DÍA DE LA INVOCACIÓN
Cómo Emitir la Gran Invocación

(Discipulado en la Nueva Era-II -pg.171)


…esta Invocación no es un ejercicio de meditación; es esencialmente una plegaria que sintetiza el deseo más elevado, la aspiración y la demanda espiritual de la propia alma de la humanidad y debe ser empleada de esa manera. Cuando la cumple el discípulo entrenado o el aspirante en entrenamiento, debe asumir una actitud meditativa, es decir, una actitud de concentración, dirección y receptividad espirituales. Entonces orará. No es correcta la actitud adoptada por el estudiante esotérico que abandona todas las antiguas prácticas religiosas por estar disconforme y creer que ya no necesita ni le sirve la plegaria, o que ha pasado a una fase superior, la de la meditación. La verdadera posición sería emplear ambas a voluntad y de acuerdo a la necesidad.

En relación con la Invocación, asume así la actitud meditativa (una actitud mental interna y una firme resolución), pero emplea el método de la plegaria que – cuando está divorciado de toda relación con el yo separado – es un poderoso medio para establecer y mantener rectas relaciones espirituales y humanas. Cuando adopta la actitud meditativa y emplea el complemento de la plegaria (por medio de la Invocación ), establece una relación con la masa humana, imposible de otra manera, y puede complementar su reconocida aunque inexpresada necesidad, vinculándose además con la Jerarquía, la cual actúa desde el plano astral cósmico, pero – empleando el antakarana planetario – también actúa en los niveles mental y búdico, evocados por el deseo de la masa humana.