Mimi Reinhardt, ahora de 92 años de edad, es la mujer que mecanografió la famosa lista que salvó de la exterminación a cientos de judíos polacos durante la 2ª Guerra Mundial, emigró a Israel y contó su historia años después de haber vivido inadvertida en Nueva York. Ella escribió una posdata conmovedora en la historia de “ La Lista de Schindler”, escrita por el autor Tomas Keneally, y luego puesta en la pantalla grande por el famoso Steven Spielberg.
A su llegada a Tel Aviv la semana pasada, Mimi Reinhardt encontró de pronto que era una notoriedad, y se sintió abrumada al convertirse en una celebridad, cosa que el ostentoso Oskar Schindler lo hubiera disfrutado plenamente si hubiera sido él.
Hablando con El Observador en un hotel en Tel Aviv, donde ella planea quedarse, cerca de su hijo y su familia, la otrora secretaria de Oskar Schnidler recordó la historia de la lista que salvaría a tantas vidas, y la parte que le tocó a ella desempeñar.
‘Se me recogió en Cravovia (donde estaba la fábrica de Schindler) por ser judía, y se me envío a un campo de concentración en Plaszow, comandado por el notorio oficial de la SS Amon Goeth. Schindler contrató gente del campamento para trabajar en su fábrica. El hecho que hablaba un perfecto alemán, y sabía escribir en taquigrafía fue el salvoconducto de mi salvación.
‘Mi madre había insistido que aprenda algo útil, así que aprendí mecanografía. En el campamento no había mucha gente que hablara el alemán ni eran taquígrafos y dactilógrafos, así que me pusieron en las barracas administrativas.
‘Cuando los alemanes vinieron con una lista de trabajadores para que Schindler lleve a Sudetenland (Checoslovakia occidental), fue a mi a quién se le dio la nota para mecanografiarla.
Esa lista sería el grupo al que se los llamó posteriormente los judíos de Schindler, mas o menos 1,300 individuos a quienes al principio quizás por motivos económicos, pero más tarde, cada vez más por razones humanitarias, Schindler los defendería de la SS con su encanto agresivo, cobijándolos en su fábrica de Cracovia, y luego, cuando el frente ruso avanzaba, en su fábrica de balas en Sudetenland.
Fue en ese momento que Schindler y su contador judío, Itzhak Stern, quién ayudó a motivar a Schindler, prepararon la ‘lista' de los trabajadores esenciales – todos judíos – para relocalizarlos a su nueva fábrica. ‘Se me dio la lista para mecanografiarla', recordó Mimi Reinhardt. ‘Y cuando la mecanografié, coloqué mi nombre y los nombres de dos amigos para completar el cupo'. Al hacerlo, y debido a la acelerada exterminación de judíos polacos durante el año 1944, con seguridad que salvó todas sus vidas. Después de un peligroso viaje, pasando por Auschwitz, los judíos de Schindler llegaron a la nueva fábrica en Brunnlitz. A pesar de las reservas que tenía Mimi de la fama de mujeriego y bebedor de Schindler, ella decidió seguir trabajando para él.
Mimi se encontró con Schindler solo una vez más después de la guerra. ‘Debe haber sido alrededor del año 1953. Fui a Viena y estaba caminando por la calle con un tío. Al pasar por un café, vimos a un grupo de personas allí sentadas. De pronto un hombre enorme corrió hacia mí y me abrazó y me besó, diciendo: “Mimi, Mimi…” Así me di cuenta que Schindler estaba allí sentado con algunos judíos que él había salvado'. |