ANÁLISIS DEL MUNDO DE HOY

En la actualidad cada nación tiene ante sí una grande y excepcional oportunidad. Hasta ahora el problema de integración sicológica, vida inteligente, crecimiento espiritual y revelación divina, ha sido tratado solamente desde el punto de vista del hombre, el ente. Debido a los progresos científicos del género humano (como resultado del desarrollo del intelecto humano) es posible pensar en términos más amplios y ver a la humanidad en una perspectiva más real. Los pensadores actúan en todo el mundo en forma internacional, lo cual garantiza el futuro, porque sólo cuando los hombres piensen en estos términos más amplios, será posible la fusión de todos ellos, la hermandad vendrá a la existencia y la humanidad será una realidad en nuestra conciencia.

La mayoría de los hombres piensan hoy en términos de su propia nación o grupo, el cual es el concepto más amplio que poseen; han sobrepasado la etapa de su individual bienestar físico y mental y visualizan la posibilidad de aportar su cuota de utilidad y estabilidad al todo nacional, y tratan de colaborar, comprender y acrecentar el bien de la comunidad. 1

Un intenso espíritu nacionalista – afirmativo y jactancioso – caracteriza a los ciudadanos de la mayoría de los países, especialmente en sus mutuas relaciones. Esto engendra antipatía y desconfianza y perturba las correctas relaciones humanas.

Los efectos del alma de una nación son poderosos. La forma mental nacional (creada en el trascurso de los siglos por el pensamiento, los objetivos y las ambiciones de una nación) constituye su objetivo ideal y es muy eficaz para condicional al pueblo.

Un polaco, un francés, un americano, un indú, un británico o un alemán, son fácilmente reconocibles dondequiera que se encuentren. Tal reconocimiento no depende exclusivamente de su apariencia, acento o hábitos, sino principalmente de la expresión de su actitud mental, de su sentido de lo relativo y la afirmación de su nacionalidad, indicios que expresan la reacción a determinada forma mental nacional bajo la cual el hombre se ha formado. 2

Las naciones deben llegar a una comprensión más benéfica y considerar que su cultura y recursos nacionales, más su capacidad de servir al género humano, son contribuciones que deben hacer en bien de la totalidad. La importancia dada a las posesiones materiales y a los extensos territorios, no indican madurez; luchar por conservarlos o expandirlos, son signos de inmadurez, propia del adolescente. El género humano recién ahora está creciendo, y la humanidad está demostrando un mayor sentido de responsabilidad, capacidad para resolver sus propios problemas y pensar en términos más amplios.

La raza enfrenta una nueva crisis de oportunidad, tendrán importancia los nuevos valores y se considerará deseable el establecimiento de las correctas relaciones humanas, no sólo desde el punto de vista idealista, sino desde un ángulo totalmente egoísta. Algún día los principios de colaboración y participación reemplazarán a los de la codicia posesiva y la competencia. Tal el inevitable y próximo paso que debe dar la humanidad, paso para el cual el proceso evolutivo ha preparado al género humano.

Es necesario poner esto en claro, a fin de que se piense en forma correcta al encarar el mundo de hoy e iniciar los pasos que, a su debido tiempo, nos llevarán a la seguridad mundial.

Todas las naciones tienen que hacer una limpieza interna, y deben hacerla conjuntamente con sus esfuerzos externos a fin de traer un mundo mejor y más habitable, con una conciencia mundial motivada en la idea del bien general, donde se ponga el énfasis en los valores superiores más que en los individuales y las ganancias nacionales y donde se enseñe a los pueblos la correcta ciudadanía nacional por un lado, y las responsabilidades de la ciudadanía mundial por otro. 1

Un problema de urgente solución es el problema racial. El problema racial ha sido extremadamente oscurecido por su retrospección y presentación histórica y en gran parte carece de fundamento y es falso; además ha sido oscurecido por antiguos odios y envidias nacionales, son inherentes a la naturaleza humana y nutrida y fomentada por el prejuicio y aquellos que están animados por intenciones ulteriores y egoístas. Muchas veces las dificultades raciales han sido frecuentemente explotadas y deformadas por intereses políticos egoístas y por agentes agitadores. Otros factores condicionan el problema racial, y son: la escasez económica que padece la mayoría, el control imperialista de ciertas naciones, la errónea educación, o una civilización tan antigua que ya da señales de degeneración.

Las minorías, conjuntamente con el resto del género humano, están sujetas a la infalible fuerza de la evolución y luchan por una existencia mejor y superior, condiciones de vida más saludables, mayor libertad individual y racial y un nivel más elevado de correctas relaciones humanas.

La sensibilidad de estas minorías, el carácter enardecedor de su apremiante ambición y la violencia y los prejuicios de quienes hablan y luchan a su favor, impiden que la mayoría enfrente el problema con calma y fría reflexión y reconozca la relación con toda la humanidad que su problema fundamentalmente requiere. Los defectos raciales son más ampliamente reconocidos que las virtudes raciales; las cualidades raciales están en conflicto con las características nacionales o las tendencias mundiales, todo lo cual tiende a aumentar las dificultades. Además las minorías están impulsadas por un fanatismo agresivo hacia las mayorías, rayando en el odio, y son las responsables, según ellas, de la cruel injusticia que sufren. Tampoco reconocen que tienen defectos, y que en cierta medida son responsables también de algunas dificultades, defectos y dificultades raciales francamente ignorados por las mismas minorías y sus adeptos.

Los defectos raciales pueden ser el resultado del grado de evolución alcanzado, de las condiciones injustas que prevalecen en el medio ambiente y de cierto tipo de temperamento… También la dificultad puede ser mayormente histórica, fundada en ciertas incompatibilidades esenciales como las que existen entre un pueblo conquistado y el conquistador, y entre un grupo militante y otro pacifista y negativo.

…sería conveniente recordar que el problema que estamos considerando puede retrotraerse a la tan destacada debilidad humana, el gran pecado o herejía de la separatividad. Con seguridad no existe pecado mayor que éste, el cual es responsable de la extensa gama de males humanos. Fomenta la lucha entre hermanos; considera únicamente de suprema importancia el interés personal y egoísta; lleva inevitablemente al crimen y a la crueldad, y constituye el obstáculo más grande para la felicidad del mundo, porque pone un hombre contra otro, un grupo contra otro, una clase contra otra y una nación contra otra nación. Engendra un sentido destructivo de superioridad y conduce a la perniciosa doctrina de naciones y razas superiores e inferiores; produce el egoísmo económico; da origen a la explotación económica de los seres humanos, a las barreras económicas, a la condición de los que poseen y los desposeídos, a la posesión territorial y a los extremos de pobreza y riqueza. Fomenta desconfianza entre los pueblos y odio en todo el mundo, y ha conducido, desde el origen del tiempo, a crueles y destructoras guerras.

Al considerar este problema crucial (del cual depende en gran parte la paz futura del mundo) debemos esforzarnos por mantener en segundo plano nuestra actitud mental y nacional y visualizar el problema que surge a la luz del enunciado bíblico, de que existe “un solo Dios, Padre de todos, que está sobre todo, a través de todo y en todos nosotros”. Vamos a considerar esto científicamente y no como una religiosa y piadosa esperanza. Dios nos ha hecho a todos de la misma sangre, y ese Dios – bajo cualquier nombre o aspecto que se lo conozca, trascendente o inmanente, se lo considere como energía o inteligencia, o de lo denomine Dios, Brahma, el Abstracto o el Absoluto – es universalmente reconocido. También bajo la gran Ley de la Evolución y del proceso de la creación, los hombres están sujetos a las mismas reacciones hacia su medio ambiente, los mismos dolores, alegrías, ansiedades, apetitos, impulsos de mejoramiento, aspiraciones místicas, egoísmos, tendencias y deseos pecaminosos; la misma sorprendente actitud para la heroica expresión divina, el mismo amor y belleza, orgullo innato, sentido de divinidad y los mismos esfuerzos fundamentales.

Bajo el gran proceso evolutivo los hombres y las razas difieren por su desarrollo mental, vigor físico, posibilidades creadoras, comprensión, percepción humana y lugar en la escala de la civilización, todo lo cual es temporario, porque las mismas potencialidades que existen en todos nosotros, sin excepción, se manifestarán.

Tales diferencias, que en el pasado han separado a pueblos y razas, van desapareciendo rápidamente por la difusión de la educación, los descubrimientos unificadores de la ciencia, que nos acercan y nos unen cada vez más, y el poder de pensar, leer y planear. 2

Actualmente, estamos siendo sometidos a la fuerza más evidente y poderosa del mundo, la de primer Rayo de Voluntad y Poder. Actúa de dos maneras:

1 .Como voluntad de Dios en los asuntos mundiales, que siempre es la voluntad al bien. Ha venido produciendo constantemente una progresión rítmica y regular hacia la unidad y la síntesis, en todos los sectores de los asuntos humanos.

2. Como elemento destructivo en los asuntos mundiales. Esto conduce a la propia afirmación – del individuo o de la nación – y a la guerra con sus corolarios – separación, diplomacia egoísta, odio y armamentos, enfermedad y muerte.

Esta energía se expresa de varios modos:

  1. En esta época van surgiendo en el escenario de la actividad mundial ciertas poderosas y dominantes personalidades de primer rayo. De acuerdo a su tipo de personalidad y a su etapa de evolución, así será su reacción a esta fuerza y su consiguiente utilidad para el Señor del Mundo. Generalmente esta fuerza es mal aplicada y empleada, debido a las diferentes y limitadas personalidades, y a la insatisfactoria interpretación dada por su conciencia no desarrollada. Estas personas se encuentran en todos los sectores de los asuntos humanos – político, social, religioso y educativo. Nadie puede decir (hasta trascurrido un siglo por lo menos) si su influencia y esfuerzos han sido buenos o malos. Cuando infringen flagrantemente la Ley del Amor su influencia puede ser poderosa, aunque indeseable y pasajera, por lo menos en lo que concierne a esa fase de sus actividades. Cuando satisfacen las emergencias y las necesidades humanas y trabajan para restablecer y preservar básicamente la “unidad de síntesis”, su influencia es benéfica y constructiva. Quisiera puntualizar aquí que el verdadero amor grupal nunca se expresa como odio hacia el individuo.
  2. La segunda manera en que este dominante impulso de la voluntad se hace sentir, es por la voz de las masas del mundo entero, impulso que se expresa por medio del sonido , como la conciencia o el amor se expresan mediante la luz. El sonido de las naciones ha sido oído como un sonido masivo, por primera vez. Esa voz expresa hoy en forma inconfundible los valores que personifican el mejoramiento humano; ella demanda paz y comprensión entre los hombres, y se niega – y constantemente se negará – a que sucedan ciertas cosas drásticas. Esta “voz del pueblo”, que en realidad es la voz de la opinión pública, por primera vez y aunque no sea reconocido el hecho, es determinada por la Voluntad de Dios. 3

Finalmente, tengamos en cuenta que “…debe recordarse siempre que los grandes desplazamientos o grandes expansiones de conciencia son seguidos inevitablemente por trastornos en las formas externas. Esto es verdad en la vida de una deidad solar, de un Logos planetario, de la entera humanidad y de un hombre. De allí también el problema mundial”. 4

Extractos de Nila Tadic' de Ossio

1 Los Problemas de la Humanidad , Alice A. Bailey – pgs. 11-16
2 Los Problemas de la Humanidad , Alice A. Bailey – pgs. 91-96
3 El Destino de las Naciones – Alice A. Bailey – pgs. 13-17