Václav Havel, dramaturgo y presidente de la República Checa , en una conferencia internacional en agosto de 1990:
“No me considero optimista porque no estoy seguro de que todo saldrá bien; tampoco soy pesimista porque no estoy seguro de que todo saldrá mal. Simplemente conservo la esperanza en el corazón.
La esperanza no es un sentimiento de certeza de que todo saldrá bien; es tan sólo el sentimiento de que la vida y el trabajo tienen sentido. No es un juicio sobre la situación del mundo; es algo que se tiene o no, sean cuales sean las condiciones en que vivamos. Es una dimensión de la existencia humana.
Por supuesto, también se puede vivir sin esta dimensión, pero la vida sin esperanza es una vida vacía, aburrida y sin sentido. No puedo imaginarme viviendo y luchando por algo sin tener esperanza. Le doy gracias a Dios por este regalo. Es una bendición, como la vida misma”.
(Selecciones del Readers' Digest-Enero 2001)