UN CICLÓN, HAMBRUNA – AHORA UNA PLAGA DE RATAS DEVASTA ALDEAS EN BIRMANIA

Los Generales Ignoran este Flagelo de la Naturaleza que Destruye a Comunidades Enteras.
Por Pete Pattisson en el Estado de Chin, Birmania – El Guardián. Miércoles, Septiembre 10


Es un impresionante arsenal – más de 100 armamentos, cada uno con un sensible gatillo – pero es una débil defensa contra el enemigo que amenaza Mgnun Ling y a su aldea en el estado de Chin, situado en la profundidad de las junglas de Birmania occidental.

Su guerra no es convencional: sus armas son trampas, sus enemigos – ratas.

“Podemos atrapar cientos de ratas por noche, pero no hay diferencia alguna,” dice Mgun Ling. “Simplemente siguen viniendo. Han destruido nuestros cultivos, y ahora no tenemos nada que comer.”

Cuatro meses después que el Ciclón Nargis devastó a Birmania, otro desastre natural golpea al país. Esta vez el régimen militar actual ha tenido 50 años para poder prepararse, y sin embargo, aún prosigue incapaz y no dispuesto a responder.

Las aldeas se están volviendo comunidades fantasmas.

El desastre, conocido en Birmania como maudam, es causado por un vuelque cruel de la naturaleza. Más o menos una vez cada 50 años las flores de bambú de la región producen una fruta. Esta fruta atrae hordas de ratas que se alimentan de sus semillas. Algunos creen que los ricos nutrientes en las semillas hacen que los roedores se multipliquen rápidamente, creando una infestación. Después de devorar las semillas, las ratas se vuelcan hacia las cosechas de los aldeanos, destruyendo el arroz y el maíz. En un país conocido antes como el tazón de arroz de Asia, miles de aldeanos están al borde de la inanición.

Los últimos tres ciclos de florecimiento de flores de bambú- ocurrieron en 1862, 1911 y 1958, y cada vez fueron seguidos por una hambruna devastadora. El actual maudam está demostrando ser igual de desastroso. Un reporte el mes pasado de la Organización Chin de Derechos Humanos estima que hasta 200 aldeas están siendo afectadas por una severa escasez de alimentos y que por lo menos 100,000 personas, o el 20% de la población de Chin, necesitan inmediata ayuda de alimentos.

Chin, el hogar de la minoría étnica del pueblo Chin, es una de las regiones menos desarrolladas y más aisladas de Birmania. Estas remotas comunidades montañosas, que sobreviven debido a su subsistencia en la agricultura, han llegado a un punto extremo.

“Ya no tenemos alimentos,” dice la cabeza de una aldea. “El año pasado, durante la cosecha, vinieron las ratas y se comieron casi todo nuestro arroz. Nuestro maíz ha sido prácticamente destruido. Sólo tengo una bolsa de arroz para mi familia. Después de eso, no queda nada más. La gente en mi aldea se está internando en la jungla para encontrar vegetales salvajes, como hojas y raíces para mezclar con un poco de arroz. Nuestra situación es desesperada.”

Leisa, de 74, quien presenció el último maudam, declaró que esta hambruna es peor. “En el pasado, el bambú florecía una sola vez. Las ratas llegaron, destruyeron nuestras cosechas y luego se fueron. Esta vez el bambú está floreciendo en zonas, y cada vez que florecen, llega una nueva oleada de ratas. Antes, sufrimos durante uno o dos años, pero ahora estamos preocupados que nos dure de siete a ocho años.”

La crisis está convirtiendo aldeas en comunidades fantasmas, mientras que los Chin abandonan sus hogares en búsqueda de alimento, o una nueva vida en la India. Un dirigente de una aldea dijo: “El año pasado, teníamos 60 hogares en nuestra aldea, pero la mitad ya se marchó a la India debido a la crisis de alimentos. Aún con sólo 30 hogares no hay alimentos suficientes para todos”.

Situación desesperada e indiferencia del gobierno birmano.

Cada día, veintenas de aldeanos siguen un tortuoso sendero en la montaña hacia una frontera abandonada que va a la India , batallando con tormentas de lluvia, lodo hasta las rodillas y malaria. Algunos permanecen para siempre en la India , otros como Chitu laboran durante días para comprar alimentos y llevarlos a su hogar. “Cada semana tenemos que caminar hacia la India para comprar arroz allí. Cada viaje de ida y vuelta nos demora cuatro días. Mis hijos han tenido que dejar de ir a la escuela porque deben ocupar todo su tiempo llevando arroz”.

A pesar que el desastre era predecible, no ha habido señal de ayuda de la junta de Birmania. Un jefe de aldea dijo: “Hemos hecho un pedido formal de alimentos al director del consejo de aldeas y al comandante local del ejército, pero no hemos recibido ninguna respuesta de ellos”.

De hecho, en lugar de enfrentar la crisis, los militares la están ahondando. Desde que la junta obtuvo el poder en Birmania en 1962, los Chin han sufrido una violenta opresión por parte del ejército. El uso del trabajo forzado sin paga, la sustitución de cosechas por materia prima e impuestos arbitrarios es común y corriente. Un reporte el año pasado, efectuado por la Liga de Mujeres en Chinland acusó al ejército de violencia sexual sistemática contra las mujeres Chin.

“Cada mes recibimos una carta ordenándonos a participar en una reunión en el campamento local del ejército,” dice un aldeano. “En las reuniones demandan que trabajemos para ellos y obligan a nuestros aldeanos a construir sus barracas. Y lo peor es que nos exigen enviarles alimentos, como pollos, aceite de cocinar y pimentones, pero como no tenemos nada, a cambio de eso debemos reunir dinero entre los aldeanos para enviárselos”.

“El mes pasado, no pude presentarme a la reunión porque estaba muy ocupado buscando arroz en la India. Cuando retorné a mi aldea, encontré un sobre con una bala adentro. Quedé aterrorizado. Pensaba que vendrían a matarme”.

Cheery Zahau, de la Liga Femenina de Chinland dijo: “El maudam ha afectado a la India y a Birmania de igual manera, pero el gobierno indio se ha estado preparando para ello desde el 2002. Por ejemplo, ellos pagan a sus ciudadanos por cada rata que matan. El gobierno de Birmania no ha hecho nada. No es que solo no les importa. Yo creo que están ignorando deliberadamente el desastre porque quieren que la región Chin quede libre del pueblo Chin. Grupos Chin en la frontera han estado tratando de lograr ayuda, pero nuestros recursos son muy limitados. Necesitamos desesperadamente ayuda internacional.

Mientras que los Chin esperan auxilio, el éxodo hacia la India continúa. “Amamos a nuestra tierra natal,” dice un aldeano. “Pero no sabemos cómo podremos sobrevivir aquí más tiempo”.