PROMOVIENDO EL VALOR DEL INDIVIDUO Y EL HECHO DE LA HUMANIDAD UNA

Comunidad Era Acuariana - Diciembre 2008


La fortaleza de naciones y estados será medida por su humanidad, su sabiduría, compasión y generosidad, y por su justicia e inclusividad en asuntos internos y foráneos, y ya no por su peso político, económico y su poder militar y tamaño.

Mary Bailey, en “ Cosas por Venir”

Queridos amigos,

Después de la Segunda Guerra Mundial y la creación de Naciones Unidas, la comunidad internacional juró nunca más permitir atrocidades como las de ese conflicto. Líderes mundiales decidieron complementar la Carta de Naciones Unidas con un mapa caminero para garantizar los derechos de cada individuo en todas partes, siempre.

El documento que consideraron y que posteriormente se convirtió en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, fue asumida en la primera sesión de la Asamblea General en 1946.

Con el mandato de preparar “una ley internacional de derechos”, la Comisión de Derechos Humanos consistió en 18 miembros de diversas procedencias políticas, culturales y religiosas; sin embargo, Eleanor Roosevelt, viuda del Presidente norteamericano, Franklin D. Roosevelt, dirigió al comité en el diseño de la Declaración Universal de Derechos Humanos y se convirtió en la fuerza impulsora para que se adopte la Declaración.

En un tiempo en que el mundo estaba dividido entre un bloque Occidental y otro Oriental, encontrar un campo común para lo que se volvería la esencia del documento resultó ser un trabajo monumental. A pesar que los 58 Estados Miembros que conformaban Naciones Unidas en ese tiempo, discrepaban en sus ideologías, sistemas políticos y religiosos y sus trasfondos culturales, y a pesar que tenían distintos patrones de desarrollo socio-económico, al final, reconocieron que la Declaración Universal de Derechos Humanos representaba una declaración común de metas y aspiraciones – una visión del mundo como la comunidad internacional querría que fuera.

Aclamándola como “la protesta de la humanidad contra la opresión”, como “una marca positiva del progreso humano” y como “ la Carta Magna internacional de todos los hombres en todas partes”, la Asamblea General , que se encontró en Paris el 10 de Diciembre, 1948, adoptó la Declaración mediante un voto de 48 a favor y ocho abstenciones (dos países no estaban presentes para votar).

Crecientemente, mientras la humanidad evoluciona, esta poderosa Declaración continúa creciendo en influencia, ejerciendo un enorme efecto en las vidas de los hombres en todas partes del mundo.

Habiendo sido traducida a más de 360 idiomas, la Declaración tiene el récord mundial como el documento más traducido. El tema de esta campaña del aniversario Nº 60, como lo indica el logos de arriba, es “Dignidad y justicia para todos nosotros”. Representando a un ser humano con los brazos extendidos, este logos representa la liberación e igualdad, y refuerza la visión de la Declaración como un compromiso de dignidad universal y justicia, y no como algo que podría ser considerado como un lujo o una lista de deseos. Desde el principio, se ha reconocido que los derechos humanos guardados como reliquia en la Declaración debían darse por hecho, siendo así, debido a los esfuerzos de los individuos que trabajaron de acuerdo a su propia capacidad y en sus propias localidades. Eleanor Roosevelt enfatizó este hecho incansable y persistentemente; “el destino de los derechos humanos está en las manos de todos nuestros ciudadanos, en todas nuestras comunidades.” Es alentador que la campaña de este año enfatice el hecho que “es tiempo para una conversación global sobre los derechos humanos y los valores que nos unen como una familia humana,” mientras reconoce la necesidad de que cada uno de nosotros asumamos los derechos humanos como parte de nuestras vidas diarias, individual y colectivamente.

Toda la gente espiritualmente conciente verá reflejada allí una comprensión de la Ley del Amor que aprecia el valor del individuo y el hecho de la Humanidad Una. ¿No está basado el valor del individuo en la inherente divinidad del espíritu humano y en la integridad del todo, del cual cada ser humano es una parte? El esfuerzo humano, la oportunidad de grupo y la identificación entre nosotros – tal es el mensaje de Uno que nos enseñó a “Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.”

Por supuesto, siendo testigos de extendidas conflagraciones y tribulaciones en todas partes y en cada campo de vida, comprendemos que la lucha para asegurar que toda la gente, en todas partes, se beneficie de igual modo de la Declaración Universal de Derechos Humanos dista de ser una realidad. Y así continuamos con nuestros esfuerzos espirituales y proseguimos con nuestro trabajo de meditación este mes, bajo la influencia de las energías solares y cósmicas que emanan del ardiente signo de Sagitario, mientras reflexionamos en las siguientes palabras de verdad y sabiduría del “Antiguo Comentario”:

“El fuego encendido libera todo lo que bloquea a la vida. La bienaventuranza llega y viene después del fuego…la radiación del sol creciente y el perfecto conocimiento de la Verdad aparecen…Los fuegos consumen las formas obstaculizadoras que tratan de detener al peregrino y por lo tanto, le traen liberación.” (Discipulado en la Nueva Era, Vol. I )

Cada expansión de conciencia es precedida por un abrasamiento, mediante el fuego interno – la chispa interna de conciencia, el Alma, y por la destrucción de todo lo que separa. Cuando lo inferior (aquello que retiene y limita) se destruye, así lo mayor es asimilado. El fuego actúa no sólo como un purificador – gradualmente rompiendo y destruyendo las paredes que confinan, pero también actúa como un gran conector. Aquello que era separado en conciencia ahora es completo. Se establece el divino flujo circulatorio mediante el cual todas las energías se mueven libremente y se distribuyen a través del cuerpo etérico del planeta y del individuo. Así, la cadena infinita de contacto y el gran canal para el influjo de energía espiritual queda sin obstáculo y libre, y ya no existen las paredes separadoras.

De acuerdo a la sabiduría esotérica, bajo la influencia de Sagitario, “el intelecto, que ha sido desarrollado, usado y finalmente iluminado, se vuelve sensible a un tipo aún superior de experiencia mental, y a esto le damos el nombre de percepción intuitiva. Vienen destellos de luz sobre los problemas; se percibe una visión distante pero posible; el hombre comienza a subir los abismos a los que ha descendido…Ya no camina en la oscuridad, porque ve lo que tiene que hacer y, por lo tanto, logra un rápido progreso y viaja ‘rápido en el Camino'” (Astrología Esotérica).

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Nuevamente es Diciembre. El último mes del año. El mes pleno de celebración y festividad, como también de solemnidad y liberación. Sin embargo, a un nivel más profundo y sutil, Diciembre marca un tiempo para reflexionar en todo lo que ha ocurrido a través del año, y una oportunidad para forjar una nueva dirección en el nuevo año que viene. Viendo hacia atrás nuestras experiencias nos ayuda a ver las elecciones que hemos hecho mediante un lente más desapegado - ¿Fueron todas nuestras conversaciones plenas de no-violencia? ¿Hicimos y dijimos lo correcto? ¿Hemos abierto nuestro corazón al amor? ¿Hemos tomado todas nuestras decisiones con gracia y aplomo? ¿Hemos escogido tener éxito o nos hemos rendido sintiéndonos víctimas? ¿Estamos tomando en consideración las cosas que nos han sucedido durante estos pasados once meses? ¿Al asumir nuestras experiencias, aceptamos que este momento es exactamente como debe ser, porque el universo es exactamente como debería ser?