Lecciones sobre el Dinero  

Lucis Trust

LECCION 2: LA REAPARICION DEL CRISTO

Hoy, en medio de este devastado, caótico y desdichado mundo, la humanidad tiene una nueva oportunidad para rechazar la vida egoísta y materialista y podrá empezar a hollar el Camino Iluminado. En el momento en que la humanidad demuestre voluntad de hollarlo, entonces el Cristo vendrá; existen ya indicios de que los hombres en la actualidad están aprendiendo ésta lección y dando los primeros y vacilantes pasos en el Camino Iluminado de las correctas relaciones.

El conocimiento de que El está preparado y ansioso de reaparecer públicamente ante Su amada Humanidad, aumenta el sentido de frustración general, y surge otra pregunta de vital importancia: Durante cuánto tiempo debemos esperar, esforzarnos y luchar? La respuesta es clara: el vendrá indefectiblemente cuando se haya restablecido la paz en cierta medida, cuando el principio de participación esté por lo menos en camino de controlar los asuntos económicos y cuando las iglesias y los grupos políticos hayan comenzado a limpiar sus casas. Entonces El podrá venir y lo hará; entonces el Reino de Dios será reconocido abiertamente y ya no constituirá un sueño, un ansioso anhelo y una esperanza ortodoxa.

La Falta de Apoyo Financiero para el Trabajo de Preparación

Llegamos ahora al segundo de los obstáculos principales: la falta de apoyo financiero para los trabajadores y discípulos del Cristo en todos los países, a medida que se esfuerzan por liberar la energía espiritual y poner un nuevo orden en el actual caos mundial. Esta es quizás la mayor dificultad y a veces parece insuperable; involucra el problema de la verdadera administración económica y la orientación de sumas adecuadas de dinero hacia determinados canales, que ayuden definidamente en el trabajo de preparación para el retorno de Cristo. Por esta razón he cerrado la sección anterior de este artículo con las palabras "rectas relaciones humanas".

Por lo tanto, el problema es particularmente difícil, porque los trabajadores espirituales no sólo tienen que preparar a la gente para dar (de acuerdo a sus posibilidades), sino que en muchos casos deben proporcionar ante todo un móvil tan atrayente que se vea obligada a dar. También tendrán que proveer la institución, fundación u organización, para administrar esos fondos. Esto representa una tarea difícil. La encrucijada actual no radica solamente en reunir fondos para Su venida sino en el egoísmo enraizado en la mayoría de aquellos que detectan la riqueza mundial, y cuando dan - si es que dan - lo hacen porque aumenta su prestigio o indica su éxito financiero. Debe recordarse aquí que toda generalización presupone excepciones. Por lo tanto, generalizar es simplificar excesivamente el tema. Podemos decir que los cuatro canales principales por los cuales circula el dinero son:

1. Los millones de hogares a los cuales llega en forma de sueldo, salario o herencia. Todo esto está hoy desequilibrado, existiendo excesiva riqueza o extrema pobreza.

2. Los grandes sistemas capitalistas y monopolios, en que se fundan las estructuras económicas en la mayoría de los países. No interesa si este capital pertenece al gobierno, a la municipalidad, a un puñado de hombres ricos o a grandes sindicatos. Poco se gasta en el mejoramiento de la vida humana o para inculcar los principios que conducen a las rectas relaciones humanas.

3. Las iglesias y grupos religiosos de todo el mundo. Aquí (hablando nuevamente en términos generales, y al mismo tiempo reconociendo la existencia de una pequeña minoría espiritualmente orientada) el dinero es dedicado a los aspectos materiales del trabajo, a la multiplicación y preservación de la estructura eclesiástica, a los salarios y gastos generales, y sólo un pequeño porcentaje se destina realmente a la educación de los pueblos, a la demostración viviente de la realidad de Su entorno - que ha sido durante siglos la doctrina definida de las iglesias. Ese retorno se ha anticipado en el transcurso de las edades y podría haber ocurrido si las iglesias y las organizaciones religiosas de todas partes, hubieran cumplido con su deber.

4. Las obras filantrópicas, sanitarias y educativas. Todo ello ha sido muy beneficioso y necesario, y la deuda que el mundo ha contraído con los filántropos que hicieron posible estas instituciones es realmente enorme. Todo fue un paso dado en la correcta dirección y expresión de la divina voluntad al bien. Sin embargo, es dinero a menudo mal empleado y mal dirigido, y los valores desarrollados han sido mayormente institucionales y concretos, limitados por las restricciones que imponen los donantes o los prejuicios religiosos de quienes controlan el desembolso de los fondos. En medio de las querellas motivadas por ideas, teorías religiosas o ideologías, se olvida la verdadera ayuda a la humanidad una.

Pero subsisten el hecho de que si los agentes administradores (que manejan el dinero) tuvieran una visión verdadera de la realidad espiritual de la humanidad una y del mundo uno, y si su objetivo hubiese sido estimular las rectas relaciones humanas, las multitudes de todas partes responderían a una visión muy distinta de la actual; no enfrentaríamos como hoy la necesidad de gastar enormes sumas - que suman miles de millones - necesarias para restablecer físicamente no sólo el cuerpo físico de incontables millones de hombres, sino ciudades enteras, sistemas de transporte y centros responsables de la organización del vivir humano.

Análogamente puede decirse que si el valor y la responsabilidad espirituales ortorgados al dinero (en la medida que sea) hubieran sido apreciados y enseñados debidamente en los hogares y en las escuelas, no tendríamos las espantosas estadísticas del dinero gastado en todo el mundo, antes de la 2da. Guerra mundial (y aún hoy en el hemisferio occidental), en golosinas, licores, cigarrillos, diversiones, vestimenta innecesaria y en lujo. Estas estadísticas suman cientos de millones de dólares por año. Una parte de ese dinero, cuya recaudación exigiría un mínimo de sacrificio, permitiría a los discípulos del Cristo y al nuevo grupo de servidores del mundo preparar el camino para Su venida y educar las mentes y los corazones de los hombres, a fin de establecer rectas relaciones humanas.

La humanidad una - no importa el país, color o credo - reclama paz, justicia y seguridad. Esto podría procurarse por el correcto empleo del dinero y por la comprensión, de parte de los acaudalados, de su responsabilidad económica basada en los valores espirituales. Excepto algunos filántropos de visión amplia y un puñado de estadistas, eclesiásticos y educadores iluminados, el sentido de responsabilidad financiera no se encuentra en ninguna parte. Ha llegado el momento de revalorizar el dinero y canalizar su utilidad en nuevas direcciones. La voz del pueblo debe prevalecer, pero debe ser un pueblo educado en los verdaderos valores, en el significado de la verdadera cultura y en la necesidad de que existan rectas relaciones humanas. Por lo tanto, es esencialmente una cuestión de sana educación correcta preparación para la ciudadanía mundial, algo no emprendido aún. ¿Quién puede dar éste entrenamiento? Rusia prepararía gustosamente al mundo en los ideales del comunismo y acapararía en las arcas del proletariado todo el dinero del mundo, produciendo el más grande sistema capitalista que jamás se haya visto; Gran Bretaña prepararía gustosamente al mundo en los conceptos británicos de justicia, juego limpio y comercio internacional, algo que realizaría mejor que ninguna otra nación, debido a su vasta experiencia. Los Estados Unidos también emprenderían gustosamente la tarea de imprimir el sello de la democracia norteamericana en el mundo, utilizando sus vastos capitales y recursos y acaparando en sus bancos las utilidades de sus grandes actividades financieras, resguardándose del peligro de la bomba atómica y amenazando con "puño de hierro" al resto del mundo. Francia mantendría a Europa en un estado de intranquilidad, al tratar de reconquistar el prestigio perdido y beneficiarse en todo lo posible con la victoria lograda por las naciones aliadas. Así, hermano mío, se escribe la historia, cada nación lucha para sí misma y se valora mutuamente en términos de recursos y finanzas. Mientras tanto la humanidad sufre hambre, no posee la cultura necesaria y se le enseña falsos valores y el mal empleo del dinero. Hasta no subsanar ésta situación, no será posible el retorno del Cristo.

Cómo responder a esta necesidad?

Ante esta perturbadora situación financiera, cuál es la solución del problema? Hay hombres y mujeres en todos los países, en todo gobierno, iglesia, religión y fundación, hombres y mujeres en todos los países, en todo gobierno, iglesias, religión y fundación, dedicada a la educación, que pueden dar la respuesta. Qué esperanzas albergan para ello y para el trabajo que se les ha confiado? En qué forma pueden ayudar los pueblos del mundo, los hombres de buena voluntad y de visión espiritual? Qué pueden hacer para cambiar el concepto respecto al dinero, encauzándole hacia canales donde sea empleado correctamente? La respuesta reside en estas personas.

Hay dos grupos que mucho pueden hacer sobre esto: uno, emplea ya los recursos financieros del mundo, siempre que capte la nueva visión y advierta que al antiguo orden está bíblicamente sentenciado a ser destruido, y el otro, es el conjunto de personas buenas y generosas de todas las clases sociales y esferas de influencia. Desconocen el poder del hombre común y del ciudadano, no obstante tienen ante sí una gran oportunidad si poseen el valor y la paciencia de realizar el trabajo necesario. Los hombres de orientación espiritual y de buena voluntad deben rechazar la idea de su inutilidad, insignificancia y futileza, y comprender que ahora, en estos momentos cruciales y críticos, pueden trabajar eficientemente. Las fuerzas del mal están derrotadas, aunque todavía no "ha sido sellada" la puerta detrás de la cual la humanidad puede encerrarlas, según lo predijo el nuevo testamento.

El mundo está nuevamente en la balanza. El mal busca cualquier camino disponible para un nuevo acercamiento, pero y esto lo digo con confianza e insistencia las personas humildes, iluminadas y altruistas existen en número suficiente como para hacer sentir su poder, si lo desean.

En todo el país hay millones de hombres y mujeres espiritualmente orientados que, llegado el momento de encarar globalmente la cuestión del dinero pueden recanalizarlo en forma permanente. En todos los países existen pensadores y escritores que podría sumar su poderosa ayuda, y lo harán si se los solicita como corresponde. Hay estudiantes esotéricos y devotos religiosos a quienes se puede apelar para ayudar en la preparación de la reaparición de Cristo especialmente si la cooperación requerida consisten en emplear dinero y tiempo para el establecimiento de las rectas relaciones humanas y el incremento y difusión de la buena voluntad.

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