“En la quietud y confianza debe estar su fortaleza”.
Mientras miro por enésima vez cualquiera de los capítulos de “ La Guerra de las Galaxias” veo que en ese lejano futuro la humanidad sigue en el mismo y eterno conflicto de la lucha entre el bien y el mal. De acuerdo a los libros de DK, la sexta raza raíz lleva en sí las semillas de todo este conflicto, que volverá a repetirse en niveles mentales, y de un modo muy distinto del que podemos entender, debido a que los del futuro tendrán un estado de conciencia muy distinto al nuestro actual. Si retrocedemos al siglo pasado, recordamos el enorme dolor que ocasionaron la 1ª y la 2ª Guerras Mundiales (consideradas una sola), y aún antes, el enfrentamiento entre los Señores de la Faz Resplandeciente y los de la Faz Oscura , que terminó en el hundimiento de la Atlántida , y que puede verse con mucha claridad en el Bhagavad Gita, con los conflictos de Arjuna y la ayuda de su guía, Krishna. Esto vuelve una y otra vez.
En estos momentos se debe cultivar la flexibilidad y adaptabilidad. |
Sin embargo, en esta ocasión turbulenta en el planeta, se nos suma la problemática del medio ambiente, el calentamiento global, la escasez de agua, y muchas otras cosas más. Ciertamente, el planeta entero está en crisis, y nuestra nación no es una excepción.
Una Causa de la Crisis
“En la actualidad es necesario reflexionar sobre esta cuestión de las formas, porque con la entrada de un nuevo rayo y el comienzo de una nueva era, viene siempre un período de gran desorganización hasta que las formas existentes se adapten a la nueva vibración. En esa adaptación quienes han cultivado la flexibilidad y adaptabilidad , o la poseen como rayo de la personalidad, progresan con menos desorganización que aquellos que están más fijos y cristalizados.
“Especialmente en estos momentos se debe cultivar la flexibilidad y procurar que la forma responda, porque cuando venga Aquel a Quien todos adoramos, ¿no creen que Su vibración causará desorganización si aún existe cristalización? Así sucedió antes y así sucederá nuevamente.” ((pg. 194)
“Estas fuerzas que actúan sobre la raza humana afectan a los más sensibles, que a su vez afectan a su medio ambiente, estableciéndose paulatinamente un impulso que se precipita a través de una raza o nación, durante un período o ciclo de años, produciendo estados de profunda depresión y desconfianza mutua. Causa una triste autoabsorción, a la cual denominamos pánico u oleada de inquietud. Es casual el hecho de que su desarrollo sea militar, económico, social o político, o tome la forma de una guerra, una inquisición religiosa, restricciones económicas o desconfianza internacional. Las causas tienen su origen en los anteproyectos del proceso evolutivo y están regidos – aunque no sea comprendido – por la buena Ley”. ( pg. 224)
“Debe recordarse que todo aspirante es un punto focal de energía y que en el lugar donde se encuentre debería ser un punto focal consciente. En medio de la borrasca y la tormenta hará sentir su presencia. La Ley de acción y reacción rige aquí, y a menudo los Grandes Seres (previendo la necesidad de tales puntos de contacto externo, en períodos de intranquilidad mundial (como la actual), reúnen en ciertas localidades a quienes aspiran a servir. Actúan como contrapeso y ayudan al plan general, y simultáneamente aprenden las lecciones necesarias.
El esfuerzo por parte de todos los aspirantes no debería ser resistir y repeler o luchar y defenderse. Dicho método centraliza la atención en el no-yo y conduce a un mayor caos. El esfuerzo debería consistir en hacer contacto con el Yo superior y mantenerlo firma y estable, y alinearse en forma tan directa que la fuerza y el poder del alma pueden verterse sobre la triple naturaleza inferior y a través de ella. Esta afluencia originará una constante irradiación que afectará al medio ambiente, exactamente en proporción a la extensión del contacto interno, y en relación directa con la pureza del canal que vincula el cerebro físico con el cuerpo causal.
El aspirante también debería obtener ese autoolvido que se refiere al yo inferior y se fusiona con el bien existente en quienes han establecido contacto. El recuerdo y el olvido del yo debieran marchar juntos – (recordar constantemente al Yo superior y olvidar al yo inferior).
El hombre que trata de proporcionar un punto de contacto entre el caos y quienes trabajan para fines constructivos y en bien del orden, debería utilizar análogamente ese factor tan necesario, el sentido común, en todo lo que se realiza. Esto involucra obediencia a la economía de la fuerza, debido a la discriminación y al verdadero sentido de los valores. Donde están presentes se economizará tiempo, se conservarán las fuerzas, la energía será sabiamente distribuida, el excesivo celo eliminado y los Gran Seres podrán contar con la sagacidad de un aspirante y encontrar así a un colaborador. (pgs. 234-5) (continuará).