES LO ABANDONAN TODO. |
“La ley se proclamó en el grupo interno que guiaba los destinos de los hombres: Desapéguense. Retengan en sí el poder de aferrar, adquirir y recibir. Los hijos de Dios que se entrenan para dejar el mundo de los hombres y entrar en la luz, siempre viajan libremente. No se aferran a lo que poseen. Libérense y penetren por los portales de la paz.
“Algunos hijos de Dios, cargados con los tesoros de la tierra, esperaban afuera de los pórticos, preparados para entrar cuando fuera pronunciada la palabra que abriría de par en par las puertas. Traían sus dádivas como ofrendas para el Señor de la vida, el Cual no las necesitaba. Querían atravesar esos portales, no con fines egoístas, sino para presentarle los tesoros recogidos en el mundo y así demostrar su amor.
“Nuevamente se pronunció la palabra: Abandonen todo y traspongan el portal sin llevar nada de la tierra. Esperaron y discutieron. El resto de los que estaban preparados entraron en la luz y pasaron entre los pilares del portal; abandonaron las cargas que habían traído, entraron libres y fueron aceptados sin llevar nada.
“Debido a que viajaban como grupo, progresaban y adquirían cosas grupalmente, respondieron al mandato divino y se detuvieron. Allí esperaron, permaneciendo ante el portal del Sendero, aferrados a los tesoros, acumulados durante miles de ciclos. Nada querían abandonar. Habían trabajado para adquirir las riquezas que poseían. Amaban a su Dios, y a Él querían entregar la medida más plena de sus riquezas. No amaban la disciplina.
“Nuevamente se pronunció la Palabra : Abandonen todo lo que poseen y entren libres.
“Pero tres se rebelaron contra ese mandato austero. Los demás obedecieron. Atravesaron los portales, dejando a los tres afuera. Muchos fueron elevados a alturas de bienaventuranza. Los tres quedaron afuera aferrados firmemente a sus tesoros.”
Estos tres discípulos fueron los fundadores de la moderna raza judía y también fueron los Originadores de la tradición masónica. Les indignaba la orden de entrar libres y sin trabas en el lugar donde se halla la luz. Trataban de retener lo que habían reunido y ponerlo al servicio de Dios. Ellos no podían reconocer que su móvil era el amor a las riquezas y el deseo de retener lo que habían ganado. La antigua tradición, como lo enseñaron los instructores del pasado dice que . . .
“ Volvieron sus rostros hacia los portales de la tierra. Sus amigos siguieron adelante . . .Ellos quedaron atrás . . . Los Maestros se reunieron en cónclave y decidieron cual sería el destino de quienes, habiendo llegado hasta los Portales de la Luz , amaban más las posesiones del mundo que servir a la luz. Nuevamente se pronunció la Palabra dirigida a los tres rebeldes, que esperaban fuera de los portales:
“'Retengan lo que poseen y reúnan más, pero no conocerán la paz. Cosechen los frutos de la mente, busquen el poder en las grandes posesiones, pero no tendrán un lugar seguro donde habitar. Aunque son discípulos del Señor, no participarán internamente de la paz, no tendrán seguridad ni conocerán el éxito ni tendrán el poder de retener las ganancias.
EL JUDÍO PERSONIFICA EN SÍ MISMO AL HIJO PRÓDIGO MUNDIAL. |
“'Tendrán siempre un conocimiento superficial de Aquel que vigila a todos. Tendrán siempre el impulso de reunir y amasar riquezas. Nunca tendrán tiempo para retenerla y gozarla.
“'Continúen hasta que llegue el momento de permanecer nuevamente ante los Portales de la Luz , pero entonces con las manos vacías. Entren libres, aceptados por los Servidores del Señor y conocerán eternamente la paz'”.
La antigua leyenda dice que los tres partieron con pena y rebeldía, cargados con sus tesoros; así comenzó la historia del judío errante. Es significativo recordar que uno de los más grandes Hijos de Dios que ha trabajado en la tierra y ha compendiado en Sí Mismo el camino de la realización, Jesús de Nazaret, era judío. Invirtió las primitivas condiciones; absolutamente nada poseía. Fue el primero de nuestra humanidad que logró la meta; descendía directamente del mayor de los tres discípulos originales que se rebelaron contra el drama del desapego. El judío personifica en sí mismo al hijo pródigo mundial. Es el símbolo del discípulo que todavía no ha aprendido la lección del justo sentido de los valores. Ha sido la víctima de la Ley de la Luz y es incapaz de acatar esa ley. Pecó voluntariamente sabiendo cuáles serían los resultados. De allí que conoce la ley como ninguna otra raza, porque es eternamente su víctima. Ha proclamado la ley desde su ángulo negativo; la Ley de Moisés rige hoy en gran parte el mundo y, sin embargo, no logra traer a la vida la justicia y la verdadera legalidad.
Se dice que los tres juraron permanecer eternamente juntos y nunca separase. Este voto ha sido mantenido en el trascurso de las edades y, en consecuencia, ha producido esa separación racial y esa comunidad de intereses que despierta el antagonismo de otras razas.
En el trascurso de las edades el judío ha andado errante, produciendo mucha belleza en el mundo y dando a la humanidad sus más grandes hombres; pero al mismo tiempo ha sido odiado y perseguido, traicionado y acorralado. Personifica en sí, simbólicamente, la historia de la humanidad. La antigua tendencia de los judíos de obtener y retener y también de mantener su integridad racial, son sus características sobresalientes. No pueden ser asimilados; sin embargo, la raza es tan antigua que no existe nación en el mundo que no tenga raíces en ese grupo, el cual en la antigua Lemuria había logrado tal grado de evolución que sus personajes más destacados estaban en el sendero del discipulado. No hay ningún linaje racial en el mundo occidental que no tenga vástagos de este antiguo y selecto pueblo, excepto los filandeses y los lapones y esas naciones que tienen una definida descendencia mongólica. Pero lo que hoy se denomina sangre judía no es pura, y el judío moderno sólo es un subproducto, igual que la raza anglosajona; únicamente la tendencia selectiva impuesta y la segregación racial han mantenido intactas la mayor parte de las características originales.
Los tres discípulos originales y sus familias fueron los progenitores de tres principales agrupaciones raciales, que pueden clasificarse en forma general:
La raza semita o las razas de los tiempos bíblicos y modernos, los árabes, afganistanes, moros y los vástagos y las afiliaciones de esos pueblos incluyendo los modernos egipcios, son descendientes todos del mayor de los tres discípulos.
Los pueblos latinos, sus diversas ramas en todo el mundo y las razas celtas, dondequiera se encuentran, son descendientes del segundo de los tres discípulos.
LA HUMANIDAD DESPERTARÁ AL HECHO DE SU ORÍGEN COMÚN. |
Los teutones, los escandinavos y los anglosajones son descendientes del tercero de los tres discípulos.
Lo antedicho es una amplia generalización. El período abarcado es tan vasto, y las ramificaciones en el trascurso de las épocas tan numerosas, que sólo puedo dar una idea general. Los descendientes de dos de estos tres discípulos han aceptado paulatinamente las leyendas difundidas en la época atlante y se han ubicado de parte de quienes antagonizan con el judío, tal como es en la actualidad, y perdieron todo el sentido de su común origen. No existe hoy en el mundo una raza pura, porque los matrimonios interraciales, las relaciones ilícitas y la promiscuidad, durante los últimos millones de años han prevalecido de tal modo que no existe una estirpe pura. El clima y el medio ambiente son fundamentalmente factores más grandes y determinantes que cualquier segregación impuesta, excepto aquella que proviene de constantes matrimonios entre razas. Respecto a este último factor, sólo los hebreos han conservado cierta medida de integridad racial.
Cuando la humanidad despierte al hecho de su origen común y se reconozcan las tres principales estirpes en nuestra civilización moderna, entonces desaparecerá el antiguo odio hacia el judío, quien se fusionará y mezclará con el resto del género humano. Hasta las razas orientales, que son remanentes de la gran civilización atlante, tienen vestigios de uniones entre ascendientes de judíos modernos y otros tipos raciales, pero no se han mezclado bien, por eso han logrado mantener mejor sus características que los grupos occidentales.
Los etnólogos podrán disentir, pero no podrán probar lo contrario de lo que he dicho, porque los orígenes de la actual situación racial mundial se remonta tan lejanamente en la historia de la humanidad que ni siquiera pueden probar sus propias convicciones. Sólo pueden basarse en la historia de los últimos cien mil años, trabajar con los efectos de ese pasado y no con las causas originantes. (Sicología Esotérica-I)