EL DESAPEGO

Por iván Maldonado
www.boliviarcana.org


La búsqueda final del hombre es la liberación. Solo en esa liberación puede haber felicidad. El hombre siempre ha estado buscando la felicidad durante centurias, pero siempre lo ha hecho de una manera equivocada. Ha estado buscándola netamente en el mundo material a través de la adquisición de posesiones materiales. El tener una casa, un auto, una posición social, una cuenta bancaria, un buen vestir, viajes, etc. ha dado una sensación de bienestar temporal. Se ha considerado que la continuidad de ese bienestar conduce a la felicidad. Por lo que la sociedad busca a cualquier precio esa adquisición de bienes que a su vez siente que le da seguridad. Esta falsa concepción a dado lugar a que valoremos de tal manera las cosas que poseemos, que comenzamos a amarlas emocionalmente. Ahí nace el apego a las posesiones materiales. Las cosas que poseemos no son sólo las cosas físicas densas sino también las posesiones emocionales y mentales, que conforman las posesiones psicológicas. Algunos ejemplos de estas posesiones psicológicas son: nuestro estatus social, nuestras ambiciones, nuestros logros pasados, nuestro conocimiento, nuestras virtudes, etc., pero también poseemos aquellas cualidades negativas a las cuales también estamos apegamos como: el temor, la sensualidad, la avaricia, etc.

El método que se ha estado utilizando simplemente está errado. El resultado de este error es el sufrimiento y el caos que vemos en todas partes del planeta. Se habla mucho del Amor como el sanador de este sufrimiento, pero este tampoco ha sido hallado en su verdadera dimensión. Solo cuando el sufrimiento termina, entonces empieza el amor. Ahora, ¿Cómo terminamos con el sufrimiento?

Terminar con el apego es terminar con el sufrimiento.

Primero, comprendamos ¿cuándo surge el sufrimiento en nuestras vidas? Éste surge necesariamente cuando estamos apegados a algo o a alguien, cuando hay un sentido de posesión emocional hacia algo, a esto último le llamamos apego. El sólo pensar que podemos perder ese “algo” nos genera un sentimiento de temor (también a nivel emocional o astral). En realidad, a lo que nos apegamos son a las imágenes que forma nuestra mente y que son alimentadas por nuestros pensamientos y sentimientos. Todo apego necesariamente genera ceguera espiritual sobre aquello que estamos apegados. Por lo tanto, si no vemos claramente el camino debido a esta ceguera, entonces no podemos actuar como nosotros mismos, como almas, sino solo de acuerdo a nuestras impresiones erróneas. Para obtener un conocimiento de sí mismo es necesario estar desapegado para ver claramente.

Aquello que vemos de nosotros mismos son solo imágenes distorsionadas creadas por nuestra mente debido a que el apego emocional nos condujo a una ceguera y por lo tanto nos conduce a una acción errada. Terminar con el apego es terminar con el sufrimiento. Ahora bien, ¿Cómo terminamos con el apego? A través del desapego emocional.

Desapegarse no significa separarse. Esto simplemente conduciría nuevamente al sufrimiento. Estar desapegado significa mantener la mente “firmemente en la Luz”, de modo que la mente se convierta en el órgano de visión para el hombre espiritual superior. Significa poder ver mentalmente, sin ser influenciado por la reacción del yo personal emocional.

Existe un método científico para obtener el desapego. Este es llamado la recapitulación vespertina y funciona de la siguiente manera: antes de dormirse haga una recapitulación de los acontecimientos principales que ocurrieron en su vida durante ese día, preguntándose en qué forma ha practicado el desapego durante el día. Por ejemplo, ¿ha hablado con serenidad y desapego? ¿ha practicado el desapego de sí mismo cuando han surgido circunstancias que amenazaban su equilibrio emocional?

Finalmente, recordemos que nosotros mismos somos los redentores de nuestra naturaleza inferior. El trabajo lo debemos hacer nosotros mismos, paso a paso en cada uno de nuestros tres cuerpos inferiores hasta que finalmente el desapego desaparezca y nuestra verdadera naturaleza se revele... el amor, el cual conduce a la tan añorada libertad y felicidad.

UN GRAN AMOR

Érase una vez una isla donde habitaban todos los sentimientos: la alegría, la tristeza y muchos más, incluyendo el amor. Un día les fue avisado a sus moradores que la isla se iba a hundir, por lo que todos los sentimientos se apresuraron a abandonarla. Abordaron sus barcos y se prepararon a partir apresuradamente. Sólo el AMOR permaneció en ella; quería estar un rato más en la isla que tanto amaba, antes de que desapareciera. Al fin, con el agua al cuello y casi ahogado, el AMOR comenzó a pedir ayudar. Se acercó la RIQUEZA que pasaba en un lujoso yate y el AMOR dijo: “RIQUEZA, llévame contigo! La RIQUEZA contestó: “No puedo, hay mucho oro y lata en mi barco, no tengo espacio para ti”. Le pidió ayuda a la VANIDAD, que también venía pasando: “VANIDAD, por favor ayúdame!” Le respondió: “Imposible AMOR, estás mojado y arruinarías mi barco nuevo”. Pasó la SOBERBIA, que al pedido de ayuda contestó: “Quítate de mi camino o te paso por encima!” Como pudo, el AMOR se acercó al yate del ORGULLO y una vez más solicitó ayuda. La respuesta fue una mirada despectiva y una ola casi lo asfixia. Entonces el AMOR pidió ayuda a la TRISTEZA: “¿Me dejas ir contigo?” La TRISTEZA le dijo: “Ay AMOR, tú sabes que siempre ando sola y prefiero seguir así”.

Pasó la ALEGRÍA y estaba tan contenta que ni siquiera oyó al AMOR llamarla. Desesperado, el AMOR comenzó a suspirar, con lágrimas en sus ojos. Fue entonces cuando una voz le dijo: “Ven AMOR, yo te llevo”.

Era un anciano el que le decía eso. El AMOR estaba tan feliz que se olvidó preguntarle su nombre. Fue llevado a la tierra de la SABIDURÍA y, una vez allí, el AMOR preguntó a ésta: “¿Quién era el anciano que me trajo y salvó mi vida?” La SABIDURÍA respondió: “Era el TIEMPO.” “¿El TIEMPO? Pero ¿por qué el TIEMPO me quiso ayudar?”, dijo el AMOR. La SABIDURÍA le respondió: “Porque solo el TIEMPO es capaz de ayudar y entender a un gran amor”. No importa cuánto TIEMPO esperemos, si existe AMOR, el TIEMPO nos ayudará a esperar aquello que más deseamos. Todo es hermoso en el tiempo exacto que Dios tiene para nosotros, ni antes, ni después. Aunque este relato trata al amor como un sentimiento, hay quien dice que el amor no es un sentimiento, sino una decisión, de tal manera que independientemente de cómo te sientas, buscas las cosas que le hagan bien a esa persona a quien le brindas tu amor. El amor verdadero es una decisión y, como proviene de Dios, está llamado a la eternidad. Que tengas NO un día, sino una vida llena de amor…!

(Contribución del Grupo del Jueves)

“TODAS LAS ENSEÑANZAS DE BUDDHA PUEDEN SER EXPRESADAS EN DOS ORACIONES: ‘DEBES AYUDAR A LOS DEMÁS’ Y ‘ SI NO PUEDES AYUDAR, NO DEBERÁS LASTIMAR A LOS OTROS’.” Dalai Lama.

 

webmaster: Ivan Maldonado ivanmaldonadop@hotmail.com