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GUERRA CONTRA LAS MUJERES
Enero 13, 2008

(CBS) Actualmente hay una Guerra en el corazón de África, en la República Democrática del Congo, y más gente ha muerte allá que en Irak, Afganistán y Darfur combinados. Quizás no han escuchado mucho sobre ella, pero es el conflicto más mortífero desde la Segunda Guerra Mundial. En estos últimos 10 años, más de 4 millones de personas han muerto y las cifras siguen subiendo.

Como Anderson Cooper de CNN y un equipo de 60 Minutos han averiguado cuando fueron allá hace unos meses atrás, los objetivos más frecuentes de esta guerra oculta son las mujeres. Es, de hecho, una guerra contra las mujeres, y el arma usada para destruirlas y a sus familias y a enteras comunidades, es la violación.

La violación es un arma de guerra para dominar a la población.

El Dr. Denis Mukwege es el director del Hospital Panzi en Congo del Este. En esta guerra contra las mujeres, su hospital está en la línea del frente. Una de las últimas víctimas que él está tratando es Sifa M'Kitambala. Fue violada sólo dos días antes que llegara el equipo, por soldados que asaltaron a su aldea. “Simplemente la cortaron en muchos lugares,” explica el Dr. Mukwege.

Sifa estaba embarazada, pero eso no detuvo a los violadores. Armados con un machete, hasta le cortaron sus genitales. En los últimos 10 años, cientos de miles de mujeres han sido violadas en el Congo, la mayoría de ellas por pandillas. El Hospital Panza está lleno de ellas. En una semana más, dice el Dr. Mukwege, este cuarto estará lleno con nuevas caras, nuevas víctimas.

“Ustedes saben, ellas están con mucho dolor. Pero no solo es un dolor físico. Es un dolor psicológico, como pueden ver. Aquí en el hospital, hemos visto mujeres que han querido dejar de vivir,” explica el Dr. Mukwege. “Y no todos son adultos. También hay niños. Creo que el menor tenía tres años de edad, y la mayor 75.”
Para entender lo que está sucediendo aquí, hay que retroceder más de una década, cuando el genocidio reclamó a casa un millón de vidas en la vecina Ruanda, y eso llegó hasta el Congo. Desde entonces, el ejército congolés, rebeldes y milicias han estado peleándose unos con otros por el poder y la tierra, la cual tiene uno de los mayores depósitos de oro, cobre, diamantes y estaño. Se llamó a Naciones Unidas, y hoy en día, su misión es la mayor operación de paz en su historia.

Desde 2005, unas 17,000 tropas de Naciones Unidas y personal han luchado por una paz muy frágil. El año pasado hubo la primera elección democrática en este país, después de 40 años. Pero actualmente todo lo que han logrado está en riesgo. La lucha se ha desencadenado nuevamente en Congo del Este y la región amenaza con convertirse en una guerra total.

Cada nueva batalla es seguida por pillaje y violación; comunidades enteras están aterrorizadas. Se ven forzados a escapar de sus hogares, llevando lo que puedan y caminando millas de millas, con la esperanza desesperada de encontrar alimento y refugio. Desde hace un año, más de 500,000 personas han sido desarraigadas. Una fracción de ellas logran llegar a los restringidos campamentos, donde dependen de la ayuda de Naciones Unidas para sobrevivir. Y aún allí, las mujeres son violadas cada día.

Cuando se le pregunta a la encargada de Human Rights Watch si la violación es una norma en el Congo, ella responde: “Si, y en el Congo lo hacen sistemáticamente, como también con brutalidad. No se viola porque los soldados están aburridos y no tienen nada que hacer. Es una forma para asegurarse que las comunidades acepten el poder y la autoridad de un grupo armado en particular. Es para que tengan terror. Es como si usaran la violación como un arma de guerra,” explica ella.

”Muchos esposos escapan, y yo pensaba que eran unos irresponsables, pero ahora los comprendo,” dice el Dr. Mukwege. “No escapan porque sus esposas fueron violadas, pero porque sienten como si ellos hubiera sido violados. Están traumatizados…humillados…porque no pudieron hacer nada para proteger a sus mujeres e hijos”.

“Cuando una mujer es violada, no solo ella es violada. La entera comunidad es destruida. Cuando agarran a una mujer para violarla, lo hacen delante de toda la familia, juntan a todos los miembros de las comunidades para que sean testigos de ese hecho. Les hacen mirar. Y cuando todo termina, la mujer está avergonzada personalmente, por haber sido vista mientras era violada. Además, pueden contraer VIH, y muchas no pueden controlar sus funciones corporales por la violencia que han sido objeto”.

Tal vez no existe justicia en el Congo, pero hay organizaciones que están tratando de ayudar a que los sobrevivientes de violación vuelvan a pararse. “Mujeres para Mujeres” enseña a las sobrevivientes a manufacturar jabón, a cocinar y otros oficios que pueden servirles para después hacer dinero. También aprenden a leer y a escribir. Es la primera vez que estas mujeres han entrado a una clase – y es su oportunidad para una nueva vida.

Cada mañana, en el Hospital Panza, se unen para elevar sus voces, mientras cantan en un servicio religioso. “Nuestros sufrimientos en la tierra”, cantan ellos, “se aliviarán en el cielo”.

Pareciera que alivio en el Congo, es mucho pedir.