SONRIENDO

Esposa Sorda


Un hombre temía que su esposa no estaba escuchando tan bien como antes, y pensó que quizás necesitaría un audífono. No estando seguro cómo tratar este asunto con ella, llamó al doctor de cabecera de la familia para manifestarle su preocupación.

El doctor le respondió que existía una sencilla e informal prueba que el esposo podía llevar a cabo y así darle al doctor una idea más precisa de la pérdida auditiva de la esposa.

-Esto es lo que deberá hacer – dijo el doctor, - párese a unos 40 pies de distancia, y en un tono normal, como conversando, vea si ella puede escucharlo. Si no lo escucha, repita la operación a unos 30 pies de distancia, luego a unos 20 pies , y así sucesivamente, hasta que obtenga una respuesta.

Esa noche, la esposa está en la cocina preparando la cena, mientras que él está en la sala. Se dice a sí mismo: - Estoy a unos 40 pies de distancia; veré qué sucede. – Y luego, en un tono normal, él le pregunta: - Querida, ¿qué hay de cenar? – No hay respuesta.

Entonces el marido se acerca más a la cocina, a unos 30 pies de distancia de su esposa, y repite: - Querida, ¿qué hay de cenar? – Aún no hay respuesta.

Nuevamente se acerca aún más, al comedor que está a unos 20 pies de distancia de su esposa y pregunta: - Querida, ¿qué hay de cenar? Nuevamente no obtiene respuesta.

Así que camina hasta la puerta de la cocina, a unos 10 pasos de distancia. – Querida, ¿qué hay de cenar? Nuevamente no hay respuesta, así que se para justo detrás de ella. – Querida, ¿qué hay de cenar?

- Enrique, por QUINTA vez, ¡POLLO!
(Lili Soria)