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Lucis Trust
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LECCIÓN 7: LA NECESIDAD DE COMPARTIR
El mensaje a divulgarse antes de cualquier paz futura, consiste en tres claras y prácticas verdades:
1. Que los errores y desatinos de los siglos, que culminaron con la actual guerra mundial, son los errores y desatinos de toda la humanidad. Reconocer esto conducirá a establecer el principio de compartir, tan necesario en el mundo actual.
2. Que no hay problemas ni condiciones que no puedan ser resueltos por la voluntad al bien. La Buena Voluntad nutre el espíritu de comprensión y fomenta la manifestación del principio de cooperación. Este espíritu de cooperación es el secreto de todas las correctas relaciones humanas y el enemigo de la rivalidad.
3. Que hay una relación sanguínea entre los hombres y, cuando es reconocida, derriba todas las barreras y pone fin al espíritu de separatividad y odio. Por lo tanto, la paz y felicidad de cada uno es la preocupación de todos. Esto desarrolla el principio de responsabilidad y sienta las bases para la recta acción cooperativa.
Pero la tónica de todo este trabajo será la distribución en todo el sistema de los centros etéricos.
Les pediría encarecidamente que reflexionen con detención sobre toda esta información. La nota clave de la buena salud, esotéricamente hablando, es compartimiento o distribución, como también lo es para el bienestar general de la humanidad. Los males económicos del género humano se asemejan mucho a las enfermedades del individuo. Las necesidades de la vida no afluyen libremente a los puntos de distribución, los cuales están inactivos; su distribución adolece de defectos y sólo mediante una sensata y mundial comprensión del principio de compartir de la nueva era, se curarán los males de la humanidad; únicamente por la correcta distribución de la energía se curarán también los males del cuerpo físico del individuo. Esto es lo fundamental (diría, el principio fundamental) de toda curación espiritual. En último análisis, ello también presupone un eventual y científico reconocimiento del cuerpo etérico del planeta, y en consecuencia del hombre.
El Señor del Mundo, el "Anciano de los Días", está liberando nuevas energías sobre la humanidad, trasmutadas en la fragua del dolor y en la ardiente agonía actual. Dicha transmutación traerá un nuevo poder para el sacrificio, de claudicación incluyente, una clara visión del Todo y un espíritu cooperativo, desconocido hasta ahora, que será la primera expresión de ese gran principio de compartir, tan urgentemente necesario hoy.
No hablo aquí en forma idealista ni mística; señaló una meta inmediata y posible; proporcionó la clave para un proceso científico que se está llevando a cabo ante nuestros ojos y que en la actualidad se halla en un punto de crisis.
Por lo tanto, podría decirse que, en realidad, lo
que sucede hoy en el mundo es la transferencia de la energía del plexo solar planetario al centro cardíaco planetario. Las fuerzas de la voracidad, de la agresión, del espejismo y de la codicia, serán transmutadas en la hoguera del dolor y la terrible agonía y serán elevadas al centro cardiaco. Allí se transformarán en poder de sacrificarse, en dedicación incluyente, en una clara visión de la totalidad y en colaboración, que es un aspecto del principio reparticipación.
Tienen la tarea de ayudar en el trabajo que la Jerarquía planeta realizar; encontrar lo métodos y medios por los cuales ese servicio puede ser inteligentemente prestado; descubrir cómo satisfacer la necesidad mundial (no la necesidad de su grupo); financiar la parte del trabajo que les corresponde en la Hermandad que el alma les ha asignado, y desempeñar su parte en el desarrollo de esas actitudes humanas necesarias, si queremos que exista la verdadera paz en el mundo en 1975. Si este trabajo es convenientemente realizado, puede establecerse una unidad mundial, un esfuerzo espiritual unido y una "participación económica, que pondrá fin a toda competencia y a la injusta distribución actual de lo necesario para vivir.
El Rol de la ciencia en el acontecimiento de la libertad económica:
Podría decirse aquí que tres grandes descubrimientos son inminentes, y durante las dos generaciones venideras revolucionarán el pensar y la vida moderna.
Uno ya se presiente, y es tema de experimento e investigación: la liberación de la energía del átomo. Esto cambiará totalmente la situación económica y política del mundo, porque esta última depende principalmente de la primera. Se simplificará nuestra civilización mecánica, vendrá una era en que estaremos libres de la pesadilla del dinero (poseerlo o no), y la familia humana reconocerá universalmente su categoría como reino de enlace entre los tres reinos inferiores de la naturaleza y el quinto reino espiritual. Se tendrá tiempo y libertad para cultivar el alma, que reemplazará nuestros métodos modernos de educación, y la significación de los poderes del alma y el desarrollo de la conciencia super humana absorberán en todas partes la atención de educadores y estudiantes.
Nos hallamos hoy como nunca ante el amanecer de una era económica completamente nueva. Esto los observaran todos los pensadores. Debido al último triunfo de la ciencia -la liberación de la energía del átomo- no puede hoy ser vaticinado el futuro de la humanidad ni cuál será la civilización venidera. Los cambios inminente son tan trascendentales que los viejos valores económicos y las conocidas normas de vida tendrán que desaparecer, y nadie sabe qué los reemplazará. Las condiciones cambiarán fundamentalmente. Es muy posible que en el futuro sean innecesarios los recursos naturales del planeta tales como el carbón el petróleo para el alumbrado, la calefacción y el transporte. Menciono solamente estos dos ejemplos para dar una idea de los cambios fundamentales que el empleo de la energía atómica puede traer a la civilización del futuro.
Este nuevo descubrimiento traerá dos problemas principales uno de carácter inmediato y el otro a solucionarse en el futuro. El primer corresponde a aquellas personas cuyos grandes intereses financieros están vinculados con los productos que la nueva energía reemplazará, inevitablemente, las cuales lucharán hasta el final para impedir que otros se beneficien con las nuevas fuentes de riqueza. El segundo es el problema cada vez más urgente de liberar al hombre de la agotadora tarea y de las intensas jornadas a fin de satisfacer las necesidades de la vida. Uno es el problema del capital y el otro el del trabajo; uno es el problema del control establecido por los intereses esencialmente egoístas que han dominado durante tanto tiempo la vida de la humanidad; el otro es el problema del descanso y su empleo constructivo. Un problema concierne a la civilización y a su funcionamiento correcto en la nueva era, el otro a la cultura y al modo de emplear el tiempo libre en forma creadora.
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