Un faro es un monasterio. Su mera presencia rinde un servicio de iluminación compasiva que en la oscura noche protege del naufragio a los navíos y guía al náufrago a tierra firme.
Un faro es un aula. Sus invisibles monjes instructores meditan sobre el misterio de la luz, el espacio y el tiempo. Sus estudiantes aprendices --humanos y angélicos-- se inician en ese misterio.
Un faro es un templo. Sus Oficiantes rinden culto a la Luz que nos llega desde Sirio, el Primer Faro, el Faro Cósmico.
Aprendamos a transfigurar toda materia en LUZ. Encarnemos el Verbo que proclama: Yo Soy la Luz del Mundo.Seamos un faro de luz.
Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra.
(J.B. EU)