ARIES

El Festival de Pascua es el Festival del Cristo Resucitado y Viviente, el Maestro de Todos los Hombres y la Cabeza de la Jerarquía Espiritual
Por Ed Schenet


En Aries nacen las ideas, la Luz de la Vida misma, iniciando la Voluntad de Ser. Es el proyector del Logos, el Señor del Mundo, buscando aquello que puede ser usado para su Divina Expresión. En este tiempo, un impulso de vida del Espíritu regenera y resucita a todos los Reinos de la Naturaleza. En el Hemisferio Norte vemos que la nueva vida nace, debido a que la Primavera trae más luz e inspiración.

El Festival de Pascua es el festival del Cristo resucitado y viviente, el Maestro de todos los hombres y la Cabeza de la Jerarquía Espiritual. Él es la Expresión del Amor de Dios. En este día, es reconocida la Jerarquía Espiritual , la cuál Él guía y dirige, enfatizando la naturaleza del Amor de Dios. Es el gran festival Cristiano, y ha sido reconocido de muchas formas por las diversas culturas a través de la historia.

¿Qué significa este Festival de Pascua para nosotros hoy en día? Piensen en el significado de las frases “Cristo en ti, esperanza es de Gloria”, y “Este es el amanecer de la Era de Acuario”. Para mí tiene que ver con la promesa de Vida y de Luz más abundantes, que surgen en el horizonte de la Conciencia , y tengo la certeza y sé intuitivamente que está sucediendo en este preciso momento y en todo momento, hasta la eternidad.

Para mí, el mensaje de Pascua ha tenido muchos significados. Primero era la dicha de buscar coloridos huevos de Pascua, que se suponía traían los conejos. Luego, la plenitud e inspiración que sentía cuando iba a la iglesia de niño, y escuchaba la historia de la Pascua de Resurrección de Cristo. Sabía en el fondo que había un significado más profundo que eso, y comencé a investigar, llegando así a varias conclusiones: que la muerte no es victoriosa, que no somos nuestra carne mortal y que por la Verdad , deberíamos sacrificar algo tan preciado como nuestra vida misma mediante el Amor Impersonal.

Mientras iba madurando y mi conciencia se expandía, otra luz de la verdad comenzó a surgir. Comprendí el significado del símbolo de la tumba y de la roca que fue removida para que salga el Cristo transfigurado. Significaba hacer a un lado la roca de la ignorancia para permitir que la Luz de la Verdad brille en el mundo. Recuerdo que el mensaje que retuve de mi herencia cristiana era “Estas cosas que he hecho y aún mayores las harán ustedes”.

"Si prendemos una vela en una habitación oscura, la oscuridad deja de existir".

Como la búsqueda de huevos de Pascua, podemos encontrar joyas de verdad en muchas escrituras de autores inspirados y poetas, en el arte, las películas y la música. La Luz de la Verdad está oculta, pero se hace visible cuando la buscamos con el corazón y con la mente abiertas. Nuestra meta es creer verdaderamente y aplicar y usar esa Verdad que hemos encontrado en nuestros largos viajes a través de la oscuridad y la Luz. La verdad que hemos invocado se la encuentra alrededor nuestro y todo lo que debemos hacer es cooperar. Debemos hacer a un lado la piedra del egoísmo, de la ignorancia y de la separatividad que ha infestado a la humanidad por edades en el pasado, y permitir que la Luz de Cristo brille desde la cueva.

Cuando la Luz de Cristo llegue a su cenit en la Era de Acuario que ahora está llegando, transformará el mundo. La oscuridad es simplemente la ausencia de luz, y si prendemos una pequeña vela en una habitación oscura, la oscuridad dejará de existir.

Cuando invocamos la Luz del Cristo dentro de la Caverna de nuestra Consciencia y la irradiamos a nuestro entorno, a nuestras familias y a todo lo que nos rodea, esa Luz será cualificada por la Luz de nuestra Alma y la transmitiremos mediante el lente de nuestra conciencia, y aquellas condiciones que parecían oscuras, recibirán nueva luz.

Antes de adoptarse el calendario Gregoriano, el primero de Abril era considerado el primer día del nuevo año.

Al mirar hacia delante con ojos y corazones expectantes, reflexionemos sobre el significado de los eventos del pasado con nueva visión. Para comprender el significado de los eventos que impactan a nuestro mundo y a nuestras vidas, es importante comprender al planeta en el cual vivimos, comprender quiénes somos y nuestra relación entre la tierra y la humanidad. Generalmente en nuestro diario vivir, no estamos concientes del significado de la frase “En Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro Ser”. Recién nos acordamos del significado de esa frase cuando el planeta donde vivimos y depende nuestra seguridad nos demuestra su poder y lucha por restablecer su equilibrio; y cuando el aire, la tierra, el fuego y el agua están agitados. Últimamente hemos estado muy preocupados por el desequilibrio de estas fuerzas y su resultado devastador. Estas fuerzas son las más evidentes cualidades físicas de “Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro Ser”. “Aquel” está compuesto de muchas existencias que llamamos Reinos de la Naturaleza. Lo vasto de estos Reinos está más allá de nuestra comprensión. Nosotros, los humanos, integramos el Cuatro Reino. El Quinto Reino es el de las Almas, que ha sido señalada por todas las religiones, y ha servido de musa para muchos filósofos y poetas.

Está constituido por individuos como ustedes y como yo que han buscado y encontrado la Luz y el Amor del Alma, y mediante el esfuerzo de un crecimiento auto inducido, han pasado muchas pruebas y se han trasladado al Quinto Reino para guiarnos y convertirse en los hermanos mayores de la humanidad. Ellos están constantemente buscando en la oscuridad de la humanidad esas luces centellantes para asistir a los que estamos buscando el sendero. Enfocan y distribuyen la Luz , el Amor y la Sabiduría del Cristo, que es la Luz que celebramos durante este Festival del Cristo.

Durante nuestra meditación y a través de esta temporada de Pascua, invoquemos la Luz del Cristo con suficiente fuerza como para proyectarla en las áreas de oscuridad en el mundo, y con paciencia, visualicemos la nueva Luz, la Buena Voluntad y la Hermandad surgiendo en el horizonte. Cristo permanece atento a nuestra demanda invocativa.