ANTE TODO, LA INTEGRIDAD

Nada Dignifica Más Que el Respeto a Uno Mismo.
Por Dennis Waitley


Mis abuelos decían que se es honesto o no se es en absoluto: no admitían medias tintas. En la pared de la sala tenían colgado un sencillo lema: “La vida es como un campo de nieve recién caída – por dondequiera que uno camine, se notarán las huellas”. No necesitaban pregonarlo, pues lo ponían en práctica con su modo de vivir.

Estaban convencidos de que ser íntegro significa regirse por principios morales que no dependen de la conveniencia ni de las circunstancias. La integridad es un valor interiorizado que nos permite juzgar nuestros actos. Aunque por desgracia hoy en día no abunda y cada vez escasea más, sigue siendo el fundamento de todos los aspectos de la vida social y una condición que debemos exigirnos siempre.

Una buena manera de saber cómo andamos en este importante terreno es repasar lo que yo llamo los tres principios de la integridad:

Regirse por principios y no ceder a la tentación de una moral relajada es el mejor camino.

Manténgase firme en sus convicciones. Existe una anécdota acerca del primer día de trabajo de una enfermera con el personal del quirófano de un reconocido hospital. Su responsabilidad era vigilar que no se perdiera ninguno de los instrumentos y materiales que se iban a usar en una operación de abdomen. Poco antes de que ésta terminara, la enfermera le dijo al cirujano:

- Doctor, ha extraído sólo 11 esponjas y en total usamos 12. Hay que encontrar la que falta.

- Ya saqué todas – aseguró el médico -. Voy a suturar.

- No haga eso, doctor – insistió ella -. Piense en el paciente.

Sonriente el cirujano alzó el pie y le mostró la esponja “extraviada”. Entonces le hizo un vaticinio:

- Le va a ir muy bien en éste o en cualquier otro hospital.

Cuando uno sabe que tiene la razón, no hay que retractarse.

Reconozca siempre los méritos de los demás. No tema a quienes pudieran tener mejores ideas que usted ni a quienes sean más inteligentes.

David Ogilvy, fundador de la compañía de publicidad Ogilvy & Mather, dejó muy en claro este punto al grupo de ejecutivos que acababa de nombrar: le envió a cada uno una matrioska de cinco figuras progresivamente menores.

La última muñeca contenía este mensaje: “Si cada uno de nosotros contrata personas más pequeñas que uno, nos convertiremos en una empresa de enanos. Si contratamos personas más grandes, en cambio, Ogilvy & Mather se convertirá en una empresa de gigantes”. Y eso es precisamente lo que llegó a ser la compañía: una de las agencias publicitarias más respetadas del mundo.

Sea honesto y franco en lo referente a su persona. La gente que carece de valores genuinos suele depender de factores externos – como el aspecto físico o el nivel social – para sentirse bien consigo misma. Hacen todo lo posible por mantener esa apariencia, pero muy poco por desarrollar sus principios morales y crecer como personas.

Por eso, es mejor ser auténtico. No trate de encubrir aspectos de su vida que le parezcan desagradables. Encare con realismo y madurez los retos que le presente la vida.

Tener respeto a uno mismo y la conciencia limpia son componentes esenciales de la integridad, así como la base para mejorar nuestras relaciones con los demás.

Ser íntegro implica hacer lo que uno hace porque sabe que es lo correcto y no porque esté de moda o con el afán de no herir susceptibilidades. Regirse por principios y no sucumbir a la incitación de una moralidad relajada será invariablemente el mejor camino en la vida. Lo conducirá a usted al siguiente milenio sin tener que volverse a mirar las huellas que ha dejado. Ésta es la enseñanza que me legaron mis abuelos.