SONRIAMOS

Un hombre tenía una platea preferencial para la final del Mundial de Fútbol.

Cuando se sienta, nota que el asiento de al lado está vacío, y le pregunta al hombre sentado en el siguiente asiento si éste estaba ocupado.

- No, está desocupado - le contesta.

Asombrado el otro dice: - Es increíble... Quién en su sano juicio gasta en un asiento como este para la final del mundial, el evento más grande del mundo, y no lo usa...?

El hombre lo mira y le dice: - Bueno, en realidad el asiento es mío.

Lo compré hace dos años. Se supone que mi esposa me iba a acompañar hoy, pero falleció. Este es el primer Mundial en el que no vamos a estar juntos
desde que nos casamos, en 1970.

Anonadado, el otro dice:

- Oh... Me da pena oír eso, es terrible. Pero... no encontró a nadie que lo acompañara...? Un amigo, un pariente o un vecino, para que pudiera aprovechar el asiento...?

El hombre niega con la cabeza mientras le responde:

- No... la verdad que no.... Todos decidieron quedarse en el velorio.

(Marcia Canedo, Brasil)