!DESPIERTA Y JUEGA¡

Condensación del final de Valores, Sabiduría y Acción.
Copthorne Macdonald


Suceden cosas increíbles si desarrollamos la capacidad de identificarnos con la fuente de todo el proceso – llamémosle Espíritu o Energía o Conciencia de energía.

Existe un juego infinito, el proceso cósmico es ese juego. El único propósito de un juego infinito es “evitar que éste acabe, manteniendo a todos jugándolo”. El Espíritu, en todas sus formas, juega este partido. Y la esencia de este objetivo es que el juego no se acabe. Vemos esto en el mundo natural. Dondequiera puedan crecer las cosas, crecerán; la bio-esfera se recupera de extinciones masivas. Bosques deshechos eventualmente crecen. El pasto se enraíza en las grietas de los pavimentos.

La gente – Espíritu en forma humana – no puede evitar jugar esta partida. Y, como el pasto y los árboles, la mayoría lo juega inconscientemente. La gente, sin embargo, tiene el potencial de despertar y jugar con atención e intención conciente. Captando con claridad aquello que lleva hacia la visión de lo que debe ser. Y para la mayoría que llega hacia esa captación profunda y clara, le viene una urgencia para actuar, para hacer que las cosas sean correctas, para implementar la visión.

Somos el Espíritu en forma humana, y debido a que el refinamiento evolutivo del complejo físico/mental es evidentemente el proyecto fundamental del Espíritu, también es nuestro proyecto. Cuando llevamos a cabo el proceso de desarrollo interno hasta el punto donde nuestro sentido de ser incluye al UNO y al TODO, ese viejo sentido de separación entre lo personal y lo universal desaparece. Los propósitos personales se alinean con los propósitos cósmicos, y nos convertimos en aventureros cósmicos y en agentes concientes de la evolución – apreciando y evaluando lo que es, y nutriendo la mejoría y el bienestar dondequiera que vayamos.

Entramos en la pista cósmica con dos identidades unidas: desde el punto de vista de la perspectiva de realidad-relativa, nos vemos como humanos de vida limitada, falibles – es decir, como seres humanos con una más clara comprensión que la ordinaria del juego y de nuestros papeles como jugadores transformacionales. Cuando nos volcamos hacia la perspectiva de la realidad-absoluta, sabemos que somos Espíritu y así sencillamente, naturalmente y sin dudas, nos dedicamos al gigantesco propósito del Espíritu.

Si aún no están participando concientemente en esta aventura de la gran aventura, piensen en ella, siéntenla y medítenla. Los quiero alentar a que encuentren y entren en la pista del Espíritu. Allí, la búsqueda del alma del éxito y del significado acaba – y sin embargo, el juego más excitante prosigue. Se necesitan jugadores concientes. Vengan y jueguen a su gusto.

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