HABLANDO DE LA LIBERTAD …


El ejército colombiano ha asestado un durísimo golpe a las FARC con la liberación, tras seis años de cautiverio, de Ingrid Betancourt, en una espectacular operación en la selva en la que también han liberado a otros 14 rehenes. Al aterrizar en Bogotá, la ex candidata presidencial ha prometido "seguir luchando por la libertad de los que quedaron cautivos”.

 

NAMASTÉ – LA CARTA EN LA RED DEL CENTRO CHOPRA

Deepak Chopra – LIBERTAD


No hemos venido aquí a tomar prisioneros
O para confinar nuestros maravillosos espíritus,
Sino para experimentar más y más profundamente
Nuestro divino valor, libertad y Luz”.- Hafiz


Las historias más inspiradoras en la historia de la humanidad tratan sobre el viaje de la esclavitud hacia la libertad. Está la historia bíblica de Moisés guiando a los Israelitas lejos de la esclavitud en Egipto; la larga búsqueda de Mahatma Gandhi para lograr la independencia y los derechos civiles en la India ; el compromiso de Nelson Mandela para terminar con el aparheid en África del Sur, manteniéndose firme a su visión durante 27 años de prisión.

Estas historias sobre el triunfo de la libertad nos conmueven hasta el epicentro del corazón porque resuenan junto con el ansia de nuestras propias almas de ser libres. A nivel más profundo, todos buscamos la libertad porque es inherente a nuestra naturaleza. En nuestra esencia, somos espíritus libres, puros, ilimitados en tiempo y en espacio. Surge naturalmente la pregunta de si estamos ya libres. ¿Por qué nos sentimos a veces atrapados, reprimidos o limitados? ¿Por qué nos dejamos aferrar por temores, deseos, aversiones y anhelos?

Esta era una pregunta crucial para los antiguos yoguis, quienes estudiaron la mente y descubrieron que la fuente del cautiverio son nuestras creencias y respuestas condicionadas. A pesar que podemos escoger en forma infinita, la mayoría de nosotros tiene reacciones automáticas y predecibles hacia ciertas personas, situaciones y eventos. Por ejemplo, cuando alguien nos hace un comentario grosero, ¿tu inmediata respuesta es la ira? O quizás estás condicionado por experiencias pasadas de rechazo que hacen que sea difícil para ti iniciar una nueva amistad o tomar un riesgo financiero.

La verdadera libertad viene cuando nos liberamos de la prisión del condicionamiento del pasado y de la repetición de viejos recuerdos y patrones de pensamiento. El pasado es lo conocido y no ofrece oportunidad para escoger ni para posibilidades. Y el futuro existe sólo en la imaginación. La libertad yace en el momento presente, el único lugar donde puedes escoger desde una infinita gama de posibilidades.

 

NAMASTE – UNA CARTA DE DEEPAK

Queridos Amigos,

¿Amas a tu mente? Jamás he conocido a alguien que lo haga. La mente es nuestra parte más difícil de amar porque generalmente nos sentimos atrapados dentro de ella, a merced de una hueste de huéspedes no invitados – el temor que ronda a voluntad por nuestra mente, la oscura depresión que se instala y se niega salir, la rabia que sopla a través de los circuitos y se incendia en un torbellino.

Las culturas antiguas reconocieron la naturaleza inquieta y poco fiable de la mente. En la India , la metáfora más común para la mente es el elefante salvaje, y en el

Budismo, la mente es comparada a un mono atisbando a través de los cinco sentidos. Los monos son notoriamente impulsivos, dispuestos de hacer cualquier cosa sin previo aviso.

Para lidiar con las frustrantes travesuras de la mente del mono, la vasta mayoría de la gente trata de domarla – pero ese método jamás funciona. La mente es salvaje porque tratamos de controlarla y confinarla. La solución es contraintuitiva: Para experimentar la paz y la calma, tenemos que liberar la mente. Cuando está libre, se apacigua y se convierte en un canal de paz. En libertad, nuestros pensamientos e impulsos fluyen en armonía con aquello que es correcto y lo mejor para cada uno de nosotros.

¿Cómo, entonces, se libera tu mente? El primer paso es comprender que tu mente se atrapa a sí misma embrollando una historia elaborada de sobre quién eres tú y qué es lo que crees, y luego con ferocidad defiende esa historia. Al observar esta tendencia humana, el filósofo Jean Jacques Rousseau escribió, “El hombre ha nacido libre, pero dondequiera que esté, permanece encadenado.”

La historia más común que cuenta la mente es que tú eres tu ego, un “yo” fijo, separado del resto del mundo. Si tú crees esta historia, te mantiene en esclavitud. El ego es limitado, sujeto al miedo, y consumido por la idea que tiene que saber qué es lo que va a suceder para poder sentirse a salvo. La verdad es que no sabemos qué es lo que va a suceder. El sentirse verdaderamente a salvo, en paz y contentamiento viene del hecho de saber que tu propio verdadero ser es espíritu puro, liberado en tiempo y en espacio.

Cuando sabes que el verdadero tú no está dentro de tu cabeza, has sido liberado, como la conciencia misma. El aferrarte a la sabiduría de la incertidumbre no sólo te libera del control de la ilusión del ego, pero te coloca justo en medio del dichoso flujo de creatividad cósmica. Ese es un lugar más gozoso para vivir la vida.

Con amor,
Deepak

 

CÓMO NOS EXTENDEMOS


En la tradición Védica, el sendero de la libertad yace en dejar el apego. Esto no significa renunciar a tus deseos o vivir la vida de un ascético. Mas bien, es establecer una intención y luego renunciar a tu apego al resultado.


El Bhagavad Gita declara:
El yoga es una mente perfectamente estable. Busca refugio en la actitud de desapego y acumularás la riqueza de la conciencia espiritual. Aquellos que son motivados sólo por el deseo de los frutos de la acción son miserables, porque están constantemente ansiosos sobre los resultados de lo que hacen. Cuando hay conciencia en lo unificado, sin embargo, toda vana ansiedad es dejada atrás. No hay razón para preocuparse, aunque las cosas vayan bien o mal. Por lo tanto, dedícate a las disciplinas del yoga, porque el yoga es habilidad en acción.

En el fondo, el apego está basado en el temor y en la inseguridad. Cuando olvidas tu verdadero Ser – que es conciencia pura, potencialidad pura – comienzas a creer que necesitas algo fuera de ti para ser feliz.

Es fácil pensar, “Me sentiré bien cuando tenga un monto X de dinero en el banco, cuando pierda 30 kilos, cuando encuentre mi alma gemela, cuando pague mis cuentas, o (pon aquí tu frecuente deseo).” Como habrás descubierto, sin duda, el obtener lo que quieras no trae seguridad. En el fondo, tú sabes que lo que sea que te está dando felicidad puede perderse y por lo tanto, tiene el potencial de traerte dolor.

De acuerdo a los principios del yoga, la única manera de salir de este dilema es liberándote de tu apego al resultado. Esto se llama la Ley del Desapego, que dice que para poder adquirir cualquier cosa en el universo físico, debes renunciar a sentir apego hacia eso.

La búsqueda de seguridad es en realidad un apego hacia lo conocido, y la única cosa que se conoce es tu pasado. Lo conocido es simplemente la prisión de tu condicionamiento pasado. Lo desconocido, por otro lado, es la tierra fértil de la pura creatividad y de la libertad.

Puedes aplicar la Ley del Desapego a tu práctica de yoga comprometiéndote seguir los siguientes tres pasos:

  1. Practicar el desapego . Libérate de tu apego de obtener una “perfecta” postura y más bien intenta la práctica de profundizar tu conciencia. El yoga no es un deporte competitivo y tú no lograrás una integración de la mente, cuerpo y el espíritu a través de la fuerza y del esfuerzo. Podrá parecer paradójico, pero al renunciar a tu apego hacia una pose idealizada, tu cuerpo se liberará en forma natural de su resistencia y se volverá más flexible.
  2. Acepta lo desconocido y observa cómo emergen espontáneamente soluciones creativas a los problemas. Comprende que mientras más inciertas parezcan las cosas, más seguro te sentirás, porque la incertidumbre es el sendero hacia la libertad.
Entra en el campo de todas las posibilidades permaneciendo abierto hacia una infinidad de elecciones. Mientras fluyes mediante tus asanas, puedes también practicar el mantram que resuena con la Ley del Desapego, recordándote de liberarte de la necesidad de controlar: Om Anandham Hamah (Mis acciones están felizmente libres del apego hacia el resultado).