PLENILUNIO DE CAPRICORNIO

Nota clave: "Estoy perdido en la Luz Suprema y a esa Luz doy la espalda"
(Plenilunio: Sábado 14 de enero, 2006, a horas 09:48)


El Festival de Capricornio proporciona el tema y punto de atención para nuestra meditación de Luna Llena de este mes. Se dice de Capricornio que es una de las fuerzas más difíciles de comprender porque es el más misterioso de los doce signos. Puede que ello sea porque el verdadero Capricornio puede actuar en cualquiera de los dos extremos de conciencia: el del materialismo más denso o el de la percepción iluminada del iniciado.

Capricornio ofrece una imagen bastante completa de la humanidad con sus pies en la Tierra y, sin embargo, corriendo libremente y subiendo a las cimas de la ambición mundana o de la aspiración espiritual en búsqueda de aquello que se percibe como principal necesidad. Como carnero, es el ser humano terrenal, el codicioso buscador de la satisfacción del deseo, o el aspirante, el buscador igualmente egoísta a la caza de la satisfacción de su aspiración.

La definición más apta es que el ser humano es "un animal más un Dios vivo en la forma física". La energía de Capricornio parece representar, en su estimulación, éstos dos aspectos de la constitución humana. Todavía enfocado en la naturaleza material se encuentra un ambicioso animal, luchando por sus propios intereses egoístas, preparado para llegar tan lejos como sea necesario para satisfacer sus necesidades y deseos. Los aspirantes al discipulado que se encuentran bajo esta misma influencia están espoleados e inspirados en su ascensión, saliendo de las profundidades de la vida controlada por la forma hacia la luz y la gloria de la experiencia de la cima de la montaña, o iniciación.

Por lo tanto, dependiendo de donde se encuentre un individuo en el sendero de evolución, Capricornio estimulará todo cuánto sea material, o centrado en la forma, o todo cuánto sea espiritual.. En Capricornio se encuentra la plena expresión de la naturaleza terrenal, pero también se encuentran inmensas posibilidades espirituales.

Capricornio guarda el secreto del alma, el secreto de la gloria oculta, revelado al discípulo en el punto culminante de la tercera iniciación, la transfiguración de la personalidad por el alma en la cima de la montaña. Pero esta revelación sólo puede tener lugar como resultado del esfuerzo, de la capacidad de elevarse por encima de las limitaciones de la personalidad, de persistir en el camino de ascensión a pesar de los obstáculos y las dificultades. No existe un camino fácil para que los individuos se liberen de sus propias limitaciones del egoísmo y la separatividad; y no existen los atajos. Es un largo, doloroso proceso en el que aprendemos, eventualmente, mediante la experiencia personal, que la autodisciplina y el autocontrol y el autosacrificio forman las piedras fundamentales del discipulado.

Sobre estos cimientos puede eventualmente desarrollarse la superestructura de una forma de vida amorosa y responsable, que refleje los valores del alma. Este crecimiento de conciencia se convierte en el camino de iniciación, el camino hacia la cima de la montaña, hacia esa luz suprema que revela al alma como el verdadero Ser, al Plan como la responsabilidad del discipulado y a la Jerarquía espiritual del planeta como el centro de amor donde, a través de la iniciación, se admite al discípulo aceptado.

Capricornio es, por tanto, el signo destacado de la iniciación. Según los antiguos mitos y leyendas, todo dios-sol nace en este signo. (Un dios-sol es aquel cuya tarea es revelar algún aspecto del principio del alma: amor, luz y voluntad cósmicos.) La cumbre de la experiencia puramente humana, la tercera iniciación de Transfiguración, está regida por Capricornio. En ella el alma revela su belleza, verdad y bondad en la conciencia del discípulo, confirmando su logro y estableciendo el camino por delante. Martín Luther King habló de haber estado en la cima de la montaña y haber contemplado la "tierra prometida". Se refería a la promesa que el alma extiende a toda vida humana. La superación de las limitaciones personales y las barreras impuestas por las circunstancias sólo son posibles a la luz de un estado de conciencia más elevado e inclusivo.

Para todos los discípulos, el camino hasta la tercera iniciación, incluida, es el camino del servicio entre los "hijos de los hombres", todavía sufriendo en los planos y valles de la experiencia humana. Los iniciados dejan atrás la experiencia en la cima de la montaña, vuelven sus rostros hacia el campo de servicio y enfocan toda su atención y energías en satisfacer la necesidad del reino humano.

La nota clave del discípulo en Capricornio es elocuente respecto a toda esta experiencia: "Estoy perdido en la luz suprema y a esa luz doy la espalda". O, en palabras de la nota clave de nuestro trabajo de meditación de Luna Llena, el discípulo "gira sobre el pedestal de luz y se vuelve en dirección opuesta. Vuelve su rostro hacia la oscuridad y, entonces, los siete puntos de luz dentro de sí mismo transmiten la luz que irradia hacia el exterior y, he aquí que los rostros de los que huellan el sendero oscuro reciben esa luz. Para ellos ya el camino no está oscuro. Detrás de los guerreros, entre la luz y la oscuridad, resplandece la Luz de la Jerarquía."

 

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