EL ALMA DE NUESTRA NACIÓN
(Extracto)
Por Corinne McLaughlin y Gordon Davidson

¿Tiene alma una nación? ¡Por supuesto! De igual modo como nosotros tenemos una personalidad que tiende a ser auto-centrada, y un alma altruista con un propósito superior, lo mismo puede decirse de las naciones. El problema es que pocas naciones manifiestan su alma plenamente. Más bien, su personalidad es la que se expresa en todos los eventos mundiales. Sin embargo, el alma de una nación puede manifestarse cuando promociona el bienestar de todas las naciones en asuntos tales como evitar la violencia, proteger los derechos humanos y cuidar el medio ambiente.

Como nosotros, los individuos, que debemos luchar en el proceso de estabilizar nuestras personalidades, haciendo que nuestros componentes físicos, emocionales y mentales funcionen coordinadamente para que podamos invocar con éxito a nuestra alma, las naciones tienen que hacer lo mismo.

Cuando una nación está gobernada por su personalidad, será materialista, egoísta, tendrá tendencia hacia la separatividad y manipulará a las demás naciones sólo para lograr ventajas. Sin embargo, a la larga, mediante la evolución, el alma de una nación controlará a su personalidad.

Cuando hay muchas rencillas étnicas, odios raciales, corrupción, habrá inevitablemente una explosión externa debido a estas actitudes destructivas. Las crisis presentan oportunidades a una nación para cambiar esquemas obsoletos y dañinos, y proveen una gran oportunidad para que despierte su alma.

Se puede invocar al alma de una nación cuando la personalidad de esa nación clama; cuando el grito colectivo de su pueblo demanda cambios o pide ayuda. Este grito invocativo recibe entonces respuesta de fuentes espirituales. Esta ayuda espiritual puede venir en forma de ideas, de una nueva visión, de un renovado influjo de energía para lograr un propósito superior, la aparición de nuevos líderes o como protección contra enemigos.

Cuando los elementos funestos de la psiquis nacional son gradualmente limpiados mediante experiencias dolorosas, el alma de una nación, junto a sus más elevados valores e impulsos, puede manifestarse más plenamente. Si el alma es invocada, ésta destruirá los aspectos limitantes de la personalidad nacional, atrayendo a su vez energía nueva, reconstruyendo así la personalidad nacional.

Los esfuerzos de los individuos y de los grupos que verdaderamente están trabajando en busca de soluciones inclusivas para ayudar a invocar al alma de su nación, atraen impulsos superiores, traen ideas progresivas, ayudan a vencer al temor, inspiran y promueven la belleza y la nobleza en la vida nacional. Estos individuos y grupos pueden invocar al alma de una nación, al pedir, conscientemente su ayuda, meditando en sus cualidades y orando por su asistencia. De modo similar a los individuos, el alma de una nación puede ser invocada frecuentemente durante momentos de gran necesidad o emergencia, tales como durante una guerra, una hambruna o una opresión. ¡Invoquemos conjuntamente por el alma de nuestra nación!

 

webmaster: Ivan Maldonado ivanmaldonadop@hotmail.com