SI TUVIESE QUE VIVIR MI VIDA DE NUEVO

Por Erma Bombeck
(Escrito después que supo que estaba muriendo de cáncer)


Me metería a la cama cuando estaba enferma, en lugar de pretender que el mundo se iba a detener si no estaba en pie ese día.

Prendería una vela rosada esculpida como una rosa antes que se derrita sola guardada.

Hablaría menos y escucharía más.

Invitaría a amigos a cenar, aunque la alfombra tenga manchas o el sofá esté desteñido.

Me comería las palomitas de maíz en el living ‘bueno' y no me preocuparía que las manchas de hollín ensucien si alguien quiere prender un fuego en la chimenea.

Me tomaría el tiempo de escuchar a mi abuelo hablar sobre su juventud.

Compartiría más con mi marido la responsabilidad que asumió.

Jamás volvería a insistir cerrar las ventanas del carro en un día de verano porque recién fui a la peluquería y no quería despeinarme.

Me sentaría en el pasto. Con mis manchas de pasto.

Lloraría y reiría menos viendo televisión y más mirando a la vida.

No compraría nada solo porque es práctico, no se mancha o tiene garantía para durar toda una vida.

En lugar de lamentarme por los nueve meses de embarazo, los atesoraría cada instante y me daría cuenta de la maravilla creciendo dentro de mi como la única oportunidad en la vida para asistir a Dios en un milagro.

Cuando mis hijos me besaban impetuosamente, nunca les volvería a decir, “Más tarde. Ahora vayan a lavarse para la cena.” Habrían más “Te amo”, más “Lo lamento”.

Pero más que nada, si se me diera otra oportunidad de vida, me aferraría a cada minuto…lo miraría y verdaderamente lo vería…lo viviría y no lo devolvería.

¡¡¡DEJEN DE SUDARLA POR PEQUEÑECES!!!

No se preocupen porque alguien no los quiere, o porque alguien tiene más, o por alguien que esté haciendo algo.

Más bien, atesoremos las relaciones que tenemos con aquellos que sí nos aman.

Pensemos en lo que Dios nos HA bendecido, y en qué estamos haciendo cada día para impulsarnos mental, física y emocionalmente. Espero que tengas un día bendito.

Cecilia Nolasco, Washington DC

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Dos hombres se encuentran en la calle. Uno le pregunta al otro:

“Hola, ¿cómo estás?”

El otro replica: “Estoy bien, gracias”.

“Y ¿cómo está tu hijo? ¿Sigue desempleado?”

“Si, aún sigue. Pero ahora está meditando”.

“¿Meditando?. ¿Qué es eso?”

“No sé. ¡Pero es mejor que estar sentado haciendo nada!”.

Gordon, USA

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Él dibujó un círculo, dejándome afuera.

Hereje, rebelde, me desdeñó.

Pero el amor y yo nos ingeniamos:

Dibujamos un círculo que lo cobijó.

Edwin Markham (1852-1940)

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Qué yace detrás y que yace delante nuestro son asuntos sin importancia con relación a qué yace entre ambos. – Ralph Emerson.