¡Saludos a todos!
En los viejos libros médicos de astrología encontramos que, cuando estamos bajo estrés, Acuario tiende a producir un estímulo de melancolía, nerviosismo e hipersensibilidad. En general, se dice que Acuario es un signo fuerte y optimista, que sirve para dar mucho impulso humanitario, buena vitalidad y claridad de visión a los grandes servicios a la humanidad.
Acuario rige las vidas elementales. |
La psiquis de Acuario tiene que ver totalmente con el servicio (como en Saturno), en respuesta a una causa y a un llamado mayor. Pero quizás son poco conocidas las verdaderas razones del por qué Acuario está tan relacionado con esta idea del servicio grupal y tendencias humanitarias. Solemos pensar simplemente en su regente ortodoxo, Urano, como el planeta que emite ese tipo de energía. Pero la verdad del asunto yace no en los cielos, pero justo bajo nuestras mismas narices, porque Acuario – como Capricornio – gobierna a un grupo de vidas que están íntimamente conectadas con nuestra misma naturaleza. Esta Jerarquía de vidas que Acuario rige es muy vasta y comprende a todo lo que vemos alrededor nuestro en esta Tierra. Es llamada por muchos nombres, tales como “Las Vidas Elementales”, “Las Vidas Enceguecidas” y “Las Canastas de Alimento”. Vamos a revisar cada uno de estos nombres en su momento, mientras examinamos esta parte tan fascinante de nuestra naturaleza, recordando mientras lo hacemos, que no solo estamos mirándonos, pero que también estamos mirando a todo lo que existe alrededor nuestro, y que estamos interconectados con todo eso.
Cuando examinamos esta clase de vidas que rige Acuario, necesitamos comprender varias cosas. Primeramente, que somos seres de múltiples niveles, y que lo que vemos a diario sólo es la parte más baja y densa de nuestro ser. En las enseñanzas esotéricas se nos dice que esta parte física densa nuestra ni siquiera es un principio – esto significa que pertenece al pasado y no forma parte de nuestro verdadero desarrollo evolutivo. Al final, es un autómata que sirve a nuestras necesidades – y excelentemente bien – pero ya no es apto para la verdadera evolución de nuestra psiquis. En segundo lugar, la verdadera parte evolutiva de nuestro maquillaje físico yace en lo que un clarividente llamaría la contraparte etérica del cuerpo denso – el cuerpo de la vitalidad. Es este cuerpo etérico al cual se hace referencia cuando miramos a lo que se llaman las vidas elementales. Este es el cuerpo que utiliza lo que llamamos prana, chi o vitalidad, y que transmite esa vitalidad a nuestro cuerpo denso. Es el molde al cual el cuerpo denso accede, por eso a veces es llamado el doble etérico. Se extiende hacia fuera, más allá de la superficie del cuerpo denso físico, a una distancia de alrededor de 1–3 pulgadas (25–75 cms.), y su color puede ser azulado, violeta o amarillo, dependiendo de la vista del clarividente, dando la impresión de estar compuesto de una fina red de filamentos, que parece un cuerpo emanando en lugar de un cuerpo causativo. De hecho, este cuerpo etérico está compuesto en un filamento principal, entrelazado por dentro y envuelto alrededor de sí mismo innumerables veces y – como resultado – se conecta directamente con todo lo que vemos, porque todo tiene un doble etérico – y nosotros estamos entrelazados con el mismo hilo.
¿Cuántas veces nos hemos sentido prisioneros dentro nuestra propia piel? |
Debido a este entrelazado del hilo etérico obtenemos el nombre de “Las Canastas del Alimentos”, porque todo cuerpo etérico indudablemente se parece a una canasta tejida de muchas maneras. Y, es este doble etérico que alimenta a su contraparte física densa mediante el prana o la vitalidad que recibe y trasmite al cuerpo denso. Si no fuera por el doble etérico, todo lo que vemos en el mundo físico se secaría, moriría y dejaría de existir. Este doble etérico está compuesto de un solo tipo de sustancia o elemento, de ahí su nombre “elemental”. Existe también un tipo particular de deva o de vidas angélicas que conforman este tipo de cuerpo de sustancia. Estos devas se llaman los “Devas de las Sombras” y se los clasifica como devas “que escuchan, pero no ven”, de ahí el nombre de “Las Vidas Enceguecidas”. Pero existe otro nombre para esta Jerarquía que rige Acuario, y se llaman “Los Prisioneros del Planeta”. A un “Prisionero del Planeta” se lo define como una vida dévica que forma parte del cuerpo etérico planetario, simplemente dicho. Y nuestros dobles etéricos son una parte de tales vidas.
Pero, ¿qué tiene que ver esto con la idea del trabajo de grupo y del servicio en relación a Acuario? De igual modo como nuestros cuerpos densos están compuestos de trillones de células individuales, también nuestros cuerpos etéricos están compuestos de una infinidad de pequeñas vidas conocidas como vidas atómicas etéricas – los verdaderos elementales. Están unidos para formar ese cuerpo de manifestación, del mismo modo que las células del cuerpo denso trabajan conjuntamente para darnos su forma coherente. Además de eso, todos los cuerpos – denso, etérico, astral y mental – trabajan juntos para formar aquella entidad coherente que tanto conocemos y amamos que es el ser humano. Somos la representación viviente de la unidad grupal y del proceso grupal hacia una meta unida, cualesquiera que ésta sea.
Los cuerpos que conforman a la persona no son auto-conscientes. Están ciegos, en términos esotéricos. No ven el propósito espiritual que los ha llamado a unirse – de igual modo que no podemos ver el propósito mayor que nos ha traído a unirnos entre todos como personas en los varios grupos que conformamos. Están interconectados, pero no son inter-conscientes; unidos pero separados; conscientes de su entorno, pero no conscientes de su individualidad; inteligentes, pero no pensantes. Son, por lo tanto, instintivos – altamente inteligentes, pero al fin y al cabo, instintivos nada más. Es el Alma que confiere la auto-conciencia y el sentido de un propósito unido y de una meta superior a la personal. Cuando enfrentamos al tipo de vida instintiva que recién hemos descrito, se la conoce como vida lunar . Estas vidas limitan la conciencia y son mantenidas aprisionadas – atadas a la forma porque no conocen ni su verdadera identidad ni su propósito, y permanecen bajo al mandato de algún ser o de alguna fuerza superior. Por lo tanto, se llaman los Prisioneros del Planeta. ¿Cuántas veces nos hemos sentido prisioneros dentro nuestra propia piel, golpeados por los caprichos de urgencias, anhelos, deseos e ilusiones, solo viendo una parte de nuestra verdad, viendo vislumbres de nuestro propósito – y ni siquiera eso – y siempre preguntándonos ¿porqué nos encontramos particularmente en ese estado en cualquier momento dado? Somos prisioneros de nuestros prisioneros. Sin embargo, somos libres dentro de nuestro verdadero ser superior, porque en esa naturaleza, hemos conformado la existencia de nuestros cuerpos. ¡Que embrollo y masa de energías conflictivas somos nosotros! Podemos ser un momento sabios y llenos de Luz, y luego con conciencias tan densas como una piedra.
Al elevar nuestra vibración, elevamos la vibración de todos los que están alrededor nuestro. |
El planeta que rige el aspecto Jerárquico de Acuario es la Luna , y como podríamos suponer – trata con las vidas lunares. En y a través de Acuario, vemos el conflicto entre el Alma y sus cuerpos, y el servicio que hacemos a esas vidas beneficiándolas mediante nuestro dominio sobre ellas y refinando esos cuerpos para lograr propósitos superiores; es el efecto de ese verdadero esfuerzo grupal unificado – mediante nuestra propia naturaleza esencial – que afecta al mundo, y sucede también cuando nos disponemos a servir a otros, ayudándolos a ver las mismas cosas dentro de sí mismos. El regente del aspecto conciencia de Acuario – Júpiter – rige aquel funcionamiento unido con su resultante expansión de conciencia. Rige la cohesión de grupo (cualquier grupo) y provee de la vitalidad que resulta de esa unidad. En la astrología médica, Acuario rige el torrente sanguíneo, que lleva la vitalidad y los nutrientes a todas las células del cuerpo, del mismo modo que el flujo del prana a través del cuerpo etérico. El regente ortodoxo – Urano – nos impulsa a sentir la urgencia de mejorar las condiciones del trabajo grupal con su resultado mágico, cuando vivimos de acuerdo al propósito superior de la Vida que atrajo al grupo o cuerpo a la existencia.
Se dice que nosotros somos el Sendero, y que no necesitamos buscar fuera de nosotros la vida que necesitamos vivir o para lograr nuestro propósito superior. También se nos ha dicho que el mayor servicio que podemos dar a otros es limpiar nuestros propios impedimentos internos y redimir aquello dentro nuestro que nos ha mantenido a cada uno de nosotros prisioneros por tanto tiempo. Al dirigirnos hacia nuestra Luz superior, elevamos nuestra propia vibración, y elevamos la vibración de todos los que están alrededor nuestro – aunque lo quieran o no. Cuando recordamos que todos estamos entretejidos con el mismo hilo – figurativa y literalmente – entonces podemos comenzar a vislumbrar algo de la verdad de cómo suceden tales cosas. Mediante los tres regentes de Acuario – la Luna , Júpiter y Urano – tenemos la muestra palpable del servicio de grupo y del discipulado ante nosotros: el reconocimiento de nuestra forma y de nuestros impedimentos (que deben ser liberados - Luna), el agrupamiento dentro de un esfuerzo unido para lograr tales propósitos y la expansión de las habilidades y energías que vienen mediante eso (Júpiter), y la libertad eventual que sigue después de una labor bien hecha y de un plan hábilmente implementado – la liberación de los Prisioneros del Planeta que están a nuestro cargo – Urano. Hay tanto aquí para que reflexionemos y también están las soluciones de tantos de nuestros problemas en nuestras vidas, pues sólo necesitamos ojos para ver estas soluciones – o hasta reconocer el problema.
Solo durante los momentos silenciosos podemos escuchar el llamado del grupo interno. Todos tenemos nuestras vidas externas e internas. También todos formamos parte de grupos externos e internos. Y, de los dos, los internos son los más importantes, porque hablan a nuestro propósito esencial. Sólo mientras podamos alinearnos con ese propósito interno que nuestras vidas cobran su debido significado. Nos expandimos mucho en nuestros contactos externos y en la unidad con otros en los planos externos cuando tenemos esa constante conexión interna con nuestro “hogar” espiritual. Así que, cuando expandimos nuestro tiempo para incluir la comunión con los mundos internos cada día, entonces nuestra vida externa comienza a moverse con la magia del tiempo y del trabajo del Alma.
Sólo cuando tomamos tiempo para la vida superior, se clarifica verdaderamente nuestra vida externa. No hay necesidad ni espacio para aquellos temores que controlan a nuestras sociedades estos tiempos. Nuestros asuntos se resuelven con facilidad, siempre y cuando podamos acumular suficiente ímpetu espiritual y social. El mundo clama continuamente por nuestro servicio y nuestra unicidad. Hagamos lo posible de hacer un poco – o mucho, si podemos – cada día, para liberar a nuestros pequeños prisioneros. Al hacerlo, nos liberamos nosotros también, y entramos hacia una expansión de conciencia. Todo temor mezquino, cada inclinación negativa, cada pensamiento separatista, cada innecesario factor limitante en nuestra vida, todo mal hábito que eliminamos, libera a un pequeño prisionero – y a nuestros Seres. Siempre se necesitan dos para negociar en el departamento de la libertad – y ¡ese es un negocio difícil de ganar! Disfruten sus nuevas libertades, amigos míos. ¡No podría ocurrir a mejores personas!
Mucho amor a todos ustedes,
Malvin