-El mundo es un mundo de dualidad y por lo tanto una fuente de dolor. Si uno sale a buscar logros mundanos, el sufrimiento es inevitable. ¿Sabes cómo es eso? Es como frotarse adrede una úlcera ya existente, de manera que el dolor se duplica. Desplazarse hacia Dios es, por otra parte, como un ungüento analgésico sobre la úlcera. No hay otra forma de calmar el sufrimiento. Todo ocurre de acuerdo al karma de cada uno. Un padre afligido que había perdido a su hijo, preguntó:
-¿ De dónde debería uno sacar fuerza para soportar las pérdidas?
-Era vuestro karma servir a vuestro hijo durante algunos años y su karma aceptar vuestros servicios. Algunas veces los grandes santos tienen que nacer durante un cierto tiempo para vivir hasta el fin el karma que les queda en una atmósfera adecuada. Cuando todo acaba Dios se los lleva. Todo es el lila* de Dios. Algunas flores se caen sin dar fruto. El mundo es así. Ha de haber pérdida y aflicción. Recuerda que el Atma del niño y tu propio Atma son uno. El Atma no nació ni tampoco muere, es eternamente, sólo el cuerpo se deteriora. Esfuérzate en no estar apegado al cuerpo ni llorar por él. Si has de llorar, llora sólo por Él. Recuérdalo, repite Su Santo Nombre. Dedícate a leer las Escrituras, te reconfortarán, tu pesar se hará mucho más ligero. Haz que tu vida sea una vida de dedicación. Tu casa misma puede ser un ashram. Los pesares vienen para recordarte que vuelvas tu mente para verlos como Bendición de Dios. Una mujer afligida dice:
-Ma, he olvidado la pérdida de mi hija mientras tú estabas aquí. Ahora que te marchas me sumergiré en el dolor como antes. Sri Ma puso sus manos sobre el corazón de la mujer y dijo con gran compasión:
-No, no te agobiarás otra vez si piensas en Dios y repites Su Santo Nombre constantemente.
*Pasatiempo, lo que Dios Quiere hacer – VERDEMENTA |